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Informes advirtieron desde 2017 falta de acción de Japdeva ante llegada de TCM

2 semanas antes de inicio de operación de APM Terminals, Japdeva no tenía plan a seguir

Por Pablo Rojas | 1 de Abr. 2019 | 12:00 am

La situación de incertidumbre que vive la Junta de Administración Portuaria y de Desarrollo Económico de la Vertiente Atlántica (Japdeva) por la entrada en operación de la Terminal de Contenedores de Moín (TCM) ya se conocía y todo apunta a que los esfuerzos para garantizar la sostenibilidad de la institución fueron insuficientes. 

En términos coloquiales, el asunto se puede resumir así: la guerra estaba anunciada desde hace tiempo y las balas los alcanzaron sin ningún tipo de protección.

La TCM, concesionada a la holandesa APM Terminals, comenzó a operar el pasado 28 de febrero. Sin embargo, provocó todo un cisma en la provincia. Varias empresas (como Dole y Chiquita Brands) cerraron sus centros de operación para atender contenedores y se armó una acalorada pugna entre el Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) y la presidencia ejecutiva de la junta (Greivin Villegas fue destituido del cargo este 25 de marzo).

Pero desde el 11 de setiembre de 2017 el departamento de Auditoría Interna alertó al Consejo de Administración de Japdeva sobre la inexistencia de información para ejecutar un plan de reestructuración ante la entrada en operación de APM Terminals.

Año y 3 meses después de esa fecha, la Auditoría Interna remitió un nuevo oficio (el AU- 197-18, de fecha 12 de diciembre del 2018) donde reiteró su preocupación por la ausencia de información de cara a las medidas que debía tomar la entidad ante la incursión de la TCM. El documento fue remitido a la presidencia ejecutiva, ejercida en ese momento por Greivin Villegas Ruiz.

El 14 de febrero de este año, 2 semanas antes de que entrara en operaciones APM Terminals, la Auditoría Interna acudió a la sesión del Consejo de Administración de Japdeva para exponer el oficio AU-ADV-001-19 donde se volvieron a plantear las interrogantes.

"(…) esta Auditoría General no cuenta con evidencia suficiente y adecuada que sugiera que la Administración de Japdeva haya realizado un estudio claro de cuál es la carga real que se va a trasladar. Del mismo modo, se desconoce si la institución contará con los ingresos necesarios para cubrir la totalidad de los salarios o si se debe prescindir de una parte del personal, con el agravante que la institución no tenga el dinero suficiente para el pago de extremos laborales, lo que provocaría un conflicto obrero patronal".

"Así las cosas, esta Auditoría General advierte al Consejo de Administración el deber de realizar las gestiones administrativas, y jurídicas apropiadas, para gestionar a la mayor brevedad posible, con los diferentes entes institucionales, el proceso que requiere la  institución sobre la reorganización o reestructuración institucional por el motivo de la nueva operación de la TCM, por el traslado de los buques fully celular, citada en las obligaciones contractuales que debe cumplir Japdeva, en salvaguardia del erario público", indicó el documento, firmado por Marvin Jiménez, auditor general.

Los señalamientos posteriores de Jiménez al discutir el informe fueron más severos y fustigó que los planes de reestructuración se hayan dejado para el final.

"Es una preocupación nuestra, ¿Estamos preparados para afrontar lo que viene? Tenemos 2 semanas, bueno 15 días para el inicio de la TCM. ¿Dónde se va a trasladar mucha carga? No tenemos claro cuánto es el porcentaje que nos va a quedar, porque no hay ningún estudio que así lo diga. Después, ¿Dentro de 2 o 3 meses la institución con los ingresos que va a recibir será capaz de pagar salarios? No tenemos ningún plan para analizar (…) Analizando si se quiere prescindir de personas, ¿Con qué se les va a pagar la planilla si no hay plata para prestaciones? ¿Con qué se va a pagar la planilla si no alcanza? (…) Son interrogantes que no tienen respuestas. Yo he hecho consultas a la Administración desde la Administración (2014-2018) anterior y esta (2018-2022) y no he tenido respuestas. Entonces, esta auditoría siente una incertidumbre de que al no haber respuestas… ¿Hasta dónde estamos preparados? Y este plan de reestructuración se ha quedado hasta última hora", cuestionó Jiménez en esa sesión.

Directores expresaron dudas

Durante el encuentro directivo, varios miembros del Consejo de Administración mostraron preocupación ante los señalamientos, sobre todo ante el impacto económico que pudiese tener la institución con la TCM y los posibles recortes de personal por eventuales planes de reestructuración.

"Este es un trabajo que debió de hacerse con antelación, que la junta directiva que estuvo anteriormente o las juntas que estuvieron anteriormente debieron abocarse a incrementar ese proceso de reestructuración, visualizar el impacto económico y por ende social que tendría la entrada en operación de APM. Sin embargo no se hizo. Ahora lo que a mí me preocupa es que también hemos continuado en ese estado de inercia, esperando que sucedan las cosas… Creo que hemos debido ser más agresivos, en el sentido de que se tuvieron que tomar decisiones importantes y yo he insistido mucho en esta Junta Directiva en que tuviéramos sesiones de trabajo para poder comentar, visualizar posibilidades, no obstante hemos ido trabajando al día lo que es meramente Administrativo (…)", recalcó Marta Porras, directora.

Esa posición fue respaldada por Armando Foster, vicepresidente de Japdeva, quien señaló que la reestructuración de la institución debía ocurrir "con o sin TCM",  "Es algo que se tenía que hacer  sí o sí y hay que hacerlo y  eso implica en la  reducción de personal,  ahora doña Marta (Porras) mencionó un tema que no estaba sobre el tapete, pero que es implícito dentro del proceso de transformación. Porque los efectos de la reestructuración bien pudieran haberse paliado si hubiera una estrategia agresiva de desarrollar nuevos negocios, pero ahí también tenemos inmerso el tema de la indefinición (…) Yo creo que a manera de alerta, la nota de la Auditoría es importante, porque pareciera que seguimos dormidos, pero tal vez lo más preocupados en estos somos los directivos. Lastimosamente no somos los que ejecutamos", expresó.

En esa misma sesión Rita Myrie, gerente general, indicó que pese a la incertidumbre de lo que ocurriría con la operación portuaria, habían estado trabajando para cumplir con los objetivos institucionales.

"Son muchos retos que tenemos por delante, muchas veces uno quisiera salir corriendo de acá, son muchos retos, pero nadie me puede dar a mí, ni yo misma la certeza, ni el presidente, ni ustedes, ni el gerente portuario absolutamente nadie puede dar certeza porque los riesgos que tenemos por delante y tenemos por detrás y tenemos a los lados, son riesgos que nosotros no podemos controlar, porque cuando usted logra controlar sus riegos, usted puede trabajarlos, pero usted no logra controlar los riesgos, entonces eso era lo que quería manifestarles en este momento", recalcó Myrie.

El 21 de febrero plantearon algunos detalles preliminares para presentar un plan de desarrollo institucional, sin embargo su ejecución al 100% tardaría hasta 7 años.

Japdeva sostiene con vehemencia que el MOPT irrespetó su papel legal como autoridad portuaria encargada de distribuir la programación de los barcos que cada terminal debe atender semanalmente, tanto la Terminal de Contenedores de Moín (TCM) como la terminal estatal Gastón Kogan.

Además, la junta reclama que el ministerio permite a la TCM atender barcos que no son fully celular container (buques con contenedores cargados en celdas) y que, a su vez, esto le quita a la junta la atención de los de carga convencional o semicelular (carga mixta). Esto, según sostiene Japdeva, los llevaría a un cierre técnico en cuestión de meses.

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