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Presidente de Amcham: “Siento un ánimo de revancha en los sindicatos”

Cámara subraya peligro que enfrenta el país ante ausencia de liderazgos fuertes en movimiento sindical

Por Gerardo Ruiz | 22 de Jul. 2019 | 12:04 am

(CRHoy.com).- El presidente de la Cámara Costarricense Norteamericana de Comercio (Amcham), Elías Soley Gutiérrez, manifestó su descontento con la actitud beligerante que han asumido los sindicatos durante la administración del presidente Carlos Alvarado.

Para el empresario, el mensaje de descontento que los gremios pretenden transmitirle al país carece de contenido. Aún más, dijo que las manifestaciones que sufre la población en general están alimentadas por un ánimo de revancha de los sindicatos que no se justifica en una democracia.

Soley recibió a un equipo de CRHoy.com para conversar sobre la visión de Amcham sobre los principales problemas que aquejan a la sociedad y a los empresarios, como el aumento en la  informalidad, el desempleo, la desactivación de la economía, y el desempeño de la administración del presidente Alvarado para hacerle frente a estos asuntos. Lea a continuación un extracto de la entrevista.

"Lo que perjudica a Costa Rica no es tanto que los sindicatos se manifiesten en las calles, como que agredan verbalmente a la institucionalidad del país. Eso sí sorprende y no es una señal buena", Elías Soley, presidente de Amcham.

¿Qué nota le da Amcham al Gobierno?

-La  nota todavía no es muy alta porque yo creo que todavía está en proceso. Le tocó lidiar en el primer semestre de su gestión con un solo tema. Fue un Gobierno monotemático alrededor del tema fiscal y después ha tenido que hacer control de daños sobre eso. No se ha visto exento de escándalos que afectan y que siguen profundizando la falta de credibilidad del político y eso no es necesariamente culpa del Gobierno, sino, del político que hemos creado.

Pero ha tenido aciertos importantes. Se ha preocupado por la competitividad. Al presidente no le ha tocado fácil. La nota anda entre 6 y 7. Pero no significa que va a acabar así. Si Costa Rica llega a tener una actitud más propositiva y si todos nos hacemos responsables de la solución, yo creo que eso va a facilitar mucho la gestión del Gobierno. Para que las administraciones venideras puedan recoger la cosecha hay que ahondar en las reformas y eso no es sencillo. La reforma al Estado, la reforma al empleo público, la lucha contra la informalidad, el incentivo de la inversión en zonas que están muy deprimidas, como la zona sur, Puntarenas y Limón, que están muy complicadas a las que les hemos fallado como país. Para hacer eso hay que trabajar todos.

¿Qué características han visto hasta ahora en esta administración?

-El Gobierno es heterogéneo, eso lo hace impredecible ante ciertas cosas, lo cual no es bueno, pero la parte buena ha sido que ha ampliado su menú de ideas para abordar problemas muy complejos y no le ha salido mal. Hay más balance en el Gobierno, aunque es más difícil que tome decisiones.

¿Les preocupa la salida prematura de Rodolfo Piza del Ministerio de la Presidencia?

-Yo creo que él se salió solo. Sinceramente creo que al decir que se iba a ir del Gobierno, se salió. Al manifestar sus intenciones, él debería acelerar esa salida. Me cuesta encontrar a alguien de la oposición que en este momento se sienta cómodo negociando algo con una persona que se anunció que se va a ir. Probablemente lo que piense la oposición al sentarse a una mesa de negociación con don Rodolfo es "me gustaría estar negociando con su sucesor, no con usted".

Esas son cosas que en política no se hacen y él las hizo y tiene su consecuencia (en referencia al anuncio de Piza de que se irá del Gobierno cuando concluya la primera parte de este).

¿Qué perfil de ministro de la Presidencia le gustaría al sector empresarial?

-Tiene que ser alguien con una consciencia de país que le permita de pensar más allá del sector político que representa. El país ocupa eso y el presidente ha dado muestra de tener esa mentalidad y hace falta alguien más con esa mentalidad. Alguien que construya y que le hable a todos los sectores, que se le respete y que pueda imponer autoridad con respeto, alguien que no rehuya de los temas, que no juegue de chapitas, como dicen en política. Se necesita hablar con la verdad, este país necesita sentir credibilidad en quien esté en esa silla.

Desgraciadamente a don Rodolfo se le fue la credibilidad al anunciar su salida porque ya no es legítimo estar ahí. Es importante que tome una decisión o que anuncie que no se va a ir.

¿Qué evaluación hace de los resultados que ha dado el Ministerio de Coordinación con el Sector Privado?

-Yo le dio gracias a Dios de que se le ocurrió eso al presidente, porque él se comunica muy poco. Gracias a que está don André Garnier ahí hemos podido tener algunos canales de comunicación que al final han servido para que se logren algunas cosas. Es una figura importante, el sector productivo debe ser uno que esté presente en cualquier administración. Presente en las mesas de diálogo, antes de tomar decisiones que impacten la competitividad, es importante que el Gobierno nutra su conocimiento con lo que piensa el sector productivo a la hora de dictar políticas públicas. Y esa figura de don André ha sido muy relevante y muy importante, sobre todo por las características del Gobierno.

Creo que fue una decisión muy sabia y en este momento pienso que la figura debería mantenerse, poco a poco se madurará cómo estructurarla y darle un poco más de contenido de agenda. Don André entiende muy bien los retos del sector, pues es un empresario de los más establecidos y consolidados en el país. Él conoce qué está en riesgo y con una serie de medidas se ha logrado de alguna forma llevar ese mensaje.

Ustedes que generan análisis en diversos comités y foros ¿Han dado con alguna propuesta para reactivar la economía y la generación de empleo?

-Hay un punto en el que hemos insistido mucho: el costo de la energía y de los combustibles. Este ha sido un tema que políticamente se ha postergado por temor a enfrentar una realidad que cada vez es más evidente, que es que las instituciones públicas relacionadas con esos temas ya cumplieron la finalidad social para la que fueron creadas. El Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) cumplió muy bien esa finalidad hasta hace algunos años, cuando empezamos a recibir la energía más cara del hemisferio. En ese momento se debió haber hecho una pausa y ver qué estaba sucediendo con el ICE. Pero en lugar de eso dejamos que el ICE creciera con sus problemas y ahora nos damos cuenta de que la institución está mal.

"Yo creo que él (Rodolfo Piza) se salió solo. Sinceramente creo que al decir que se iba a ir del Gobierno, se salió. Al manifestar sus intenciones, él debería acelerar esa salida", Elías Soley, presidente de Amcham.

¿Están satisfechos con el nivel en el que el Gobierno ha recortado el gasto?

-Es un asunto insoslayable. Este Gobierno empezó muy bien, tiene una propuesta muy interesante de empleo público que la presentó a la Asamblea Legislativa y estamos esperando para ver cómo viene la propuesta de reforma del Estado. Las instituciones no son permanentes, nacen para llenar una necesidad social y extinguida esa necesidad lo lógico es que también se extinga la institución o se reinvente para otra cosa. Este Gobierno tiene en doña Rocío Aguilar (ministra de Hacienda) una de las personas que más conocen este campo pues lo analizó reiteradamente y tiene todo el conocimiento para hacer un abordaje lo menos drástico que se pueda. Todos estamos conscientes de que cerrar una institución es muy drástico pero bueno, también se le puede poner a hacer otra cosa. Se trata de ponerla al servicio del ciudadano. Los empleados de esas entidades no están ahí solo para recibir un salario sino para hacer algo de impacto. Hay entidades, como el MEIC, que necesitan más personal, pues cumple una función importantísima; el sector privado genera más del 85% del empleo y de ese sector el 50% está en la informalidad. Ese problema hay que solucionarlo. El Estado debería estar para facilitarle los negocios al sector privado, pero acá hemos creado una institucionalidad que ha puesto al sector productivo a defenderse de ella.

No podemos obtener resultados distintos con las mismas instituciones y con las mismas políticas que se han venido ejecutando, que se han caracterizado por esquivar el problema porque el costo político es grande.

¿Perciben que ha cambiado la forma en que los inversionistas miran a Costa Rica desde que aumentó la conflictividad social alimentada por los sindicatos?

-Lo que perjudica a Costa Rica no es tanto que los sindicatos se manifiesten en las calles, como que agredan verbalmente a la institucionalidad del país. Eso sí sorprende y no es una señal buena. Por más que alguien le molesten las decisiones de los diputados, del presidente de la República o del Poder Judicial, la autoridad está para que la respeten. Eso, siento que nos ha afectado porque Costa Rica es visto como un país tranquilo que promueve el diálogo y en el que los sectores se hablan.

Un síntoma que venimos viendo hace años es que el país se dejó de hablar y desgraciadamente a los sectores les gusta mucho estar bajo el reflector y hablan por la prensa. El diálogo debe existir siempre y no necesariamente ante el público, para llegar a consensos. Esquivar esas instancias de diálogo lo que hace es que cada vez sea más complicado llegar a acuerdos importantes.

Que hayamos durado 20 años en aprobar una reforma fiscal que tuvo que ser tan dura demuestra que el país ha fallado.

¿Qué evaluación hacen del comportamiento de los sindicatos?

-Tienen un mensaje bastante vacío, están echando mano de cualquier grupo que tenga algún tipo de inconformidad para hacerse ver ellos en las calles. Siento un ánimo de revancha en los sindicatos por las serie de batallas que han perdido, que ha sido así porque han sido batallas totalmente ilegítimas, porque si el país es la casa de todos, yo no puedo pretender meterme en un cuarto y decir que no me importa lo que pase en el resto de la casa mientras yo proteja mi statu quo. Todos somos parte de un mismo cuerpo y creo que los sindicatos han perdido el norte y hay un vacío de contenidos en sus mensajes (…). Tienen un problema de liderazgo fuertísimo y eso es muy peligroso porque son como una bandera, para donde sople el viento, para allá van. Si no tienen capacidad de liderazgo, que es pensar más allá de su sector, entonces vamos a estar expuestos a improvisaciones y a actitudes que pueden perjudicar al país como un todo y ahí es donde hay que apelar un poco al nacionalismo que ellos dicen tener para que se sienten a dialogar con el resto de sectores.

La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) advirtió desde hace más de un año de que el ajuste que permitiría hacer la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas no sería suficiente para atacar adecuadamente el déficit fiscal ¿Aceptaría el empresariado costarricense un nuevo plan fiscal que complemente al que se aprobó en diciembre?

-Entre más impuestos haya, habrá más informalidad. Eso generaría que la empresa se deprima todavía más, que no haya nuevas inversiones, que no contrate personal nuevo, que eso extra que tributaría se lo ahorre echando diez personas porque ya no le alcanza, entonces, ese es el impacto que se genera en el mundo de la formalidad. Porqué no tratar de ser creativos y buscar mayor competitividad, porqué no pensar en bajar impuestos en lugar de subirlos. Porqué no pensar en hacer amnistías para atraer a la gente a la formalidad.Ya no hay margen para crear más impuestos. El Gobierno deberá ser creativo, deberá ser disruptivo para solucionar lo que venga.

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