“La voy a internar, pero me encargo de que no la operen”
Violencia obstétrica tienen consecuencias psicológicas

Fachada del Hospital Max Peralta Jiménez de Cartago. (Facebook)
Por medio de informes de Auditoría Interna de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) se han evidenciado maltratos a mujeres en distintos hospitales del país, así como serias problemáticas de infraestructura y equipos.
La Auditoría realizó visitas en centros hospitalarios como el Dr. Maximiliano Peralta en Cartago y resulta preocupante algunos de los comentarios que hicieron pacientes que estaban en este lugar a la Auditoría Interna:
En emergencias de gine, por parte de 2 doctoras de las que desconoce el nombre, fui objeto de comentarios ofensivos y amenazas tales como: Usted no tiene nada, la voy a internar, pero me encargo que no la operen. Usted lo que tiene es hemorroides, gritado delante de todas las personas. Usted pasa llorando, lo que ocupa es un psicólogo.
Llegan estudiantes sin consultar antes a uno.
En emergencias de ginecología dan indicaciones de mala forma e incluso con maltrato.
Los baños continuamente están sucios, hace falta privacidad y el trato del personal no siempre es cordial.
En el servicio de Emergencias Obstétricas se observó que había mujeres de pie en espera de ser atendidas, lo que evidenció las limitaciones de espacio físico. También, ninguna mujer gestante fue vista con acompañamiento.
De acuerdo con Rafael Mora Castillo, jefe del Servicio de Gineco-obstetricia, explicó que en este centro médico las embarazadas pueden estar acompañadas en la hospitalización, pero en el servicio de emergencias obstétricas no es posible por problemas de espacio.
Hubo queja con respecto al trato que recibió una usuaria y su familia, ya que indicaron recibir comentarios ofensivos y palabras groseras.
Fuimos tratados con sarcasmo por venir a consulta por segunda vez al no escuchar latidos del bebé, nos dijeron ‘ahí está verdad, esas caras no se olvidan'.
El 42% de las pacientes entrevistadas por la Auditoría manifestaron que la temperatura no es regulada, la mayoría expresó inconformidad por las altas temperaturas. "El salón es muy caliente o frío".
Otros comentarios dados por pacientes y familiares del Max Peralta que evidencian debilidades en el trato son:
Algunos médicos hablan golpeado cuando dan indicaciones.
Ser más comprensivos cuando vienen de lugares de difícil acceso porque en Emergencias de ginecobstetras la devolvieron a pesar de venir dilatada y decir que vive en un lugar de difícil acceso.
El tiempo de espera en citas de control de Emergencias de ginecobstetras es mucho, de horas.
En citas de control en Emergencias de ginecobstetras se debe esperar mucho para la atención y en condiciones muy incómodas, en algunos casos esperé 5 y 3 horas y media.
Considerar a las personas que vienen de largo, ya que fueron devueltas a su casa 2 veces y no tienen ingresos.
Mejoraría el tiempo de espera en emergencias de ginecología.
El aseo de baños puede mejorar mucho, además que no se regula la temperatura.
Sobre el trato en emergencias de ginecología indicaron que "es muy grosero" y "algunas veces los funcionarios hacen mucha bulla en las noches".
Con respecto a la temperatura, el 33% expresó debilidades con este tema. "Las noches son muy frías, si no se piden cobijas no les dan", "hace mucho calor y el salón no tiene ni una ventana", son algunos de los comentarios que llaman la atención.
Sobre el informe de Auditoría, Guillermo Mendieta, subdirector de este centro médico, indicó que tienen disposición de atender las recomendaciones y ya se han implementado acciones para cerrar algunas brechas, y otras son valoradas para determinar la viabilidad técnica.
¿Cómo se manifiesta la violencia obstétrica?
La Defensoría de los Habitantes explicó cuáles son algunas manifestaciones de la violencia obstétrica:
- No atención oportuna y eficaz de las emergencias obstétricas.
- Disposición del cuerpo de las mujeres sin su consentimiento.
- Realización de procedimientos que se encuentran erradicados de los protocolos de atención.
- Teniendo en consideración la salud de la persona que está por nacer y la de la madre, que la decisión de la vía del parto sea tomado con criterio médico especializado, fundamentado y basado en la evidencia científica, tomando en cuenta el criterio de la mujer, su plan de parto y su consentimiento informado.
- Violación al derecho al acompañamiento, a la intimidad, entre otros.
- Traslados de mujeres embarazadas para el parto a otros centros de salud sin las condiciones mínimas de seguridad y de acompañamiento por parte de especialistas; sin coordinación interhospitalaria y sin referencias.
- Culpabilización si la mujer no se somete a las instrucciones y poder disciplinario establecido.
- No recibo de las mujeres en el Hospital al que fueron referidas.
- Trato deshumanizado: burlas, regaños, humillaciones.
De igual manera, explicaron que el derecho a la intimidad implica que a la mujer embarazada que es examinada se le debe garantizar "su dignidad como persona, como humana, tomando las previsiones que correspondan como el uso de cortinas y cierre de puertas".
Con respecto a la presencia de estudiantes, mientras la mujer es examinada, ella debe brindar su consentimiento, limitando el número de estudiantes.
Además, debe evitarse que personal que realiza otras labores como de limpieza, cocina u administrativos en general, se encuentren presentes durante la evaluación de la paciente.
Desde el 2014 a la fecha, la Defensoría de los Habitantes ha recibido 330 denuncias por este tema.
Impacto psicológico
La Dra. Ana Serrano, de la Comisión de Psicología Perinatal del Colegio de Profesionales en Psicología, explicó que la violencia obstétrica puede causar que las víctimas se sientan desempoderadas, humilladas o maltratadas, dificultando la experiencia del postparto y de hacerse cargo de un rol que ya es de por sí demandante.
De igual manera, pueden aparecer sentimientos de culpa, vergüenza, impotencia y desesperanza que pueden contribuir al desarrollo de la depresión después del parto.
Podría incluso llegar a presentarse un trastorno de estrés postraumático (TEPT), el cual se caracteriza por recuerdos intrusivos y recurrentes del evento traumático, evitación de situaciones relacionadas y síntomas de hiperactivación, como irritabilidad y dificultad para dormir.
Las experiencias traumáticas durante el parto pueden interferir con el establecimiento del vínculo madre-bebé. Las mujeres que han experimentado violencia obstétrica pueden tener dificultades para conectarse emocionalmente con sus bebés o para confiar en sí mismas como cuidadoras, explicó Serrano.