Jefes policiales sospechosos de colaborar con banda narco tenían más de 20 años de servicio
OIJ detuvo a 21 personas en operativo "Barber"
El jefe de la delegación de Fuerza Pública de Acosta y un jefe de puesto, ambos detenidos este miércoles como sospechosos de colaborar y asesorar a una banda dedicada al narcotráfico, tenían más de 2 décadas de servicio. Así lo confirmó el Ministerio de Seguridad Pública tras la consulta de crhoy.com.
El oficial detenido de mayor rango es de apellido Salazar y tenía 20 años de trabajar como policía, mientras que el jefe de puesto de apellido Sandí, contaba con una trayectoria de 25 años en total.
Ambos fueron arrestados por la Sección de Estupefacientes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) como parte de las diligencias que realizaron para culminar con la parte operativa del Caso Barber. Por este caso se detuvo a 21 personas este miércoles.
En apariencia, los policías tuvieron un rol significativo en la estructura, pues se dedicaban a facilitar información a una banda narco asentada en Aserrí y Acosta sobre acciones que iban a desarrollar: por eso lograron evadirlas en varias ocasiones.
A los jefes policiales se suman dos uniformados de apellido Godínez y otro apellido Arias, ambos agentes de policía con 14 y 7 años de servicio respectivamente. Ambos están en un cargo cuyo salario base ronda los ₡375 mil, pero que con diferentes incentivos y componentes puede llegar a superar el medio millón de colones.
De acuerdo con el OIJ, la banda desarticulada era liderada por un sujeto de apellido Ramírez, conocido como "El Renco", quien había salido de prisión hace aproximadamente tras cumplir una sentencia luego de ser hallado culpable de participar en la organización de Marco Antonio Zamora Solórzano, alias "El Indio", uno de los criminales más sangrientos de los últimos años en el país.
Los investigadores consiguieron identificar cuatro puntos de venta muy fuertes que dominaba este grupo, los cuales se encargaban de distribuir drogas en diversas comunidades de La Fila de Aserrí, Acosta y cercanías.
Parte de su mercado activo eran colegiales de esas zonas, sin embargo, con la salida de clases perdieron muchos ingresos, pues tenían a varios de sus operarios dedicados únicamente a buscar estudiantes en las afueras de los centros educativos.
El OIJ arrancó este caso luego de iniciar la investigación de un doble homicidio en el 2023 y otro asesinato en el 2024, donde resultaron fallecidos dos menores de edad.

