Pornografía, toqueteos y relación con policía: el expediente que terminó en despido de Kattia Calvo
Diputada de Pueblo Soberano fue despedida de Municipalidad de San José en 2009 tras investigación disciplinaria

La diputada del Partido Pueblo Soberano (PPSO), Kattia Calvo Cruz, fue despedida de la Municipalidad de San José en 2009 luego de una investigación disciplinaria relacionada con su desempeño como supervisora de la Policía Municipal.
El expediente contiene declaraciones de funcionarios sobre una supuesta relación entre policías, proyección de películas pornográficas durante horas laborales, alteración de registros de asistencia, incumplimiento de jornadas y cobro irregular de horas extra.
Pero también recoge la defensa de Calvo, cartas de compañeros que rechazaron las acusaciones y un dictamen minoritario que cuestionó la credibilidad de una de las principales testigos.
Calvo, quien para entonces era dirigente sindical, sostuvo que el procedimiento formaba parte de una persecución laboral y que se habían cometido irregularidades que afectaron su derecho de defensa.
La investigación se abrió luego de dos denuncias presentadas en agosto de 2008: una por su superior inmediato, Isidro Calvo Rodríguez, y otra por un grupo de funcionarios.
"Se tocaban las nalgas"
Uno de los testimonios centrales fue el de una oficial de la Policía Municipal de apellidos Obando Vives, quien declaró bajo juramento ante el órgano director del proceso.
Obando afirmó que un policía de apellidos Benavides Guerrero era amante de Calvo y que ambos habían sido vistos en situaciones de carácter íntimo dentro de la delegación.
Según su declaración, Calvo y Benavides eran vistos "besándose" y "se tocaban las nalgas", además de "ponerse a acariciarse ahí delante de todo el mundo".
La testigo también aseguró que Calvo se refería a Benavides como "mi chiquito" y que decía: "el que se metiera con mi chiquito le arrancaba la cabeza". De acuerdo con su declaración, esas situaciones se presentaban "casi que en todas las guardias".
Películas XXX durante la jornada
Obando también declaró que otro oficial, de apellidos Cantarero Rodríguez, llevaba a la delegación un dispositivo para reproducir videos.
Según su relato, en algunas ocasiones se proyectaban películas pornográficas y varios funcionarios se reunían a observarlas.
La testigo afirmó que Calvo estaba presente y que, en lugar de detener la situación, les decía: "Cálmensen, hijueputas o se las voy a cortar".
Después, según Obando, algunos funcionarios comenzaban a tocarse entre ellos "en forma de vacilón" y llegaban a tocarse partes íntimas.
La funcionaria situó esos hechos durante las jornadas laborales de la delegación, cuyos turnos eran de 7 a. m. a 7 p.m.
Registros de asistencia
El expediente también contiene declaraciones sobre los registros de entrada y salida.
Obando declaró que, en varias ocasiones en que quedó como oficial de guardia, recibió llamadas de Calvo en las que le indicaba que registrara la entrada de labores "en el libro de bitácora y en la tarjeta". Según la testigo, las llamadas provenían de la casa de habitación de Calvo.
También relató que, especialmente durante los fines de semana, varios compañeros salían de fiesta y posteriormente llamaban para pedir que se registrara su entrada. Según su declaración, aseguraban tener autorización de Calvo y ella indicaba a los demás que actuaran así porque "ella era la que mandaba".
Obando declaró además que Calvo habría marcado tarjetas de funcionarios que no habían cumplido sus turnos. Entre los casos señaló a Benavides, para quien Calvo habría justificado que vivía lejos y no tenía transporte público temprano.
Otro funcionario mencionado fue uno de apellido Torres. Según la testigo, Calvo habría firmado su tarjeta para permitirle ausentarse a arbitrar partidos de fútbol. Aseguró que era visto arbitrando partidos transmitidos por televisión durante horas en las que debía trabajar.
En otro caso, Obando declaró que Calvo la llamó durante un fin de semana porque una funcionaria de apellido Araya debía asumir la supervisión, pero estaba indispuesta. Según la testigo, Calvo le dijo que Araya estaba "hasta la picha" y le pidió que marcara su tarjeta porque ella cubriría la jornada.
Obando aseguró que posteriormente Calvo llegó cerca de la 1 p. m. y, al comprobar que la tarjeta no había sido marcada, la habría marcado ella misma.
Horas extra y jornada laboral
El dictamen administrativo también cuestionó el cumplimiento de la jornada laboral de Calvo y el cobro de horas extra.
Uno de los hechos que el documento considera "demostrado y probado" ocurrió el 5 de mayo de 2008, cuando Calvo asistió a impartir lecciones en el Centro Educativo Sector 2 de Los Guido mientras debía cumplir funciones como supervisora de la Delegación de Barrio Luján.
El dictamen señala que esa irregularidad fue acreditada mediante los reportes de asistencia del centro educativo. El expediente añade que Calvo habría reclamado una hora y media de tiempo extraordinario correspondiente a ese periodo.
Otro señalamiento se relacionó con los días 2 y 4 de julio de 2008, cuando habría cobrado dos horas extra mientras utilizaba tiempo compensatorio por llegadas tardías. El dictamen calificó la situación como un supuesto doble reconocimiento de tiempo.
Despido sin responsabilidad patronal
Tras analizar la prueba documental y testimonial, el órgano director concluyó que Calvo incurrió en una "grave falta laboral" y recomendó su despido sin responsabilidad patronal.
El dictamen señala expresamente que "queda demostrado y probado" que el 5 de mayo de 2008 Calvo asistió a impartir lecciones en el Centro Educativo Sector 2 de Los Guido mientras debía cumplir funciones como supervisora de la Delegación de Barrio Luján.
Además, el órgano director valoró la prueba testimonial y documental sobre otras supuestas irregularidades ocurridas bajo la supervisión de Calvo, incluidas las relacionadas con los controles de asistencia y el funcionamiento de la delegación.
A partir de ese conjunto de elementos, sostuvo que Calvo no cumplió con los requerimientos de su puesto y que se produjo una "pérdida de confianza".La recomendación de despido fue aprobada con 10 votos a favor y 2 en contra.
Posteriormente, mediante la resolución N.° 2421, del 5 de mayo de 2009, la Alcaldía Municipal rechazó el recurso de revocatoria presentado por Calvo y confirmó su despido sin responsabilidad patronal.
Tras su despido, Calvo acudió a la vía judicial laboral y solicitó su reinstalación, además del pago de diferentes rubros económicos.
En la demanda reclamó aproximadamente ¢25 millones por salarios dejados de percibir, deudas y cobros judiciales, gastos legales y daños que atribuyó a su despido.
La demanda cuestionó nuevamente el procedimiento administrativo y sostuvo que su salida había sido injustificada y vinculada con su actividad sindical.
Sin embargo, el proceso judicial no terminó con una sentencia que resolviera el fondo del caso.
El proceso, bajo el expediente 10-000504-0028-LA, finalmente fue archivado en 2012.
Una resolución del 20 de junio de ese año indicó inicialmente que la solicitud de archivo había sido presentada por la Municipalidad. Sin embargo, el 17 de julio de 2012 el Juzgado de Trabajo corrigió ese dato y dejó expresamente establecido que la solicitud de archivo definitivo había sido presentada por la parte actora, es decir, por Calvo.
Posteriormente, mediante resolución del 7 de agosto de 2012, el juzgado ordenó el archivo definitivo debido a la existencia de una "duplicidad de procesos", con el objetivo de evitar decisiones contradictorias.
Por lo tanto, el archivo no constituye una sentencia sobre el fondo de los señalamientos ni una resolución judicial que declarara probadas o falsas las acusaciones contenidas en el expediente administrativo.
CR Hoy consultó a la diputada Kattia Calvo sobre los señalamientos contenidos en el expediente. Al cierre de esta edición, la consulta permanece en trámite ante los encargados de comunicación del PPSO.
Principal testigo fue cuestionada
Las declaraciones de Obando no fueron valoradas de la misma manera por todos los integrantes que analizaron el caso.
El expediente contiene un dictamen de mayoría que respaldó la investigación de Recursos Humanos y recomendó el despido, así como una posición minoritaria que cuestionó la solidez de la prueba testimonial.
La posición mayoritaria consideró acreditado el cuadro de hechos descrito durante la investigación, incluidos los señalamientos sobre los actos de carácter íntimo entre Calvo y Benavides y la visualización de pornografía durante la jornada laboral.
El dictamen minoritario, en cambio, cuestionó la objetividad de esa prueba y advirtió sobre un "sesgo importante" en el testimonio de Obando.
Entre los elementos considerados estuvo que Calvo había reportado previamente a Obando por supuestas faltas en su desempeño. El criterio minoritario consideró que esa circunstancia podía ser relevante para valorar la credibilidad de la testigo y un posible interés personal.
La posición minoritaria también planteó cuestionamientos sobre las condiciones en que se recibió la prueba testimonial y sobre el derecho de defensa de Calvo.
Calvo sostuvo durante el procedimiento que la investigación había sido irregular y que se le había colocado en una situación de indefensión.
Uno de sus principales argumentos fue que su superior inmediato, Isidro Calvo Rodríguez, había autorizado los horarios y las horas extra posteriormente cuestionados por la Municipalidad.
Calvo rechazó los señalamientos y sostuvo que había sido víctima de persecución.
En su defensa, afirmó que desde su nombramiento como supervisora en 2008 había sido "perseguida y juzgada" y describió lo ocurrido como "una lluvia de ataques, amenazas y desigualdades".
También alegó que su situación estaba relacionada con su actividad sindical y con denuncias que había presentado por presunto acoso sexual dentro de la Policía Municipal.
Sostuvo que algunos funcionarios habían sido "amenazados con traslados arbitrarios" si colaboraban con la investigación.
Compañeros rechazaron las acusaciones
El expediente contiene cartas de respaldo suscritas por funcionarios.
En documentos fechados el 10 de marzo de 2009, trabajadores rechazaron las declaraciones de Obando y calificaron sus señalamientos como falsos y calumniosos.
También negaron que durante las horas laborales se hubieran proyectado películas pornográficas o que se hubieran producido los actos de carácter íntimo descritos por la testigo.
Calvo planteó además un argumento relacionado con su condición de dirigente sindical.
Según su interpretación de la Convención Colectiva de Trabajo de la Municipalidad, el artículo 16 establecía una protección especial para los dirigentes sindicales frente al despido.

