Registros telefónicos apuntan a que mujer pudo ayudar a sospechoso de doble homicidio en Alajuelita

Avances en la investigación del doble homicidio de José Antonio Badilla Chinchilla y Mauren Molina Rodríguez, una pareja de adultos mayores asesinada y conocida por su ayuda a senderistas de los cerros de Alajuelita, apuntan a la posible implicación de más de una persona en el crimen.

El principal sospechoso es Elder Noel Mairena Salgado, un hombre de 28 años y de nacionalidad nicaragüense que, al parecer, trabajó directamente para "don Toño", como conocían de cariño al adulto de 75 años, y su esposa, en la soda "Donde Toño", un paradero común para quienes caminaban rumbo a la Cruz de Alajuelita.

Un dictamen pericial del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), al cual CR Hoy obtuvo acceso, analizó los registros telefónicos relacionados con una investigación por asesinato, centrada especialmente en Mairena.

Sin embargo, los investigadores encontraron que, entre el 12 de setiembre y el 20 de noviembre de 2025 —cinco días posteriores al crimen—, existió una gran cantidad de comunicaciones entre el principal sospechoso y una mujer de apellido López.

El OIJ determinó que esta mujer realizó 79 comunicaciones salientes a 20 abonados diferentes, de las cuales 22 llamadas fueron a Mairena. La mitad de las llamadas se efectuaron desde un condominio en La Ribera de Belén, en Heredia; sin embargo, un 26% se originó en El Llano de Alajuelita, cerca de la zona donde ocurrió el crimen.

Al mismo tiempo, la mujer recibió 65 comunicaciones entrantes de 14 números distintos. Quince de esas llamadas provenían del nicaragüense.

Tomando en consideración todas las llamadas, el informe revela que, de las 144 comunicaciones registradas durante el período de estudio, el 65% ocurrió en los tres días posteriores al doble homicidio y 20 se realizaron con números que no estaban ligados ni a Mairena ni a las víctimas.

Todo sugiere que esta mujer de apellido López podría no ser una desconocida para la pareja asesinada, dado que existieron llamadas entre ella y Mauren, una de las víctimas.

Ampliarán indagaciones

El propósito principal del análisis telefónico realizado para la investigación del homicidio era determinar la existencia de algún indicio en los registros que permitiera establecer relaciones telefónicas para profundizar en las pesquisas.

El análisis identificó una red de comunicaciones entre los números observados, con concentraciones geográficas específicas para cada uno de ellos, lo que sugiere patrones de movilidad y puntos de contacto frecuentes en determinadas áreas.

Tras los hallazgos de este informe, los especialistas recomendaron profundizar en el análisis de las frecuencias de radiobases y de las comunicaciones entrantes y salientes para verificar si se ajustan a la línea de investigación.

Asimismo, plantearon revisar la cronología de las comunicaciones de los períodos temporales de interés para determinar si los números telefónicos que se contactaron con los observados —o viceversa— son relevantes para el caso.

El informe también identificó 17 números telefónicos no observados que tuvieron comunicaciones con al menos dos de los números bajo escrutinio, aparte de las víctimas y los sospechosos.

Por eso, se recomendó verificar, con base en la línea de investigación, si los resultados de los números en común entre las comunicaciones de los números observados son de interés para el caso.

Elder Mairena fue vinculado con, por lo menos, cuatro números telefónicos, dos de los cuales corresponden a chips extranjeros. El principal sospechoso también mantuvo llamadas constantes con otros números que, por ahora, no se ha determinado a quiénes pertenecen.

La mayor cantidad de llamadas realizadas por el nicaragüense salieron desde El Llano y San Antonio de Alajuelita, así como desde los alrededores de la rotonda de La Y Griega, el Hospital San Juan de Dios, el parque Central, el parque La Merced, en San José, y El Porvenir de Desamparados, zonas donde se movilizaba el sospechoso.

Amplia investigación

Joseph Rivera, abogado representante de las familias de las víctimas, indicó que no puede entrar en detalles sobre los hechos o los sospechosos, dado que las indagaciones todavía están en curso. Sin embargo, destacó que no descartan la participación de más personas además de Mairena.

"Se está profundizando en otras líneas de investigación para corroborar si hay otras personas involucradas", afirmó.

La posible implicación de otras personas no necesariamente tendría relación con la planificación y ejecución del crimen, sino incluso con un eventual encubrimiento.

El Código Penal castiga con hasta cuatro años de cárcel a quien, después de perpetrado un delito y sin una promesa previa, ayuda a ocultar, alterar o desaparecer rastros, pruebas o instrumentos del crimen.

Por su parte, a Mairena recientemente le extendieron por seis meses más la prisión preventiva que pesa en su contra, la cual regirá hasta finales de noviembre. Fue detenido días después del hallazgo de los cuerpos, dado que ya había huido de Alajuelita y fue interceptado por la policía en la frontera norte cuando intentaba ingresar a Nicaragua.

Justo después de que se descubrieran los cuerpos, en noviembre de 2025, el sujeto huyó repentinamente y sin motivo aparente de la zona de Alajuelita, por lo que el OIJ tuvo que difundir públicamente su fotografía para lograr localizarlo.

Tras un fuerte operativo, la Fuerza Pública lo interceptó en Sarapiquí mientras viajaba en una motocicleta sin documentos e intentaba escapar de Costa Rica hacia Nicaragua.

Se presume que el sujeto le quitó la vida a don Toño y doña Mauren a machetazos. Los cuerpos fueron descubiertos el domingo 16 de noviembre, cuando allegados y clientes habituales llegaron a la propiedad en Finca Lajas.

La principal hipótesis del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) señala que el sujeto aprovechó la confianza y el acceso a la vivienda para perpetrar un asalto o robo, el cual terminó con el asesinato de la pareja con arma blanca. La investigación continúa en desarrollo.

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