Pacientes renales expuestos a complicaciones mortales por cambio de medicamento

21 de Jul. 2026 | 1:43 am

Pacientes con enfermedades renales corren el riesgo de sufrir complicaciones serias y hasta mortales, debido a un cambio en el medicamento que les aplicó la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).

Un estudio de auditoría reveló que el desabastecimiento de epoetina obligó a la CCSS a trasladar a los pacientes al medicamento Mircera, pero una vez que consiguieron un lote de la primera, se la volvieron a medicar a los usuarios.

Hugo Marín, jefe del Área de Farmacoeconomía de la CCSS, explicó que especialistas en Nefrología analizaron el problema y coincidieron en que no resulta clínicamente adecuado trasladar pacientes de epoetina a Mircera y posteriormente regresarlos a epoetina.

La principal preocupación no fue únicamente la falta de medicamentos, sino las consecuencias clínicas derivadas de los cambios forzados de tratamiento.

Aunque la evidencia no contraindica de forma absoluta estos cambios, el riesgo aumenta cuando las sustituciones se repiten de manera constante.

Los especialistas advirtieron que estos ciclos repetitivos podrían aumentar la probabilidad de complicaciones clínicas y comprometer la respuesta al tratamiento.

Por esa razón, desde una perspectiva de beneficio clínico a largo plazo, los expertos consideran más adecuado suspender temporalmente Mircera en pacientes cuya condición lo permita y reanudarlo cuando vuelva a estar disponible, en lugar de alternar repetidamente entre ambos medicamentos.

Desabastecimiento se extendió durante meses

Entre mayo de 2025 y febrero de 2026 se presentó un desabastecimiento de epoetina alfa de 2000 y 4000 unidades, medicamentos utilizados para la atención de pacientes con enfermedades renales complejas y tratamiento de anemias.

La situación se debió al incumplimiento de entregas por parte de la empresa Central Farmacéutica S.A. (CEFA), contratada para suministrar los fármacos.

La orden de compra contemplaba tres entregas. Sin embargo, únicamente se concretó la primera.

Como consecuencia, quedaron pendientes 296.508 unidades de la presentación de 2000 unidades y 94.858 unidades de la de 4000 unidades.

De acuerdo con la Auditoría, el proveedor comunicó que el fabricante enfrentaba imposibilidades para suministrar las cantidades comprometidas.

Ante el faltante, la institución realizó una nueva contratación con otro proveedor para recuperar el abastecimiento de epoetina.

Además, impulsó compras urgentes de metoxipolietilenglicol epoetina beta, comercializado como Mircera, para atender la demanda de los pacientes.

Inventario alcanzó niveles críticos

Pese a las medidas adoptadas, la disponibilidad de Mircera también llegó a niveles críticos.

El 13 de abril de 2026 la Dirección de Farmacoepidemiología informó a hospitales y centros de salud que la cobertura institucional estimada para las presentaciones de 50 y 100 microgramos era inferior a un mes de consumo.

La situación era más delicada en la presentación de 100 microgramos. Esa presentación no registraba existencias en el Área de Almacenamiento y Distribución.

Al 24 de abril, el inventario seguía en cero.

La Auditoría advirtió que esta situación comprometía la continuidad normal de los despachos y obligaba a adoptar medidas excepcionales para administrar las existencias disponibles.

CCSS priorizó pacientes

Frente al escenario de escasez, la institución emitió lineamientos temporales para proteger a los pacientes con mayor riesgo.

Entre las medidas adoptadas se ordenó priorizar el uso de los medicamentos disponibles en pacientes sometidos a hemodiálisis y en quienes se encontraban en lista de espera para trasplante renal.

También se autorizó suspender temporalmente el despacho a algunos pacientes ambulatorios clínicamente estables durante un período aproximado de hasta dos meses.

La medida pretendía preservar el inventario disponible para los pacientes con mayor prioridad clínica mientras se normalizaba el suministro.

Alta dependencia de proveedores

La institución enfrentó riesgos logísticos, contractuales y clínicos debido al incumplimiento en la entrega de medicamentos esenciales para personas con enfermedad renal.

El informe también adviertió sobre la alta dependencia de proveedores únicos, especialmente en el caso de Mircera, cuya disponibilidad está condicionada por restricciones de patente y por la existencia de un único fabricante.

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