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Para abaratar gas y asfalto, tarifas castigan con ₡2 mil millones a usuarios de combustibles 

Por litro de gasolinas y diésel esto representa alrededor de 10 colones más

Por Luis Valverde | 13 de Ago. 2019 | 12:03 am

(CRHoy.com) Quizás en su casa nunca han utilizado el gas para cocinar, pero cuando va a la bomba a llenar el tanque de su carro, una parte de lo que paga es para que el precio de este producto no le salga tan caro a quienes sí lo usan.

Lo mismo pasa con otros productos como el asfalto y las emulsiones asfálticas usadas para recarpetear carreteras y con el búnker que usan muchas industrias en sus plantas, pues una parte importante de lo que se paga en el precio final de las gasolinas y el diésel subsidia el costo de esos productos.

El subsidio representa una distorsión en las tarifas que mes a mes le cuesta a los consumidores de gasolinas, diésel, keroseno, Av-gas y jet fuel 1 alrededor de ₡2 mil millones mensuales.

El monto es variable, pues depende de las ventas estimadas para el mes siguiente al cual se analizan los ajustes extraordinarios de combustibles. Sin embargo en los últimos dos años ha mantenido ese promedio aproximado.

El mes que menos peso tuvo el subsidio fue en mayo pasado cuando alcanzó ₡882 millones, y el mayor fue en el ajuste analizado en diciembre de 2017, cuando alcanzó los ₡2.596 millones. El análisis fue elaborado por CRHoy tomando como parámetro cada uno de los ajustes extraordinarios de combustibles analizados por la Autoridad Reguladora de los Servicios los últimos dos años.

El monto global se distribuye de acuerdo a una fórmula que lo hace "equitativo" para cada producto, por lo que el monto por litro es el mismo para todos.

Por ejemplo, en el ajuste discutido en julio pasado para que rigiera a partir de este agosto, la asignación correspondió a ₡9,38 por litro, tanto para las gasolinas super y plus, como para el diésel y el resto de productos.

Como el diésel es de los productos que más se venden ( se estimaron 94 millones de litros para agosto) esto se traduce en un monto total a pagar, solo por los compradores de diésel, de ₡882 millones.

Para la gasolina super sería de ₡518 millones y para la plus de ₡498 millones.

A nivel histórico esta variación también se ha mantenido estable entre los siete y diez colones por litro, aunque en febrero y marzo alcanzaron niveles por debajo del promedio.

Si lo traducimos al costo por tanque, actualmente cada usuario de gasolinas o diésel -con vehículos con capacidad de 42 litros- está pagando alrededor de ₡390 para mantener "baratos" otros productos cada vez que llena el tanque.

Del otro lado de la moneda están los beneficiados con este subsidio. Se trata en especial del propio Estado como productor de asfaltos así como contratante de empresas privadas para desarrollar obras viales, en donde los precios de estos productos son un factor determinante.

Asimismo están los hogares, sodas y comercios que utilizan el gas de cocina y finalmente el sector industrial que quema búnker en sus plantas.

Si el subsidio no existiera, cada litro de asfalto hubiese sido en julio pasado ₡60 más caro mientras que el gas entre ₡42 y ₡53 según su tipo.

La normativa que dio pie a esta distorsión en los precios de los combustibles se encuentra en el decreto 39437 firmado en 2016 por la administración Solís Rivera.

En ese momento se decidió beneficiar los precios del gas de cocina bajo el alegato de que muchas personas lo utilizan tanto en sus hogares como en sodas y pequeños comercios, por lo que era necesario como impulso a la economía.

La misma hipótesis se usó en el caso de los asfaltos y el búnker.

Sin embargo a nivel político existen voces que consideran que es hora de eliminarlo.

Pedro Muñoz, diputado de la Unidad Social Cristiana, recientemente apadrinó un proyecto de ley presentado por su fracción para bajar los precios de los combustibles cortando el impuesto único. Con esta reducción – dijo- ya no sería necesario mantener ningún subsidio.

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El sector empresarial apela más a revisar la eficiencia de entidades como Recope. La Unión de Cámaras, en su plan de reactivación económica planteó especialmente analizar los márgenes de operación de la entidad:

"Costa Rica requiere conocer la estructura de costos, en la generación de electricidad en el ICE, y los márgenes de intermediación en Recope, para compararlos con los estándares internacionales; que dentro del paradigma de la cuarta revolución industrial o tecnológica, deben de ser eficientes y permitan competir al resto del país. Esas instituciones deben de estar obligadas a establecer y divulgar las metas de mejoramiento de sus índices de eficiencia operativa, pues esto incide directamente en sus tarifas.

Otro de los argumentos que motivó la creación del subsidio fue el impulsar la reducción de emisiones y la diversificación de la matriz energética, desestimulando el uso de combustibles fósiles y promoviendo el uso de alternativos como el gas.

En la última década el uso del gas de cocina efectivamente aumentó de 1,2 millones de barriles en 2008 a 2 millones de barriles en 2018, una variación del 66%.

Pero el consumo de las gasolinas y el diésel no se han reducido. Las ventas de las gasolinas creció un 44% en el mismo periodo y las de diésel un 17%, de acuerdo a las estadísticas históricas de la Refinadora Costarricense de Petróleo.

 

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