Faber-Castell cuestiona a Costa Rica por alojar deportados de EE. UU. en fábrica donada

La empresa alemana Faber-Castell, el mayor fabricante de lápices del mundo, acusó al Gobierno de Costa Rica de haber dado un uso distinto al pactado a una antigua fábrica que donó en 2018 con fines humanitarios, al emplearla como centro de alojamiento de personas deportadas desde Estados Unidos.
Según una publiación del diario británico The Guardian, la compañía cerró en 2013 su planta ubicada en la zona sur del país, cerca de la frontera con Panamá, debido a factores económicos adversos. Cinco años después, cedió las instalaciones al Ministerio de Seguridad Pública bajo la condición expresa de que funcionaran como albergue y centro de asistencia humanitaria para personas migrantes, sin posibilidad de cambiar su destino.
El contrato, al que tuvo acceso el medio británico, establecía que el inmueble debía "albergar un refugio para la atención de migrantes… sin posibilidad de modificar el propósito del bien".
El recinto —rebautizado como Centro de Atención Temporal para Migrantes (Catem)— fue utilizado en 2025 para alojar a unas 200 personas deportadas desde Estados Unidos, luego del regreso de Donald Trump a la Casa Blanca y el endurecimiento de su política migratoria.
Las personas trasladadas no eran costarricenses, provenían de países de Asia, África y Europa del Este.
Faber-Castell aseguró que no fue informada de ese cambio de uso y que solo tuvo conocimiento de la situación tras ser contactada por el medio británico.
"Acordamos y estipulamos en el contrato que el edificio debía transformarse en un centro humanitario de refugio, y bajo ninguna circunstancia se acordó que se utilizara como prisión", señalaron representantes de la filial de la empresa en Brasil, citados por The Guardian.
Faber-Castell no respondió a The Guardian si evalúa emprender acciones legales o administrativas por el uso que Costa Rica dio a las instalaciones donadas.