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Niñas y adolescentes entre los 10 y 19 años concentran las tasas más altas de intentos de suicidio

Por Ambar Segura | 27 de Feb. 2026 | 3:00 am

Las niñas y adolescentes registran las tasas más altas de intentos de suicidio en el país. Datos del Ministerio de Salud al cierre de 2025 muestran que la mayor incidencia se concentra en mujeres de 10 a 19 años.

En el grupo de 10 a 14 años, la tasa fue de 313,0 casos por cada 100.000 habitantes, mientras que en el de 15 a 19 años alcanzó 317,6, las cifras más elevadas entre todos los rangos etarios femeninos.

Les siguen otros grupos con las siguientes tasas por cada 100.000 habitantes:

  • 20 a 24 años: 198,1
  • 25 a 29 años: 115,0
  • 30 a 34 años: 77,3
  • 35 a 39 años: 70,3
  • 40 a 44 años: 76,8
  • 45 a 49 años: 77,2
  • 50 a 54 años: 60,9
  • 55 a 59 años: 45,6
  • 60 a 64 años: 33,5
  • 65 a 69 años: 15,5
  • 70 a 74 años: 10,9
  • 75 años y más: 7,7

En contraste, la tasa en niñas de 5 a 9 años fue de 11,7 por cada 100.000 habitantes.

En términos generales, el 66% de los intentos de suicidio notificados en 2025 correspondió a mujeres. La tasa femenina alcanzó 101,5 por 100.000 habitantes, frente a 53,1 en hombres, lo que significa que fue 1,91 veces mayor.

Salud detalló que, en el grupo de 10 a 19 años, la tasa femenina es entre dos y cuatro veces superior a la masculina. Esta brecha, según la entidad, confirma que las adolescentes enfrentan mayores tasas de violencia sexual y psicológica en comparación con los hombres, exposición que se asocia directamente con la ideación y los intentos suicidas.

Además, indicó que la adolescencia femenina implica procesos y cambios internos y externos acompañados de presiones sociales relacionadas con el rendimiento, la perfección y la apariencia física. Estos factores se vinculan con depresión, afectos negativos, ansiedad e impulsividad, lo que incrementa el riesgo de atentar contra la propia vida.

En los grupos extremos de edad, de 5 a 9 años y mayores de 70 años,  los hombres superan a las mujeres en incidencia. La entidad señaló que, en el caso de los niños, estas diferencias pueden asociarse a mayor exposición a violencia, castigos físicos, disciplina violenta o bullying, factores relacionados con conductas suicidas.

En hombres adultos mayores, la evidencia apunta a ausencia o disminución de apoyo familiar, disfunción familiar, pérdida de contacto social, viudez, escaso contacto con hijos e hijas, reducción de participación comunitaria y laboral tras la jubilación, así como dependencia física y económica. También influye un contexto sociocultural en el que la vulnerabilidad no es socialmente aceptada, lo que limita el acceso voluntario a servicios de salud mental.

El Ministerio reconoce el intento de suicidio como un acto deliberado con intención de provocar la muerte, aunque no siempre con desenlace fatal. Señala que se trata de un indicador clave de riesgo para el suicidio consumado y que requiere una respuesta interinstitucional, oportuna y basada en evidencia.

La institución enfatizó que el intento de suicidio constituye un problema de salud pública de alta prioridad por su complejidad, impacto social y potencial de prevención.

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