Ni se le ocurra tocar una carabela portuguesa si la ve en la playa
La carabela portuguesa (Physalia physalis), también conocida como fragata portuguesa o agua mala, es una colonia de organismos marinos cuya forma y color llamativos suelen llamar la atención de quienes visitan la playa. Sin embargo, aunque puede parecer un alga flotante o una planta marina inofensiva, posee un potente veneno capaz de provocar lesiones dolorosas.
Este organismo cuenta con tentáculos cargados de toxinas que pueden causar irritación, quemaduras y un intenso dolor al entrar en contacto con la piel. En personas con antecedentes de reacciones alérgicas, la picadura puede desencadenar una respuesta grave que comprometa la respiración, por lo que deben buscar atención médica de inmediato.
La explicación fue brindada por Marco Vinicio Corrales Ugalde, oceanógrafo biológico e investigador posdoctoral de la Universidad Estatal de Oregón, en Estados Unidos.
Las carabelas portuguesas pertenecen al filo Cnidaria, al igual que los corales, las medusas y las anémonas. Más específicamente, forman parte del grupo de los sifonóforos.
Un animal muy particular
El investigador explicó que la carabela portuguesa es un organismo muy particular porque es una colonia. Esto significa que está formada por numerosos organismos especializados que viven unidos y cumplen funciones diferentes.
"Algunos se encargan de capturar las presas, otros de digerirlas, otros de mantener la colonia a flote y otros cumplen distintas funciones biológicas", detalló.
Corrales indicó que es común encontrar algunos ejemplares en las playas porque los vientos y las corrientes marinas los arrastran hasta la costa. No obstante, su hábitat natural se encuentra mar adentro, donde viven y se reproducen.
Añadió que, cuando una carabela portuguesa aparece sobre la arena o muy cerca de la playa, es probable que ya haya muerto. Sin embargo, eso no significa que haya dejado de ser peligrosa.
Aunque el organismo ya no esté vivo, sus tentáculos pueden seguir activándose de forma mecánica y liberar toxinas al entrar en contacto con una persona, provocando una dolorosa picadura.
Incluso, en países como Chile y Estados Unidos se han cerrado playas debido a la presencia de carabelas portuguesas. En algunos casos, estos animales desprenden sus tentáculos en el agua, los cuales pueden entrar en contacto con bañistas aunque nunca hayan tocado directamente al organismo.
Reportes en Costa Rica
En los últimos días, usuarios han compartido fotografías de carabelas portuguesas en playas y sectores como Cahuita, Tortuguero, Manzanillo, Punta Uva, Puerto Viejo y Cocles.
El Centro de Investigación en Ciencias del Mar y Limnología (Cimar) de la Universidad de Costa Rica (UCR) ya había advertido en años anteriores sobre la presencia de estos organismos en las costas del país.
Su nombre común se debe a que flotan sobre la superficie del mar con una estructura que recuerda a las antiguas embarcaciones de exploración portuguesas. Se distribuyen tanto en el océano Pacífico como en el Atlántico y suelen llegar a las costas impulsadas por el oleaje y los vientos.
Las carabelas portuguesas se alimentan principalmente de peces pequeños y otros invertebrados, como crustáceos.
Si encuentra uno de estos animales en la playa o en el mar, la principal recomendación es no acercarse ni tocarla, aunque parezca muerta. En caso de contacto, lo más importante es acudir a un centro médico lo antes posible para recibir valoración y tratamiento.




















