Hermanos seguirán en prisión por descuartizar y congelar a un hombre
(CRHoy.com) Dos hermanos apellido Gutiérrez pasarán tres meses más en prisión preventiva, como sospechosos del homicidio de un hombre identificado como Walter Antay, peruano nacionalizado costarricense.
Los hombres habrían asesinado y descuartizado a Antay, cuyos restos metieron en bolsas que luego introdujeron en un congelador.
Para comprender bien la historia, que tiene cierto grado de complejidad, hay que remontarse a 2007, cuando Antay se casó -en Perú- con Rostrán Fajardo.
Luego de casarse en ese país, ambos se trasladaron hasta Limón, donde la pareja abrió una soda y restaurante.
Tras años establecidos en esa localidad caribeña, la pareja comenzó a tener problemas y se separó. Así las cosas, Rostrán se trasladó a Estelí (ciudad nicaragüense) y ahí abrió una panadería.
En la panadería, la mujer contrató como ayudante a Caín Gutiérrez Alfaro, con quien tenía una relación familiar.
Hace 6 años, en Estelí, la familia de Rostrán reportó su desaparición y fue hasta hace 2 años que encontraron sus restos enterrados en una fosa localizada dentro de la vivienda que ocupaba en ese país.
El sospechoso del crimen fue Gutiérrez Alfaro, quien desde entonces era requerido por las autoridades nicaragüenses.
No existía una orden de captura internacional, pero sí una en Nicaragua, así que Gutiérrez huyó a Costa Rica antes de que el cuerpo de la mujer fuera encontrado. Aquí contactó a Antay, a sabiendas de que había sido el esposo de la mujer a quien asesinó.
Ya en Limón, el sospechoso trabajó con Antay y le colaboró en la soda. De hecho, ambos vivían en la misma casa en barrio Los Cocos (donde se encontró el cuerpo).
El caso dio un giro macabro cuando, desde principios de setiembre, Antay dejó de ser visto por su compañera sentimental. La situación era confusa, pues el hombre mantenía contacto con ella y otros familiares por medio de mensajes de texto. En los mensajes, les decía que no los quería ver más.
Lo que ocurría en realidad era que Caín usaba el celular de la víctima, se hacía pasar por él y enviaba los mensajes.
Tras varias sospechas, la novia de Antay interpuso la denuncia de desaparición el 27 de noviembre de 2018 ante el OIJ de Limón y señaló la posible relación del sospechoso con el crimen.
A partir de ahí, inicio la investigación policial que dio con el hallazgo de los restos descuartizados de la víctima que estaban distribuidos en 8 bolsas negras dentro de un congelador.
No contento con solo eso y para tratar de encubrir el asesinato, el sospechoso usó los teléfonos y las redes sociales de las víctimas durante vario tiempo con el afán de hacerle creer a los allegados que seguían vivos, pero que simplemente se quisieron alejar de ellos.
En los allanamientos, el OIJ encontró el celular de Antay y el teléfono que Rostrán tenía en Nicaragua.
En ambos crímenes, tanto el de Nicaragua como en el de Limón, el móvil apunta a que era la sustracción de las propiedades y bienes de las víctimas.
Antay y Rostrán tenían un hijo de 17 años, quien vivía en la casa de la víctima en Limón.
Es decir, en estos últimos meses el joven convivió con el sospechoso, quien le hacía creer que su padre lo había abandonado.
Los hermanos Gutiérrez pasarán los próximos 3 meses en prisión preventiva, mientras continúa la investigación por el cruel asesinato.
