La dura reflexión del Jefe del Ceaco sobre el COVID-19: “Muchos caerán en cuenta cuando su ser más amado enferme o muera”

Yaslin Cabezas [email protected] Agosto 11, 2020  7:52 am

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(CRHoy.com) Marcos Vargas, jefe del Centro de Atención Especializado para pacientes con COVID-19 escribió un relato que le estremece el corazón a cualquiera. Él, como todos en el personal de salud, sabe en carne propia lo que significa luchar contra el virus, ver personas morir y a familiares sufriendo a causa de la pandemia.

El médico  utilizó su perfil personal de Facebook para narrar en primera persona, lo que se vive en los pasillos del hospital. 

Durante un fin de semana, llegó al Ceaco y sabía que la guardia era de 33 horas. A las 7:20 a.m. una voz hizo que se percatara de dos víctimas mortales más, que llevaban en camillas, listas para ser entregadas a los servicios funerarios.

“Por las ventanas del hospital, médicos, enfermeras y demás personal habían parado lo que hacían para despedirse de sus pacientes, dos personas cercanas a donde me encontraba, desde ‘el otro lado’ apoyaron sus manos contra el vidrio en un gesto instintivo, humano de despedida. Gracias a que una de ellas usaba una careta que cubría toda su cara, era fácil entender que sus ojos también despedían a un paciente que había cuidado. Lo peor de todo esto es que, la historia se repitió a lo largo del día, se repite a diario y en las próximas semanas van a haber muchos, muchísimos más“, dice el escrito.

Los respiradores se han ido ocupando de dos en dos, porque cada vez son más los pacientes críticos. Desde el 7 de agosto anterior se aumentó la complejidad del centro médico y ahora atiende Cuidados Intensivos.

“Este escenario lo viven los servicios de emergencia a lo largo de todo el país, mis amigos emergenciólogos tienen la mayoría la cara hundida con grandes marcas, pero no son los únicos, las enfermeras, los internistas, los compañeros de aseo, de terapia respiratoria, los médicos generales, todos, todos tienen grandes marcas, algunas rosadas otros ya con sus caras rotas solo exponen granos que apenas secan son expuestos a más presión de los equipos. ‘¡Diay doctor, o nos marcamos o nos morimos como los señores, así es la vara!’ ¡Y es que no se equivocaba este joven!”, añade el relato.

Esa desesperación que sienten los funcionarios de salud nadie la ve. Son tantas horas con equipo de protección que lo llevan en sus caras, en su espalda y en sus torsos que terminan empapados de sudor cuando se los quitan. Personas con desesperación por tomar agua al quitarse el equipo después de 4, 6, 8, 10 o más horas continuas sin poder hacerlo, sin poder orinar.

En sus manos también es evidente. El constante lavado causa resequedad, heridas y dolor. Pero eso no solo se vive en el Ceaco. Los funcionarios de los demás hospitales también lo sienten en carne propia.

“Estamos en una dura, durísima batalla en la que cada día hay más y más enfermos, en donde los recursos que han llegado pronto van a ser insuficientes, pronto quizá se acaben y no por que no se busquen, o no se hayan buscado, simplemente no hay para comprar en ningún lado. Ya algunas líneas de protección simplemente no las venden en el mercado internacional, no importa la cantidad de dinero que se ofrezca, esa es la dura realidad, más aún eso tiene meses. Se ha buscado comprado y atesorado cuanto insumo se nos da, pero es inevitable que se acaben en algún momento a pesar de que los ahorremos a toda costa, o racionalicemos su uso, de ahí que muchas enfermeras especialmente, pasan jornadas larguísimas cuidando su equipo de protección, mientras se deshidratan a niveles extremos.

Todo eso va a significar muertes. La cantidad de personas que se enferman es mayor que la cantidad de recursos que han tenido todos los servicios de salud en el mundo, y aquellos que se enferman gravemente generalmente tienen otras enfermedades que hacen que se agraven mucho y que mueran. Esta realidad lo ha sido en Europa, en Estados Unidos, Inglaterra, China y en todo lugar al que esta enfermedad ha llegado”, manifestó.

Los sistemas de salud que colapsaron

Ni los países más desarrollados del mundo pudieron contra el virus. Los sistemas de salud colapsaron “por soberbia” y la cantidad de muertes se disparó. Costa Rica está a la puerta de eso, según el especialista. Por ello, le pregunta a los ciudadanos ¿Por qué reta al sistema de salud?

“La gente creyó que no iba a llegar a su familia, o a su barrio. La verdad es que miles de miles murieron pensando eso, usted que lee esto, ¿qué piensa? ¿Por qué reta al sistema de salud? ¿A quien le va a reclamar cuando los muertos pasen de 300 o más o cuando los casos sean más de 50.000? ¿A los que abrieron, a los que no abrieron, a los que fueron a la playa, al gobierno, a los diputados, a quién? ¿A los que no usaron mascarilla, a la policía, a todos? ¿O va a aceptar que usted mismo tiene una enorme responsabilidad por esperar que la cura y la ayuda viniera del cielo mientras se sentó a esperar? Esa realidad está por romperse ante nuestras puertas, muchos caerán en cuenta cuando su ser más amado enferme o muera. Así es esto, a veces es tan cercano e íntimo como eso. Yo mismo sé que este podría ser mi último escrito“, apuntó.

“Es fácil criticar”

Con esa frase, Vargas finaliza la última parte de su carta, hablando de aquellos que piensan que hacer las cosas es tan fácil como decirlo. 

“Es fácil criticar y decir la ‘forma correcta’ de hacer las cosas, por favor hágalo, ojalá sea cierto, miles alrededor del mundo lo han intentado. Es más sencillo hacerlo con pantuflas y un trago de vino desde su casa, pero si nunca ha empujado una camilla con un enfermo, si nunca le ha dado la cara a un familiar que ha perdido su hijo, hija, madre, esposo o padre, si nunca ha hecho nada proactivo para que esta mierda no acabe, no sea imprudente por pensar que tiene la solución para todo“, enfatizó.

El médico señala también que no hay nada peor que un idiota con iniciativa, aquellos que niegan la enfermedad y aquellos que están en un laboratorio buscando la cura.

“Todos en el sistema de salud estamos haciendo lo mejor que sabemos por salvar a la mayor cantidad de personas, pero somos conscientes que vamos a perder a muchos (…) Algunos me han dicho: ‘…es que vos solo ves la parte de salud, esto es más grande’. Cierto, muy cierto, pero mi cerebro fue entrenado para eso, mi cerebro es científico y es desde ahí que puedo generar respuestas, por otro lado, a pesar de las repercusiones en política, economía y otras muchas es un problema que empieza con una enfermedad, una que debe de ser controlada. NOA (Ceaco) no está en problemas, está en su máximo esplendor de trabajo, la gente que aquí trabaja no se queja, ni protesta.

La gente que está aquí son ‘Los Cara Marcada’ si los ve en la calle, en un autobús sepa que ese ser humano tiene sed, hambre, miedo y mucho cansancio, pero que también tiene una familia que los ve llegar todos los días con profundas marcas rosadas o con cicatrices que no cubre el maquillaje. Son ‘Caras Marcadas’ orgullosos de servir, que han visto noches y madrugadas, que han visto lágrimas y las han llorado, que han visto la muerte, que han visto también pacientes que sobreviven, ‘Los Cara Marcada’ también tienen pequeñas alegrías (…) ‘Los Cara Marcada’ lloraron a sus dos pacientes, los ‘Cara Marcada’ son mis compañeros de NOA”, finalizó el médico, quien trabajó durante muchos años en el Hospital Nacional de Niños (HNN) y fue nombrado recientemente como el jerarca del Ceaco.



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