Proyecto de nueva carretera a San Carlos

La ruta “interminable” aspira a concluir en 2025: al frente hay un panorama muy complejo

Pablo Rojas [email protected] Noviembre 27, 2020  12:01 am

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  • Con estudios y respaldos listos, trabajos se reanudarían en 2022
  • MOPT: se hará reingeniería total para solventar falencias de origen en obra

(CRHoy.com). Contar con los recursos prácticamente garantizados no basta para encaminar la conclusión de la nueva carretera a San Carlos.

Tras meses bajo negociación, el Poder Ejecutivo firmó en setiembre un crédito por $350 millones con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para proyectos viales. De ese monto, más de $225 millones irán destinados a esta obra en parálisis desde 2018.

Los recursos del organismo multilateral permitirán finalizar estudios geológicos, estudios de construcción y diseños. Tanto para el tramo central (Ciudad Quesada-Sifón de San Ramón), como de la punta sur (Sifón de San Ramón-San Miguel de Naranjo-Autopista Bernardo Soto).

Es necesario tener cuenta que la “nueva carretera a San Carlos” se dividió en 3 tramos independientes: la punta norte (Florencia-Ciudad Quesada, ya en operación), el central y la punta sur.

En agosto de 2018 el actual gobierno (Alvarado Quesada, 2018-2022) puso punto final al contrato sostenido con la empresa Sánchez Carvajal por casi una década para construir el tramo central del proyecto.

En esos casi 10 años, las obras realizadas ameritaron una inversión cercana a los $300 millones y quedaron con  avance superior al 80%, pero entre severos pendientes por resolver: un hundimiento en el kilómetro 21, la necesidad de construir un nuevo puente sobre el río Laguna y una pugna legal por la existencia de un humedal en una parte del trayecto. En total hay 40 puntos críticos por atender debido a inestabilidades geológicas.

El afán justificado por las autoridades fue pausar la obra para reorganizar el rumbo y cumplir las peticiones de la Contraloría General de la República (CGR).  El ente contralor, ente 2018 y 2019, enfatizó en que no autorizaría más recursos para la carretera hasta que existieran los suficientes sustentos técnicos y financieros para finalizar la obra. Tanto para el tramo central (de 30 kilómetros), como en la punta sur (Sifón-San Miguel de Naranjo-Autopista Bernardo Soto).

Así las cosas, los trabajos en el tramo central entre Ciudad Quesada y Sifón de San Ramón, están paralizados desde hace más de 2 años. Según el cronograma actual para reactivar el proyecto, las labores se retomarían en 2022 cuando existan todos los análisis técnico-financieros concluidos.

Queda mucho camino

Tomás Figueroa, viceministro de Infraestructura y quien gestiona el plan para retomar la construcción, asegura que existen numerosos retos en múltiples áreas. Aspectos de ingeniería, legales, sociales y ambientales figuran en ese listado.

El funcionario indicó que el reto es mayúsculo en razón de que el tramo central padece abundantes zonas de deslizamiento, inestabilidad, agrietamientos, fallas, flujos de lodo, entre otros. Y, ese panorama geológico se complica aún más con constantes lluvias y terrenos montañosos de fuerte pendiente.

El panorama actual dicta un nuevo camino a seguir. Se hará la reingeniería requerida para un proyecto de este perfil y se definirán las soluciones necesarias para los pendientes existentes. Esta tarea es desarrollada por equipos técnicos del Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) y el BID.

Figueroa confirmó que empresas internacionales, de amplia experiencia en carreteras de montaña, participan en el concurso para el diseño de las soluciones técnicas y para orientar el modelo que deberían tener las etapas de construcción, financiamiento, operación y mantenimiento.

Lo inmediato

En el futuro más inmediato destacan 2 hitos. Para 2021 se prevé licitar y construir el tramo entre El Alto de Sucre y La Abundancia, con lo cual se conectará la ruta actual Ciudad-Quesada Zarcero con el tramo central de la nueva carretera.  Además, en 2022, se prevé el inicio de las etapas de diseño, construcción, financiamiento y operación de la ruta.

Si todo sale como está previsto, el tramo central y la punta sur estarían concluidos en 2025.

Según un plan preliminar anunciado en setiembre, una propuesta bajo análisis es poner en operación todo el corredor vial en 2024 pero con los puentes a 2 carriles (la carretera es a 4 carriles). La ampliación de esas estructuras a 4 carriles se ejecutará entre 2024 y 2025. De 9 puentes en el tramo central, 7 se proyectaron a 2 carriles.

“En el 2025 vamos a tenerlo habilitado. Yo diría que tendríamos que terminar los puentes. El problema de los puentes es que no tenemos el mosaico de expropiaciones de la ampliación de los puentes. Eso nos va a complicar. Tenemos los puentes actuales”, expresó Federico Baltodano, asesor del MOPT, en esa oportunidad.

Otro pendiente por resolver es la contratación de tareas de mantenimiento y seguridad en el tramo central, pues actualmente las obras ya concluidas están al garete.



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