Hospital de Puntarenas frenó comunicación con el México sobre paciente que murió esperando cateterismo

"En este momento, no se comentará al Hospital México". Esa frase quedó registrada en el expediente clínico de Víctor Rafael Torres Cordero, quien murió en el Hospital de Puntarenas con un infarto agudo de miocardio esperando un cateterismo urgente.
El caso de Torres, de 67 años y vecino de San Mateo de Alajuela, hoy está bajo investigación luego de una denuncia presentada ante la Gerencia Médica de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), en la que se indica que médicos del hospital puntarenense decidieron el 13 de mayo pasado dejarlo esperando pese a su gravedad y a que tenían la opción de remitirlo al México para atención. Esto le costó la vida al paciente dos días después.
La denuncia señala que el procedimiento fue retrasado deliberadamente para programarlo como jornada extraordinaria y permitirle al especialista cobrar cerca de ₡600.000.
En la denuncia se detalla una cronología de decisiones médicas, intentos fallidos de coordinación y anotaciones que muestran cómo el paciente permaneció días esperando un procedimiento urgente que nunca llegó.
La cronología
El paciente ingresó al servicio de Emergencias del Hospital Monseñor Sanabria el martes 12 de mayo a las 5:05 p.m. Según el expediente clínico, fue atendido en sala de shock tras presentar dificultad respiratoria.
Los médicos diagnosticaron insuficiencia cardíaca. Además, presentaba un infarto agudo de miocardio y shock cardiogénico. El paciente también era diabético, un factor de riesgo relevante dentro de su cuadro clínico.
Pese a la gravedad de la condición, el cateterismo no se realizó.
La mañana del miércoles 13 de mayo, a las 9:07 a.m., la cardióloga Jimena Araya valoró a Torres y dejó consignada la necesidad de un cateterismo de emergencia.
Minutos después, a las 9:55 a.m., desde el Hospital de Puntarenas se intentó consultar al Hospital México sobre disponibilidad de sala para realizar el procedimiento. Sin embargo, según quedó registrado en el expediente, el personal "no logra comunicarse" con las jefaturas.
El procedimiento seguía pendiente horas después.
A las 4:16 p.m. de ese mismo día, el expediente clínico registra que existía una cita pendiente para el cateterismo, pese a que el criterio médico seguía siendo de urgencia.
No lo trasladaron
La anotación más relevante llegó entrada la noche.
A las 10:07 p.m., ya en horario de jornada extraordinaria, quedó consignado en el expediente: "En este momento, no se comentará al Hospital México".
La frase quedó registrada mientras Torres permanecía internado por un infarto y seguía esperando el procedimiento solicitado horas antes por la especialista Araya.
La anotación adquiere especial relevancia porque, según la denuncia presentada ante la CCSS por la jefa de Cardiología del Hospital México, la doctora Sofía Bogantes, el paciente podía haber sido trasladado a un hospital nacional para recibir atención.
En el documento, la especialista sostiene que existían alternativas para realizar el cateterismo ese mismo día en Puntarenas o remitir al paciente al Hospital México. Sin embargo, asegura que el procedimiento se retrasó intencionalmente.
La denuncia, presentada el 18 de mayo ante el gerente médico de la CCSS, Marvin Palma Lostalo, califica el caso como un "manejo criminal" de pacientes infartados.
Bogantes afirmó que el doctor Gabriel Roberto Soto Abarca, coordinador de Radiología Intervencionista y Hemodinamia del Hospital de Puntarenas, habría coordinado dejar el procedimiento para el sábado 16 de mayo, pese a la condición crítica del paciente.
El jueves 14 de mayo, a las 7:04 a.m., el expediente señala que el caso fue comunicado por celular a Soto Abarca para valorar una angiografía ese mismo día.
Poco después, a las 7:58 a.m., el propio Torres expresó una frase consignada en el expediente: "ya me quiero ir para mi casa".
Horas más tarde, el procedimiento seguía pendiente.
El expediente clínico indica que a las 5:57 p.m. del 14 de mayo, pese al criterio de urgencia, el cateterismo fue programado para una jornada de pago excepcional. Incluso se justificó ampliamente la necesidad de realizarlo bajo esa modalidad.
La denuncia de Bogantes sostiene que el procedimiento sería incluido dentro de una Jornada de Pago Excepcional de Producción (JPEP), lo que permitiría al médico hemodinamista Víctor Alfaro Obando recibir cerca de ₡600 mil por realizarlo en horario extraordinario.
Según la especialista, para concretar ese pago debía bloquearse la sala de hemodinamia. Esto, afirmó, impediría atender otros procedimientos programados y pacientes urgentes remitidos desde hospitales regionales como Liberia, San Carlos, Los Chiles, Nicoya y Upala.
Bogantes también sostuvo que, al dejar el procedimiento para el sábado, se limitaba la posibilidad de que personal del Hospital México resolviera pacientes de Puntarenas.
Empeoró
La condición de Torres empeoró esa misma noche.
A las 9:18 p.m. del jueves 14 de mayo, enfermeros lo encontraron sin signos vitales y con un paro cardiorrespiratorio. El personal médico realizó 15 ciclos de reanimación cardiopulmonar (RCP) y logró recuperarlo temporalmente.
Sin embargo, su estado continuó deteriorándose.
El viernes 15 de mayo a las 9:04 a.m., el hospital notificó a la esposa del paciente sobre su fallecimiento.
Pese a ello, Torres aparecía programado para un cateterismo el sábado 16 de mayo, es decir, en jornada extraordinaria.
"Un paciente fallecido, que no fue atendido oportunamente, queda en evidencia que se le programó intencionalmente el sábado, además para no darle oportunidad al personal del Hospital México de resolver los pacientes hospitalizados", señaló Bogantes en la denuncia.
La especialista también advirtió sobre un supuesto patrón en el manejo de pacientes con infarto en Puntarenas. Según indicó, algunos casos urgentes no serían atendidos de inmediato para luego incluirlos en jornadas extraordinarias remuneradas.
Tras conocerse el caso, el Hospital Monseñor Sanabria de Puntarenas abrió una investigación. No obstante, las autoridades indicaron que no brindarán detalles del proceso.





