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*Aplican restricciones.

El rendimiento académico de los niños puede verse directamente afectado por su salud visual. Así lo advirtió Kalyn Sunsin, licenciada en Optometría, quien enfatizó la importancia de la prevención y los controles periódicos de la vista, especialmente en el contexto del regreso a clases.
Por eso, recomendó que los padres o encargados lleven a los menores a un examen visual al menos una vez al año y cada seis meses si presentan síntomas. El profesional encargado del control visual es quien debe indicar la frecuencia adecuada de las revisiones, según cada caso.
Entre los principales síntomas que pueden alertar sobre un problema visual están entrecerrar los ojos, rascarse con frecuencia, parpadear en exceso o mostrar dificultad para ver tanto de lejos como de cerca. Sunsin señaló que también es común notar un esfuerzo evidente por intentar enfocar mejor.
Ante cualquiera de estas señales, recomendó realizar de inmediato un examen visual. No obstante, aclaró que no todos los niños necesitarán anteojos, ya que esto depende de la agudeza visual, es decir, la capacidad que tiene el ojo para ver.
La optometrista destacó la importancia de realizar tamizajes visuales, especialmente en niños que aún no saben leer. Estos exámenes consisten en pruebas sencillas con figuras para evaluar cuánto ven con un ojo, con el otro y con ambos abiertos. Revisar que ambos ojos trabajen de manera equilibrada es clave, ya que si no lo hacen, será necesario utilizar corrección visual.
Sunsin indicó que el crecimiento ocular infantil concluye aproximadamente entre los 7 y 8 años, por lo que insistió en la necesidad de mantener una vigilancia constante durante esa etapa.
Además de los controles médicos, subrayó la importancia de fomentar buenos hábitos visuales desde casa. Entre las recomendaciones mencionó evitar que los niños se rasquen los ojos, mantener una adecuada hidratación y promover el consumo de frutas y vegetales.
También aclaró que no es tanto la luz la que puede dañar la vista, sino la distancia a la que se utilizan dispositivos electrónicos, libros u otros materiales de lectura, especialmente cuando se hace por periodos prolongados.
En ese sentido, recordó la regla del 20-20-20: por cada 20 minutos de trabajo cercano, descansar 20 segundos mirando a lo lejos. Esta práctica permite que los ojos se relajen y ayuda a prevenir problemas asociados a malos hábitos visuales, que podrían derivar en la necesidad de anteojos en el futuro.
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