Promesas de felicidad y sanación en redes sociales esconden riesgos para la salud mental

10 de Oct. 2026 | 1:02 am
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"Sana tu ansiedad en una sesión" y "elimina los bloqueos que te impiden ser feliz" son algunas de las promesas con las que se promocionan en redes sociales las pseudoterapias, prácticas que se presentan como alternativas para atender problemas de salud mental, pero que carecen de respaldo científico suficiente para demostrar su eficacia.

Entre las más conocidas figuran las constelaciones familiares, la programación neurolingüística, la biodescodificación, la bioneuroemoción, la terapia de vidas pasadas y las flores de Bach.

Profesionales en psicología advierten que recurrir a estas prácticas puede generar falsas expectativas, retrasar la búsqueda de atención adecuada e incluso agravar el malestar de una persona.

Kattia Rojas, psicóloga clínica de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), explicó que las redes sociales contribuyen a popularizar estas propuestas, especialmente cuando las promocionan personas con muchos seguidores. Esa exposición puede generar confianza y hacer que quienes las observan las perciban como opciones válidas.

Uno de los principales riesgos, señaló, es que se presenten como soluciones rápidas y casi mágicas para problemas que pueden haberse prolongado durante años.

Promesas que pueden aumentar la culpa

Algunas de estas propuestas trasladan la responsabilidad total de la recuperación a quien busca ayuda. Mensajes como que una persona "atrae lo que piensa" o tiene una "vibración baja" pueden llevarla a creer que, si no mejora, es porque no se esfuerza lo suficiente o no mantiene una actitud adecuada.

Según Rojas, estos planteamientos ignoran factores económicos, familiares y sociales que también influyen en el bienestar de las personas.

Alguien puede trabajar tiempo completo, pagar el alquiler, mantener a su familia, acumular deudas y no encontrar una salida a sus problemas. En esos casos, reducir su situación a una cuestión de actitud puede aumentar la culpa y el malestar, explicó la psicóloga.

A esto se suma el costo. Algunas de estas prácticas ofrecen paquetes de varias sesiones a precios inferiores a los de una consulta psicológica profesional e incluso promocionan servicios gratuitos. Para quienes enfrentan dificultades para acceder a atención especializada, pueden parecer una alternativa más económica.

Sin embargo, el costo inicial no garantiza que la intervención sea adecuada y, si retrasa la atención que la persona necesita, puede terminar agravando su situación.

Pueden agravar problemas

Ivannia Serrano, presidenta del Colegio de Profesionales en Psicología, advirtió que las pseudociencias aplicadas a la salud mental representan un riesgo porque pueden exponer a las personas a diagnósticos erróneos, tratamientos ineficaces o intervenciones perjudiciales.

También alertó sobre quienes creen estar recibiendo atención de un profesional en psicología cuando, en realidad, acuden a personas que no cuentan con esa formación.

Para Rojas, el peligro aumenta cuando estas prácticas interfieren con tratamientos psicológicos o médicos que la persona ya recibe.

La psicóloga relató que ha atendido pacientes que abandonaron medicamentos de manera abrupta después de recibir recomendaciones de personas sin formación profesional para indicar esos cambios.

También existe un riesgo cuando alguien atraviesa una crisis de pánico, presenta ideación suicida o revive experiencias traumáticas.

"Estas personas no tienen formación para atender riesgos reales", explicó Rojas. Advirtió que un "coach" no necesariamente cuenta con las herramientas para evaluar estas situaciones, contener una crisis o determinar cuándo se requiere la intervención de otro profesional.

Además, algunas prácticas pueden reactivar experiencias traumáticas sin una evaluación previa ni la contención profesional necesaria.

Una mala experiencia que agravó el problema

Pedro Medina, licenciado en Psicología, conoce de cerca los riesgos de acudir a alguien que se presenta como psicólogo sin contar con esa formación.

Durante su adolescencia, su familia lo llevó donde una persona que se identificaba como psicólogo. Sin embargo, en lugar de recibir atención psicológica, fue sometido a prácticas de carácter religioso.

Según recuerda, le hicieron creer que sus problemas estaban relacionados con un pacto satánico. El proceso tampoco incluyó elementos básicos de una atención psicológica profesional, como el consentimiento informado.

La experiencia tuvo consecuencias negativas. Medina relató que pasó gran parte de su adolescencia encerrado en su cuarto.

Para él, las redes sociales han dificultado distinguir entre un profesional en psicología y figuras como el "coach emocional".

Medina señaló que ha atendido pacientes que llegan a consulta después de abordar situaciones complejas con "coaches" que no cuentan con formación para intervenir en crisis.

¿Cómo identificar a un profesional en psicología?

Las personas que buscan atención psicológica pueden verificar la formación de quien ofrece el servicio y solicitar su código profesional antes de iniciar un proceso. Esto permite comprobar su incorporación al Colegio de Profesionales en Psicología y verificar que está sujeto a las normas y mecanismos de fiscalización correspondientes.

Medina recordó que llevar un curso sobre manejo de crisis o presentarse como "coach" no convierte a alguien en profesional en psicología. Para ejercer esa profesión se requiere la formación y acreditación correspondientes.

Serrano también advirtió sobre el intrusismo profesional, que ocurre cuando una persona ejerce una profesión sin contar con la acreditación o autorización requerida.

Estas situaciones pueden denunciarse ante la Fiscalía del Colegio de Profesionales en Psicología y, cuando corresponda, ante el Ministerio Público.

Esta información forma parte de un especial elaborado en el contexto del Día Mundial de la Salud Mental . Estas son las otras publicaciones de la serie: