Préstamos gota a gota: así actúan las estructuras y personas involucradas
El término extorsión cobratoria probablemente no es conocido por muchas personas. Sin embargo, cuando se habla de préstamos "gota a gota" o créditos informales, existe un mayor reconocimiento de esta problemática.
Se trata de un fenómeno que ocurre cada vez con mayor frecuencia y que conlleva consecuencias graves para las víctimas. Cobros abusivos, intereses impagables, amenazas e incluso asesinatos son algunas de las situaciones que se han registrado a raíz de este tipo de préstamos.
José Francisco Mena, fiscal adjunto del II Circuito Judicial de Limón, conversó sobre esta problemática en el programa Voces MP, del Ministerio Público. El funcionario judicial brindó detalles sobre estas estructuras y su conformación.
"En términos sencillos, el 'gota a gota' ocurre cuando una persona presta dinero y posteriormente cobra la deuda obligando al deudor al pago mediante amenazas e intimidación, ya sea de manera directa o utilizando terceras personas y por cualquier medio", explicó Mena.
Los préstamos "gota a gota"
El fiscal indicó que en Costa Rica siempre han existido préstamos informales entre particulares. Sin embargo, los "gota a gota" corresponden a una modalidad criminal importada. Los primeros registros de estas conductas se ubican en Colombia y, posteriormente, se extendieron a países de la región como Ecuador y Perú, hasta llegar al territorio nacional.
Este tipo de "préstamo" constituye un mercado ilegal que se inserta y adapta a las condiciones locales de cada país. Mena explicó que, debido a esta situación, se dio una discusión a nivel legislativo para sancionar y tipificar este delito. Como resultado, se adicionó un artículo al Código Penal, identificado como extorsión cobratoria.
Con ello se establecieron penas de hasta cuatro años de prisión para quienes utilicen amenazas o intimidación, de forma personal, mediante terceras personas o por cualquier medio de comunicación, con el fin de obligar al deudor o a sus familiares al pago de la deuda.
Asimismo, existen agravantes cuando la amenaza o intimidación se dirige contra un menor de edad, un adulto mayor o una persona en condición de vulnerabilidad; cuando el delito es cometido por dos o más personas; si se produce agresión psicológica o física; si se utilizan armas de fuego o si se ocasionan daños a la propiedad.
Estos agravantes pueden elevar la pena hasta 10 años de prisión, e incluso hasta 15 años cuando las conductas están vinculadas con la delincuencia organizada.
"La realidad que observamos en el país es un fenómeno arraigado, extendido y altamente diverso, porque combina factores económicos, sociales y culturales. Los llamados préstamos gota a gota no son un hecho aislado ni marginal, sino una práctica que ha logrado insertarse en amplios sectores de la población, especialmente en aquellos con limitaciones para acceder al sistema financiero formal", recalcó el fiscal.
Un término conocido para la población
José Francisco Mena citó la Encuesta de Cultura Financiera, elaborada por el Centro Internacional de Política Económica para el Desarrollo Sostenible (CINPE) en 2023, la cual señala que el 5,3 % de la población costarricense ha recurrido en algún momento a los préstamos "gota a gota".
Según el funcionario judicial, se trata de un dato "sumamente alarmante", que evidencia la presencia significativa de este fenómeno a nivel nacional.
El estudio también refleja que la mayor incidencia se presenta en personas con edades entre los 25 y los 44 años, es decir, población económicamente activa. Además, muchas de las víctimas tienen secundaria incompleta, lo que sugiere una relación entre vulnerabilidad y exclusión financiera.
Expansión del fenómeno
De acuerdo con el fiscal, este fenómeno se ha expandido con relativa facilidad por tres motivos principales.
El primero es la brecha estructural en el acceso a créditos formales, ya que muchas personas no califican para préstamos en la banca nacional, ya sea por ingresos informales, endeudamiento previo o historiales crediticios negativos.
En contraste, estos créditos informales ofrecen dinero inmediato, sin trámites, sin garantías y sin mayores preguntas, lo que resulta altamente atractivo en contextos de urgencia económica.
El segundo factor es la cercanía territorial. Estos préstamos están dirigidos a pequeños emprendimientos y comercios locales. Esa confianza inicial sustituye las formalidades contractuales, pero pronto se transforma en mecanismos de intimidación, amenaza o coerción que mantienen a las víctimas atrapadas en ciclos permanentes de endeudamiento.
El tercer factor corresponde a los bajos niveles de educación financiera, ya que muchas personas desconocen que recurrir a este tipo de crédito, lejos de solucionar un problema puntual, puede generar consecuencias sumamente graves.
Mena aclaró que el perfil de quienes acceden a los préstamos "gota a gota", aunque históricamente se asociaba a personas en condición de pobreza o informalidad laboral, hoy abarca a una población más diversa que requiere acceso rápido a financiamiento.
Las estructuras
Desde el Ministerio Público precisaron que estas redes de crédito informal operan de manera descentralizada, con múltiples oferentes coexistiendo en un mismo territorio.
Se han identificado cuatro roles clave:
- Personas dueñas del capital.
- Personas que colocan el capital.
- Encargados de la red logística y de apoyo.
- Cobradores.
Los cobradores pueden trabajar para distintas redes y no exclusivamente para un solo grupo.
Las investigaciones han permitido identificar estructuras de distintos tamaños, que van desde tres hasta ocho integrantes, lo que facilita su movilidad y dificulta su detección. No obstante, también se han identificado organizaciones de mayor envergadura vinculadas con el narcotráfico, las cuales cuentan con alta liquidez y capacidad de expansión.
Tasas de interés
El fiscal indicó que los montos promedio de estos créditos oscilan entre 200 mil y 350 mil colones, y que las tasas de interés pueden superar fácilmente el 20 % diario o semanal, muy por encima del tope legal, que ronda el 38 % anual.
"Supongamos un préstamo legal de 200 mil colones: se pagarían 76 mil colones al año, es decir, cerca de 6 mil colones mensuales en intereses. En cambio, en el caso informal, esos mismos 200 mil colones con un interés semanal del 20 % implican pagar 40 mil colones por semana. Si no se cancelan esos intereses durante el mes, el cobro puede llegar a 160 mil colones", explicó Mena.
Estrategias de cobro
El fiscal detalló que las estrategias de cobro se basan en la intimidación y la amenaza, y se concentran en tres ejes principales:
- Refinanciar la deuda con más capital e intereses.
- Revender la deuda a otras redes criminales.
- Ejercer intimidación psicológica, amenazas, robo de bienes y violencia.
"La complejidad de este fenómeno delictivo radica en que se desarrolla en contextos de informalidad, intimidación y dependencia económica. Estas conductas generan silencio y temor en las víctimas, lo que dificulta las denuncias tempranas", señaló.
Desde el Ministerio Público indicaron que se ofrece acompañamiento, protección y una respuesta institucional seria y responsable a las personas que enfrentan este tipo de situaciones.
"El silencio protege al agresor, pero la denuncia y el acompañamiento adecuado son el primer paso para recuperar el control y la tranquilidad", concluyó el fiscal.
