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¿Pueden volcanes ticos provocar lo mismo que el volcán de Fuego?

Macizos costarricenses reportaron eventos similares en el pasado

Por Pablo Rojas | 6 de Jun. 2018 | 7:18 am

La naturaleza en un país como Costa Rica es impredecible. Y, por tanto, hace difícil proyectar si en algún momento ocurrirán erupciones similares a las que provocaron una estela de muerte y destrucción en Guatemala.

El volcán de Fuego, ubicado a 50 kilómetros de Ciudad de Guatemala y con una altura de 3.700 metros, produjo una serie de potentes erupciones –con flujos y oleadas piroclásticas- que sepultaron a pueblos enteros y dejan más de 70 muertos.

¿Qué son los flujos u oleadas piroclásticos?

Son emanaciones de grandes nubes de material volcánico con rocas muy calientes (temperaturas superiores a los 700 °C), las cuales bajan a alta velocidad (con hasta 200 km/h) desde las laderas volcánicas.

Pese a que en la actualidad ningún volcán costarricense ha dado muestras de este tipo de actividad, en el pasado sí se registraron hechos sobre la emanación de flujos y oleadas piroclásticas.

Un ejemplo claro fue la erupción del volcán Arenal en julio de 1968, con un saldo mortal y destructivo en sus alrededores. O, lo ocurrido en el Rincón de la Vieja, hace miles de años.

"Todos los volcanes de Centroamérica están formados por culpa de la zona de subducción. Porque la placa Cocos se mete debajo de la placa Caribe. Por eso tenemos volcanes activos en toda la región. Eso nos hermana nuevamente, pues tienen un magma muy explosivo y rico en gas", explicó Raúl Mora, vulcanólogo de la Universidad Estatal a Distancia (UNED).

Según el geólogo, todos los volcanes costarricenses son capaces de generar flujos y oleadas piroclásticas. Sin embargo, las más recientes no tuvieron la magnitud –ni por asomo- que presentó el domingo el volcán de Fuego.

Los volcanes ticos

Arenal: Se cumplirán 50 años de la gran erupción de 1968. Generó flujos y oleadas piroclásticas que mataron a decenas de personas y cientos de cabezas de ganad. Fue una erupción mayor que la del volcán de Fuego. Actualmente está en un período de reposo por decirlo de alguna forma.

Poás: En abril de 2017 generó erupciones freatomagmáticas, con flujos y oleadas piroclásticas. Las oleadas, que son más gas que roca, afectaron el mirador de turistas y quemaron vegetación. Fueron flujos y oleadas piroclásticas pequeñas que se concentraron en el cráter y alrededores.

Irazú: Produjo erupciones importantes en los años 60. Hay depósitos en el mismo mirador de turistas que evidencian que ha generado oleadas piroclásticas. Las oleadas se caracterizan por tener más gas, en vez de rocas. Las generó no fueron tan grandes como las del volcán de Fuego o el Arenal.

Turrialba: En mayo de 2016 generó una oleada piroclástica. También, se formó un flujo piroclástico que logró superar el anillo del cráter activo y se empezó a emplazar por la ladera que va a La Central. Fue la última vez que hubo algo así en la Cordillera Volcánica Central.

Rincón de la Vieja: Desde 2017 ha estado bastante activo, con eventos similares con flujos y oleadas piroclásticas menores.

"Costa Rica es un país lleno de volcanes activos que pueden generar este tipo de actividad. La diferencia es que la mayoría de esos volcanes son parques nacionales, con anillos de restricción donde la gente no puede construir. En el caso del Arenal ya hay una restricción del uso del suelo y en el Turrialba se quiere hacer lo mismo", expresó Mora.

Los expertos insisten en que los aparatos de monitoreo instalados en volcanes nacionales no son infalibles y los eventos eruptivos tampoco se pueden predecir. No obstante, la cultura de riesgo y prevención arraigada en el sistema costarricense es un punto a favor.

Los volcanes se parecen, pero no existe un volcán igual.

"El volcán de Fuego es el más activo de Centroamérica y la erupción del domingo lo demuestra. Ha tenido actividad desde la época colonial, pues en 1542 los primeros españoles que llegaron a la zona describen las erupciones. A diferencia de nuestros volcanes que por razones de individualidad son más tranquilos, pero que tuvieron su pasado violento", concluyó el geólogo.

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