Imputado confesó crimen de Toño y Mauren a una testigo
Elder Mairena Salgado, el sospechoso de asesinar a José Antonio "Toño" Badilla y a Mauren Molina, confesó el crimen a una testigo, según informes policiales y la acusación presentada por la Fiscalía de Hatillo.
Ambos adultos mayores, propietarios del restaurante Finca Lajas Donde Toño, en Alajuelita, fueron asesinados el 16 de noviembre de 2025 dentro de su vivienda. De acuerdo con la investigación, fueron atacados con un machete.
Una testigo entrevistada por el Organismo de Investigación Judicial (OIJ), cuya identidad será resguardada, declaró a las autoridades que Mairena le confesó haber sido el responsable de la muerte de don Toño y doña Mauren, como eran conocidos en la comunidad.
Según su declaración, el día del crimen tenía previsto visitar a los adultos mayores. Posteriormente, al observar imágenes publicadas por la prensa, se percató de que el nicaragüense había sido captado mientras se dirigía hacia la vivienda de las víctimas, por lo que lo reconoció cuando era buscado por las autoridades.
La testigo relató que él le confesó ser el responsable de los homicidios y que, por esa razón, planeaba huir hacia Nicaragua. Además, el análisis de los registros telefónicos respaldaría esta versión.
Un estudio pericial determinó que, el día de los hechos, Mairena se encontraba entre San Antonio y El Llano de Alajuelita, según la ubicación del número telefónico y del dispositivo que portaba, así como por la cronología de las comunicaciones que realizó con la testigo clave.
Existió una secuencia de comunicaciones entre el imputado y la mujer durante el período crítico, incluidas llamadas efectuadas en los días posteriores al doble homicidio, mientras él se encontraba en proceso de huida hacia Sarapiquí.
CR Hoy reveló en mayo pasado que esta mujer realizó 22 comunicaciones salientes a Mairena. La mitad de las llamadas se efectuó desde un condominio en La Ribera de Belén, Heredia; sin embargo, un 26% se originó en El Llano de Alajuelita, cerca del sitio donde ocurrió el crimen.
Al mismo tiempo, la mujer recibió 15 comunicaciones entrantes provenientes del nicaragüense.
De las 144 comunicaciones registradas durante el período analizado, el 65% ocurrió en los tres días posteriores al doble homicidio y 20 se realizaron con números que no estaban vinculados ni con Mairena ni con las víctimas.
Entre los siete testigos ofrecidos por la Fiscalía figura otro de especial relevancia, quien detalló las armas que Toño mantenía en su vivienda: una carabina de copas y una pistola de balas de salva (no letal).
Tras el doble homicidio, las autoridades localizaron la carabina en la vivienda de las víctimas, pero comprobaron que la pistola no letal había sido sustraída. Al momento de ser detenido por la Policía de Fronteras, al imputado se le decomisó un arma no letal.
El testimonio de este hombre permitió a los investigadores verificar que el arma que portaba el acusado coincidía con las características de la pistola sustraída a la víctima.
Los demás testigos explicarán que Mairena trabajó como peón para don Toño y que su pareja también laboró para él, circunstancia que, según la acusación, habría sido aprovechada para cometer el doble homicidio.
Asimismo, declararán sobre el carácter agresivo del sospechoso, quien acostumbraba portar un machete, y relatarán que algunos de ellos también fueron agredidos por Mairena con esa arma.
El Ministerio Público recalificó el caso como homicidio calificado con el propósito de solicitar una pena de prisión más severa, al considerar que se trató de un ataque planificado y ejecutado con ensañamiento. El Juzgado mantiene al principal sospechoso en prisión preventiva mientras se fija la fecha del juicio.

