Más de 1200 ticos persiguen sueños y estudian en Estados Unidos
Washington. Brian García era menor de edad cuando dejó su familia y amigos en Costa Rica. Lo hizo para seguir su sueño: ser un trompetista internacional.
Él obtuvo una beca y pudo viajar a los Estados Unidos para conocer un nuevo mundo a nivel cultural y de lenguaje.
Hoy, a sus 28 años, García cursa una maestría en la prestigiosa universidad de Yale y es uno de los 1222 costarricenses que estudian en Estados Unidos.
La cifra corresponde al corte del mes de marzo 2019, reportado por la Oficina de Inmigración y Aduanas (Inmigration and Customs Enforcement) del departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos.
Las autoridades estadounidenses señalan que la mayoría de ticos optan por bachilleratos, maestrías y doctorados.
Matthew Washburn, representante de EducationUSA de la Oficina de Asuntos Educativos y Culturales, del Departamento de Estado, explicó que el sistema educativo estadounidense es sumamente robusto y atractivo para estudiantes internacionales.
De hecho, el funcionario expresó que aunque hay una amplia gama de opciones para estudiar en otras regiones del mundo, la educación estadounidense es considerada como la mejor a nivel mundial.
Incluso, los datos de las autoridades estadounidenses también señalan que más de un millón de estudiantes son extranjeros y están ligados a más de 450 mil empleos en ese país.
De ese suma millonaria, cerca del 0,2% son ciudadanos costarricenses.
Sacrificios que valen la pena
Brian García reconoce que estudiar en el extranjero no es fácil, sin embargo, ha aprendido muchas lecciones de vida.

Matthew Washburn, representante de EducationUSA de la Oficina de Asuntos Educativos y Culturales, del Departamento de Estado.
"No fué fácil ya que hay pruebas para las que nadie te prepara. Para mí, la primera fue el idioma… aunque hubiera pasado aprendiendo inglés durante toda mi educación en Costa Rica, fue todo un reto aprender y adaptarse al lenguaje coloquial, algo que no te enseñan en la escuela", comentó el costarricense.
García incluso destacó en un certamen internacional de trompetas en Estados Unidos donde ocupó el tercer lugar.
García asegura que también hay momentos que dan "mal de patria" y conflictos emocionales, pero luego se supera la etapa.
"Poco a poco se vuelve más fácil recordar el propósito del viaje; mágicamente la palabra "sacrificio" empieza a perder significado y el sentido de aventura se vuelve más preponderante. Es una experiencia que no cambio por nada en el mundo", expresó.
