Aglomeración durante fines de semana

La euforia nocturna de “La Cali” se desborda y enciende alertas

Pablo Rojas [email protected] Septiembre 4, 2018  12:05 am

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  • Policía asegura que no da abasto; comerciantes claman por acciones más concretas
  • Durante madrugada del sábado riña en el sitio dejó un joven asesinado

“No se puede abordar o intervenir con el recurso ordinario, por la cantidad de gente que llega ahí. Hemos detectado entre 2 mil o 3 mil personas en la calle, tratando de ingresar en los negocios, que muchas veces colapsan y lo que hacen es que sostienen a la gente afuera haciendo filas mientras se desahoga el aforo dentro de los negocios”, así describe Randall Picado, jefe regional de la Fuerza Pública de San José, la situación durante un fin de semana en el barrio capitalino La California, devenido popularmente a ‘La Cali’.

El sitio, de amplio potencial arquitectónico y cultural, agrupa uno de los puntos más atractivos de la vida nocturna capitalina y, por qué no, a nivel nacional.

Compuesta por una veintena de bares, restaurantes y locales comerciales de distinto tipo, como cualquier desarrollo explosivo, enfrenta algunas secuelas que ya se sienten: durante la madrugada del pasado 1º de setiembre, un pleito de grandes proporciones derivó en el crimen a apuñaladas de un joven de 21 años.

El tema no está ligado directamente a la actividad comercial, sino también a las condiciones de la zona que propician una aglomeración pública en un espacio urbano muy concentrado.

Picado asegura que, especialmente en fines de semana, muchos ingresan con vehículos, parquean en la calle, compran licor en una licorera cercana e ingieren en el sitio.

El resultado de esa euforia masiva es incontenible: pleitos, riñas y hasta ventas de drogas.

Para la Fuerza Pública, la cantidad de visitantes que llegan a ‘La Cali’ en un fin de semana la convierte en casi una zona de eventos masivos al mejor estilo de los festejos de Palmares o Zapote.  Hay otro detalle, pues la mayoría de locales cuenta con la denominada patente turística y pueden cerrar hasta las 5:00 a.m.

“La cantidad de gente sobrepasa la capacidad institucional, pero al ser el horario de esos bares tan extendido es casi imposible tener gran cantidad de policías. Es algo más allá de un asunto meramente policial (…) Yo entiendo la actividad comercial, pero se ha salido de las manos. Al final, se hace como un evento masivo. Con toda la gente afuera y la que está en los bares ¿Qué sucedería con un incendio ahí? ¿Cómo se podría evacuar tanta gente? “, cuestionó Picado, quien aboga por un encuentro con propietarios, autoridades municipales y de la Policía de Tránsito.

Una de las opciones, según la óptica de la policía, es la instalación de vallas de ingreso como se hace en los festejos populares de Palmares o Zapote. De esta forma, se podría revisar cada persona que ingrese.  “No permitir el ingreso de carros y poner filtros, revisar para que la gente no lleve drogas o dinero. Pero, que esos filtros los coordinen los patentados con seguridad privada y la Fuerza Pública colabora”, agregó Picado.

Trabajo comunal

Andrés Herrera, presidente de la Asociación de Vecinos y Empresarios de barrio La California (Asocali), saben que existe una problemática paralela a la boyante actividad comercial y nocturna.

Herrera reitera que trabajan fuerte con un plan de renovación urbana aprobado por el municipio josefino para mejorar la seguridad con detalles en infraestructura. La idea es mantener a ‘La Cali’ como un sitio de entretenimiento nocturno de calidad con fines turísticos.

La organización comercial, con sus planes, es la más interesada en que las cosas marchen bien. Sin embargo, apuntan a que las autoridades policiales deben brindar un mayor respaldo para controlar la confluencia de actividades delictivas.

Los comerciantes sostienen que, por ejemplo, han ofrecido la construcción de una caseta para Fuerza Pública y están anuentes a promover una cita con todas las instituciones involucradas.

“Desde hace varias semanas venimos como asociación levantando la alerta y la voz. Venimos contándole, sobre todo a los cuerpos de policía, lo que nos preocupa. No hablamos solo de hoy porque ocurrió esto (el crimen) el fin de semana, sino de varias semanas (…) Sin un plan macro de seguridad seguiremos tapando parches. Queremos algo pensado, a largo plazo y formal.

“Las respuestas que nos dan las instituciones son un poco frustrantes: que hay falta de recursos, que el gobierno está sentado o que hay crisis. Hemos ofrecido construir una caseta o el pago de salarios por horas extra. Hay picos de delincuencia de 3:00 a 5:00 a.m. y a esa hora la policía brilla por su ausencia”, añadió Herrera, quien es propietario de un bar en la zona.

Entre las principales preocupaciones de los propietarios de los bares es la eventual posición de delincuentes dedicados a la venta de droga en la zona, pues temen que se empoderen en el sitio y que se afiancen en detrimento de los demás visitantes.



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