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¡Río Virilla es una bomba de tiempo! Alberga bacterias “superpoderosas” que no tendrían tratamiento

16 de Abr. 2026 | 12:56 pm

El río Virilla dejó de ser solo uno de los más contaminados de Latinoamérica y ahora se perfila como una "bomba de tiempo" por la alta presencia de bacterias resistentes a múltiples sustancias, que podrían llegar a provocar infecciones sin tratamiento disponible.

Así lo advierten cuatro estudios científicos liderados por la Universidad de Costa Rica (UCR) y la Universidad Nacional (UNA), en conjunto con el Centro Nacional de Alta Tecnología (CeNAT), la Universidad de Oslo y el Instituto Leibniz de Ecología Acuática de Berlín.

Los análisis identificaron un total de 65 genes de resistencia en bacterias presentes en el río, cuya cantidad y distribución varía según el microorganismo.

Según explicó la Dra. Kenia Barrantes, investigadora del Instituto de Investigaciones en Salud (Inisa-UCR), uno de los casos detectados mostró una bacteria con 12 genes de resistencia, lo que potencialmente le permitiría sobrevivir a 12 sustancias distintas.

Cada gen de resistencia le da a la bacteria la capacidad de evadir el efecto de antibióticos u otros compuestos diseñados para eliminarla. Esto significa que, en lugar de un único mecanismo de defensa, las bacterias están desarrollando una "armadura" que las hace cada vez más difíciles de combatir.

"Si quiere verse de manera más coloquial, ahora son bacterias 'superpoderosas'", señaló la experta.

El principal riesgo es que estos microorganismos lleguen al ser humano, causen enfermedad y no existan medicamentos eficaces para tratarlas.

Barrantes advirtió que esta situación está vinculada, en gran medida, a la falta de inversión en saneamiento. Puso como ejemplo la planta de tratamiento de Los Tajos, que cubre a más de un millón de personas en el Gran Área Metropolitana, pero donde no se completa el tratamiento primario, lo que permite que partículas microscópicas lleguen al río Torres, luego al Virilla y finalmente al océano Pacífico.

Riesgo latente para la salud

Aunque no hay evidencia de que estas bacterias ya estén enfermando a personas, los estudios confirman que existen las condiciones para que esto ocurra.

El Dr. Keilor Rojas, docente de la Escuela de Biología de la UCR, explicó que el río ofrece el escenario ideal para que los genes de resistencia se transfieran a bacterias patógenas que sí causan enfermedad en humanos.

Si esto sucede, se reduciría la cantidad de antibióticos efectivos para tratar infecciones, un problema que ya afecta al mundo. De acuerdo con la última Revisión de la Resistencia Antimicrobiana del Reino Unido, esta situación provoca cerca de 700 mil muertes al año y podría superar los 10 millones para 2050.

Costa Rica no escapa a esta realidad. En enero de 2024, el microbiólogo José Arturo Molina indicó que el país figura entre los que presentan niveles más graves de bacterias resistentes, incluso con alta resistencia a los carbapenémicos, considerados los antibióticos más avanzados para infecciones severas.

"Realmente, hay un riesgo muy alto para las personas, pero también para el ambiente, los animales y las poblaciones acuáticas", afirmó Rojas.

Impacto en animales y ecosistemas

Los efectos no se limitan a la salud humana. La Dra. María Arias, del Instituto Regional de Estudios en Sustancias Tóxicas de la UNA, alertó que la fauna también está expuesta a estas bacterias y a contaminantes que alteran su entorno natural.

Esto podría generar zoonosis, es decir, enfermedades que se transmiten de animales a humanos, además de afectar el equilibrio de los ecosistemas.

Como ejemplo, los investigadores detectaron en 2024 una cepa de Escherichia coli con resistencia a siete antibióticos distintos. Esta bacteria, común en el tracto intestinal, puede causar cuadros diarreicos severos.

Una alerta ambiental y sanitaria

Las especialistas coinciden en que la contaminación de los ríos representa una "alerta roja" ambiental. Advierten que, si la situación del Virilla se replica en otras cuencas, el país podría comprometer sus fuentes de agua potable, muchas de las cuales provienen de fuentes superficiales y subterráneas.

Además, explicaron que la resistencia bacteriana se ve favorecida tanto por la alta carga de contaminantes químicos y biológicos como por mecanismos genéticos. Las bacterias pueden intercambiar genes de resistencia mediante plásmidos, pequeñas moléculas de ADN que facilitan esta transferencia.

Urgen acciones y monitoreo

Ante este escenario, los científicos insisten en la necesidad de fortalecer la política pública, mejorar el tratamiento de aguas residuales y aumentar el monitoreo de este tipo de riesgos.

También señalan debilidades como la escasa fiscalización de productos químicos, la falta de integración entre métodos de análisis y el rezago de décadas en saneamiento del agua.

"Queremos que el país utilice el hallazgo para visualizar la importancia del problema y se le dé seguimiento al monitoreo", concluyó la Dra. Arias.

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