Pandemia sigue pasando factura a la salud mental de los nuevos universitarios

Salud mental en universitarios. Modelo:Francesca Brunner Alfani.Foto/Anel Kenjekeeva
Los estudiantes que cursaron la secundaria durante la pandemia por COVID-19 ahora llegan a las universidades públicas con mayores desafíos en su salud mental.
La alerta fue planteada por el presidente del Consejo Nacional de Rectores (Conare) y rector de la Universidad Nacional (UNA), Jorge Herrera, quien asegura que las instituciones de educación superior reciben a una generación marcada por el confinamiento, la virtualidad y las restricciones sanitarias.
El señalamiento surge del estudio Perfil del Estudiantado de las Universidades Públicas, elaborado por el Observatorio Laboral de Profesiones (OLaP) del Conare. La investigación incluye una muestra de 12.000 estudiantes y representa a más de 115.000 universitarios de las cinco universidades públicas del país.
"Hay retos en materia de salud mental muy importantes. Estamos recibiendo las generaciones que fueron confinadas entre el 2021 y el 2022 producto de la pandemia", afirmó Herrera.
Aunque seis años han pasado desde la emergencia sanitaria, las universidades sostienen que sus efectos todavía se reflejan en las aulas.
Muchos jóvenes llegan por primera vez a un campus universitario después de haber cursado buena parte de la secundaria entre clases virtuales, aislamiento y limitadas oportunidades de convivencia.
Para la psicóloga Ingrid Naranjo, el impacto no responde únicamente a la pandemia, sino a la interrupción de una etapa fundamental del desarrollo.
En muchos casos, la transición entre el colegio y la universidad ocurrió sin graduaciones presenciales, sin cierre del ciclo lectivo tradicional y sin los espacios de socialización que normalmente acompañan el ingreso a la vida adulta.
Eso dejó a muchos estudiantes con mayores dificultades para adaptarse a la convivencia universitaria, desenvolverse en entornos presenciales y gestionar emocionalmente escenarios de alta exigencia.
"Hay angustia, hay ansiedad y una falta de habilidades que normalmente se desarrollan en un proceso de transición ordinario entre el colegio y la universidad. La pandemia cambió esa dinámica", explicó Naranjo.
Presión económica
La adaptación a la vida universitaria tampoco ocurre en igualdad de condiciones. El estudio del Conare revela que el 52,9% de la población estudiantil depende de una beca universitaria para cursar sus estudios, mientras que para el 38,5% representa su principal o única fuente de ingresos.
Además, un 27,6% trabaja mientras estudia, el 17,5% es el principal sostén económico de su hogar y el 14,2% tiene hijos o hijas.
Para Naranjo, esa combinación incrementa la presión emocional de una población que, además de adaptarse a la universidad, debe responder a responsabilidades laborales y familiares.
"La presión financiera aumenta el estrés, la angustia y la ansiedad. Muchos terminan dedicando más tiempo al trabajo que al estudio", explicó.
Universidades refuerzan atención en salud mental
La creciente demanda de apoyo psicológico ya comenzó a reflejarse en las decisiones de las universidades públicas.
La Universidad Nacional (UNA) declaró una emergencia institucional en salud mental y anunció que fortalecerá las acciones de prevención, atención e intervención durante los próximos dos años.
Entre 2021 y 2026, la institución registró 280 reportes relacionados con intentos o comportamientos suicidas y, solo durante 2025, contabilizó tres suicidios dentro de la comunidad universitaria.
Para la especialista, estas cifras evidencian la necesidad de fortalecer la prevención y el acompañamiento antes de que las situaciones escalen.
"Probablemente no estemos llegando como se espera a brindar los apoyos y a que la población estudiantil pueda sentir que existe una contención real", advirtió Naranjo.
