Oposición fracasa en su intento de conseguir una segunda ronda para frenar al chavismo
Las 19 agrupaciones políticas de oposición se quedaron sin una segunda ronda. Analizamos las posibles causas
La oposición al Gobierno de Rodrigo Chaves y la candidata oficialista Laura Fernández marcó este domingo 1.° de febrero, día de las elecciones presidenciales, un revés político.
Desde el primer corte de resultados del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) a las 9:00 p. m. se confirmó lo que algunos temían y otros anhelaban: el país no tendrá una segunda ronda.
Los electores escogieron a Fernández como la próxima presidenta del país, quien logró evitar una segunda vuelta con el 48,3% de los votos, según el más reciente corte oficial.
Desde ahora inicia un nuevo periodo de reconfiguración de la oposición tras este bacatazo electoral en el que varios partidos de oposición exaltaron sus coincidencias y se mostraron unidos con un objetivo común: frenar el continuismo. De los 19 partidos del bloque opositor, la voz principal de este esfuerzo la lideraron el Partido Liberación Nacional (PLN), el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), el Frente Amplio y la Coalición Agenda Ciudadana (CAC).
Dos analistas consultados por CR Hoy dieron algunas primeras pistas sobre los fallos que cometió la oposición para llegar a este resultado. La conclusión general es que el bloque opositor se activó tardíamente.
"No lograron, por ese mismo tema, permear más capas del territorio y se circunscribió a ser un fenómenos más urbano", afirmó el analista político Sergio Araya. En criterio del especialista, el mensaje de la oposición sí caló en un segmento de la población, pero no llegó a extenderse a más ciudadanos por ir contrarreloj.
Otro factor que apunta Araya es un fallo en la lectura de la dinámica de la campaña desde el primer momento, que se preveía de polarización, tal y como lo planteaba el oficialismo. Este error generó una fragmentación que mostró varias oposiciones en vez de un solo bloque.
Para la politóloga Carolina Ovares, el oficialismo tuvo a su favor dos elementos: mantenerse en campaña permanente y aprovechar la alta popularidad del Gobierno actual. Eso aportó para que la narrativa colocara a la elección en una especie de referendo sobre la aprobación o no de la gestión de Rodrigo Chaves.
Frente a esta fuerza oficial hegemónica, el error de la oposición fue competir fragmentada, considera Ovares.
"Así es muy difícil poder ganar con una fragmentación tal", afirmó. Por distintos motivos, faltaron el oposición alianzas o coaliciones. Solo una agrupación se presentó como una coalición.
Para la analista, el antidebate del canal TD Más fue un punto de inflexión, pues a partir de ahí se colocaron varias candidaturas como un bloque opositor con más voz frente al continuismo y ganaron atención. Sin embargo, al mismo tiempo en otros debates estos aspirantes intentaron diferenciarse, lo que reflejó, una vez más, la falta de alianzas sólidas.
Fernández triunfó así en una primera vuelta, algo que no ocurría desde 2010, cuando la expresidenta del mismo nombre, Laura Chinchilla, alcanzó la presidencia con más del 40% de los votos.
