Logo

(FOTOS) Así fue como 3 geólogas encontraron los fósiles del perezoso gigante en Cartago

Por Daniel Córdoba | 16 de Feb. 2026 | 4:01 pm

La geóloga María Sequeira Castro fue quien halló los primeros fósiles del perezoso gigante ubicados en el valle de Orosi, en Paraíso de Cartago. En 2024 realizaba un recorrido en la finca de un cliente cuando observó unos huesos muy grandes y extraños. Esto llamó su atención e inmediatamente se puso en contacto con otros colegas.

Sequeira conversó con CR Hoy y aseguró que la historia ha sido todo un "boom" recientemente, pues el hallazgo ha trascendido con rapidez tanto a nivel nacional como internacional, tras el anuncio realizado por el Museo Nacional de Costa Rica (MNCR).

Al notar que los huesos eran inusuales, les tomó fotografías con escala y se comunicó con la geóloga Ana Lucía Valerio, conocida en el gremio por haber estado al frente de ese departamento en el MNCR.

"Yo estaba haciendo un recorrido y me encontré unos huesos muy extraños, muy grandes. Entonces les saqué fotos con escala y todo el asunto, y me puse en contacto inicialmente con Ana Lucía Valerio", detalló Sequeira en entrevista.

Sin embargo, Valerio le comentó que ya estaba pensionada, pero que podía comunicarse con Joanna Méndez Herrera, quien ahora estaba a cargo.

La expedición

Sequeira, Valerio y Méndez coordinaron una excavación entre las tres en diciembre de 2024. "Joanna fue con su hija y yo me llevé a mi hijo también", relató Sequeira.

Las tres geólogas comenzaron a extraer los huesos y obtuvieron ejemplares enormes, aunque no pudieron retirar todos porque no iban preparadas para un trabajo tan profundo.

Tras esta primera excavación, Joanna trasladó al Museo Nacional todo lo que lograron recuperar con ayuda de los niños. María explicó que Méndez y Valerio compartieron las fotografías con un paleontólogo, quien inicialmente consideró que los restos eran de vaca. No obstante, ella nunca creyó que pertenecieran a ese animal.

"Yo nunca creí que eran de vaca. Yo decía: "Esto es demasiado grande", afirmó Sequeira.

Como geóloga, también observaba las distintas capas del suelo y de la roca, y consideraba que no había evidencia que indicara un evento reciente.

"Yo siempre le decía a Joanna: "Ay no, Joanna, es que esto a mí no me parece una vaca", recordó.

Aunque persistían las dudas, Joanna tenía acceso a la colección de fósiles del museo y pudo utilizarlos como referencia. Tras comparar las piezas, confirmó que se trataba de huesos de un perezoso gigante y no de una vaca.

El otro hallazgo

Un año después, en diciembre de 2025, Esteban Brenes, trabajador de la finca, realizó otro hallazgo relevante. Él mantiene contacto frecuente con María Sequeira e incluso la acompaña en sus recorridos.

En esas fechas le envió un mensaje con la fotografía de un hueso de gran tamaño. Ella visitó el lugar junto con el peón y, tras observar los restos parcialmente expuestos, coincidieron en que debían volver a contactar al personal del Museo.

"Entonces vi los huesos, lo que se veía por encima. Y le dije: "Uy no, Esteban, yo creo que voy a volver a llamar a la gente del museo porque esto es muy grande. Jamás es de lo mismo", relató.

María volvió a comunicarse con Joanna y le envió la fotografía tomada por Esteban. La respuesta fue inmediata: "Nosotros tenemos otros huesos parecidos aquí en el museo".

Los fósiles de los animales estaban aproximadamente a unos 700 metros uno del otro.

Una nueva expedición

Sequeira y Méndez coordinaron una nueva visita al sitio, esta vez con más equipo, entre ellos el geólogo Guillermo Alvarado Induni y personal del Museo Nacional.

Aun así, no estaban completamente preparados para lo que encontrarían. Los especialistas insistían en que necesitaban madera para poder datar los fósiles, es decir, determinar su antigüedad.

En el punto donde ubicaron al mastodonte había elementos similares a troncos de madera, con textura y aspecto silicificado. Al excavar en esos supuestos troncos, se llevaron la sorpresa: se trataba de restos de un mastodonte.

"Ahí todos nos llevamos la sorpresa. Eso era un mastodonte. Algo impresionante (…) Algo que yo nunca en mi vida me hubiera imaginado encontrar", comentó Sequeira.

A partir de ese momento, Méndez coordinó con todo su equipo en el MNCR. Con el apoyo de expertos extranjeros, lograron corroborar que los fósiles pertenecían a estos animales de megafauna.

Los nombres

María relató que les consultaron qué nombres les pondrían a los fósiles. Ella consideró que el mastodonte debía llevar el nombre de Esteban, por haber sido quien lo encontró.

Finalmente, el mastodonte fue bautizado "Pitan", en alusión al apodo que le decían al trabajador en su niñez.

Por su parte, María pidió que el perezoso fuera llamado "Tobi", en honor a su hijo, quien la acompañó durante el proceso inicial.

La geóloga considera que el hallazgo es realmente impresionante. En el caso del mastodonte, destacó que se trata del primer descubrimiento en el que un espécimen se encuentra prácticamente completo, ya que lo habitual es que aparezcan piezas aisladas.

Comentarios
0 comentarios