(Fotos) Estos niños cabécar sembraron su huerto escolar y hoy disfrutan de la cosecha
La Escuela de Shinabla de Talamanca en agosto del año pasado, dio inicio a su proyecto de Huerto Escolar. Hoy literalmente "cosecha" los frutos del trabajo realizado por sus estudiantes.
En esta escuela solo hay 15 alumnos, todos de origen cabécar y es la institución más alejada de la región de Talamanca y tanto para ellos como para el profesor Antonio Lázaro Leiva el desarrollo de este huerto escolar ha sido una gran experiencia.
"Luego de postular al Programa de Huertos Escolares, enviaron a un inspector para que revisara los terrenos, y finalmente nos avisaron que habíamos ganado el proyecto", comentó.
Durante el mes de agosto, indicó, él y sus estudiantes comenzaron a trabajar en la compra de herramientas y semillas, así como la preparación del terreno.
Hace una semana, los alumnos y el profesor disfrutaron de la primera cosecha. "En la huerta sembramos maíz, frijoles, yuca, plátanos, bananos y legumbres y hace unos días subimos a Facebook fotos de los productos".
El docente trabaja en esta escuela hace 5 años y con entusiasmo comentó que la importancia de este tipo de proyectos radica en que "muchas veces los estudiantes solo pueden llegar hasta sexto grado y aprender a hacer estas huertas les permitirá sobrevivir en el futuro", explicó.
Estos productos servirán para abastecer el menú del comedor de la escuela. "Como ellos vivieron todo el periodo de siembra, ahora que están recogiendo la cosecha están contentísimos, ya que ven que valió la pena el esfuerzo", señaló el docente.
Según Rosa Adalio, directora Dirección de Programas de Equidad del MEP, al ser escuelas indígenas el acceso a productos frescos es casi imposible. "Por eso, el producirlos ellos mismos, les da acceso a esos productos. También se estimula la producción orgánica que es parte de la cultura indígena, así como la siembra con semilla criolla", dijo.
Para la jerarca, la huerta fortalece su cultura y el proceso pedagógico "y además apoya la alimentación en el comedor y promueve mejores hábitos nutricionales".
Hoy la escuela Shinabla, a pesar de la lejanía empieza a producir alimentos frescos y saludables para sus alumnos.






