En media reestructuración

Japdeva no ve luz al final del túnel: registró déficit de ¢4 mil millones en primer semestre

Pablo Rojas [email protected] Agosto 6, 2020  12:02 am

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  • Junta sufrió reducción en ingresos asociada a TCM se agravó con pandemia
  • Pugna legal con sindicato mantiene frenado proceso de modernización institucional

(CRHoy.com). Alinear el camino de la Junta de Administración Portuaria y de Desarrollo Económico de la Vertiente Atlántica (Japdeva) no resulta sencillo. Durante este primer semestre de 2020 la entidad cerró con un déficit neto (cuando los gastos superan a los ingresos) superior a los ¢4 mil millones.  Así se desprende de un oficio remitido el pasado 10 de junio por la gerencia general de la entidad a la Contraloría General de la República (CGR).

Pese a que este año se proyectaba como el de la transformación de la junta, los impactos asociados al coronavirus COVID-19 y al congelamiento de cuentas producto de una acción judicial entablada por el Sindicato de Trabajadores de Japdeva (Sintrajap) cambiaron por completo el panorama.

Al 10 de junio, la institución registraba una proyección de ingresos totales por ¢9.671.4 millones (en ese mismo lapso de 2019 la cifra alcanzó los ¢16.116.6 millones), para gastos totales por ¢14.753.8 (en ese mismo lapso de 2019 el indicador registró ¢14.753.8 millones). Es decir, un déficit neto de ¢5.082.4 millones.

Andrea Centeno, presidenta ejecutiva de la entidad, indicó a CRHoy.com que tras realizar los ajustes al cierre del primer semestre de este 2020 el déficit fue superior a los ¢4 mil millones.

En promedio, la funcionaria indicó que la entidad arrastra un déficit de ¢750 millones cada mes (cifra obtenida al determinar los ingresos versus los gastos). Sin embargo, el programa de reducción de gastos implementado durante este año por su administración impidió que esa cifra mensual llegara hasta los ¢2.650 millones.

Según los datos remitidos por Japdeva a la CGR, la caída de ingresos es más estrepitosa en este 2020 que en el 2019, cuando entró en operación la Terminal de Contenedores de Moín (TCM) a cargo de la holandesa APM Terminals.

“Al concluir el primer semestre del 2020, los ingresos corrientes/operación (excluye productos financieros), muestran un valor por el orden de los ¢4.503.7 millones, en contraposición de los ¢12.874.8 millones observados en el mismo período del 2019. Escenario que permanece desde la entrada en operación de la TCM, lo que estimuló una reducción del número buques recibidos y atendidos en el Complejo Portuario Limón, específicamente de relacionado a los buques portacontenedores. Así como la carga y servicios complementarios brindados.

“En este sexto mes del año, se exhibe un decrecimiento en el recaudo de ingresos por el orden de los ¢8.371.1 millones, que en promedio representa una merma relativa del 65.0% de los ingresos corrientes/operación”, explicó en el documento Jill Salmon Small, gerente general de Japdeva.

Modernización en pausa

La debacle financiera coincide con un proceso de reestructuración gestado desde el año pasado pero que, por las situaciones antes señaladas, está prácticamente en neutro.

La facultad legal para que la entidad ejecutara el plan de reestructuración fue ampliamente discutida durante 2019 en la Asamblea Legislativa.

El 14 de octubre de ese año los legisladores aprobaron destinar ¢17 mil millones a la propuesta de modificación institucional (antes de eso avalaron ¢5.700 millones para salarios y obligaciones mientras se discutía el proyecto), pero en menos de 1 año el panorama pasó de la claridad a las sombras.

La intención trascendental era reducir la planilla de 1.192 funcionarios a 350 (actualmente hay  576) para orientarse a nuevos negocios que permitieran enfrentar la reducción de ingresos derivada del inicio de operaciones de la Terminal de Contenedores de Moín (TCM) a cargo de APM Terminals.

Centeno explicó en julio pasado que ya suman más de 2 meses con un embargo preventivo en las cuentas bancarias institucionales (por ¢5.300 millones) debido a la gestión hecha por el Sindicato de Trabajadores de Japdeva (Sintrajap) ante el Juzgado de Trabajo de Limón desde 2013.

Las cuentas congeladas resguardan recursos para el pago de extremos laborales del plan de reestructuración. También, almacenan el superávit captado en diciembre 2019 para apoyar el pago de salarios y otros gastos corrientes.

Cabe señalar que entre noviembre de 2019 y abril de 2020, se habían destinado ¢11 mil millones de los recursos destinados a la reforma institucional con el afán de honrar compromisos con personal saliente.

“El congelamiento ha detenido el proceso de transformación, pues si se movilizan funcionarios fuera de la institución no habrá capacidad de cancelarles sus prestaciones, esto ha detenido el ritmo que se registraba en reducción de gastos y disminución de pasivos, así como de contratación de servicios tercerizados y al contrario, ha erosionado la situación de la entidad hasta un punto crítico”, explicó Centeno a CRHoy.com.

Ante esta situación, la cúpula de la junta gestiona un crédito bancario por ¢4.500 millones para liquidaciones pendientes de otros funcionarios y así “retomar el proceso de transformación e intentar no llegar a un colapso cercano que afecte el servicio público y la sostenibilidad”.

Según la jerarca, además de frenar los cambios operativos en la entidad, el congelamiento de cuentas impide cancelar las prestaciones pendientes a 37 exfuncionarios que salieron mediante el plan de reforma.