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Si la crisis fiscal fuera una familia…

Aunque ya es baja. las calificadoras de riesgo podrían llevar aún más abajo la nota de nuestro país

Por Jéssica Quesada | 18 de Oct. 2018 | 12:00 am

Inflación, tipo de cambio, déficit, exoneraciones, recaudación y transformación de impuestos son conceptos algo complejos de comprender; todos ellos clave cuando se habla de crisis fiscal.

Ejemplos de la cotidianidad son una buena herramienta para comprender el panorama económico del país. Con la ayuda del economista Daniel Suchar, comparamos la crisis fiscal con una familia integrada por cuatro personas.

Se trata de dos adultos y dos niños; a los padres los llamaremos A y B. En el 2008 Costa Rica disfrutaba de  superávit, es decir, no tenía deudas y gozaba de la posibilidad de invertir y gastar, casi a manos llenos. Llevando esa información al ejemplo familia, significaba que había suficiente dinero para pagar todos los gatos y hasta para darse algunos lujos.

Cuando los niños empezaron a crecer también lo hicieron los gastos. El crecimiento de los hijos fue por un factor natural, en el caso del país, los gastos aumentaron por mandatos legales y constitucionales, entre ellos el pago de pluses salariales, convenciones colectivas, dedicación exclusiva entre otros.

Aunque los salarios ya no rendían como antes, los padres de familia se negaron a dejar de darles lujos a sus hijos y a ellos mismos.

Como gozaban de "buena reputación", empezaron a pedirle dinero prestado a los vecinos. A eso se le conoce como: endeudamiento.

Pero, A y B no podían pagar a tiempo y algunos vecinos les empezaron a cobrar interés. El vecindario se dio cuenta que todos le habían prestado dinero a las mismas personas y que, pese a no cumplir a tiempo con los pagos, seguían dándole lujos a sus hijos; es decir, seguían con los pluses, convenciones colectivas, pensiones de lujo y anualidades.

A nivel mundial, esa práctica de los gobiernos se conoce como endeudamiento y défict fiscal y lleva a las calificadoras de riesgo a dar "una hoja de vida financiera" de los países.

En enero del 2018, la firma Fitch Ratings puso perspectiva negativa a la nota de Costa Rica, la cual dejó en BB menos (–). El cambio refleja la menor flexibilidad de Costa Rica para financiar sus crecientes déficits presupuestarios y la carga de la deuda pública.

Esto significa que en cualquier momento, el país podría tener una rebaja en su nota, de no demostrar cambios en materia fiscal.

Volviendo a la analogía, por si fuera poco,  uno de los hijos tomó decisiones que sus padres no esperaban… mintió en la justificación del uso de su dinero. Sus padres se dieron cuenta de todo, pero no lo castigaron y tampoco lograron recuperar el dinero perdido.

Eso se traduce en grandes escándalos de corrupción y artimañas para sacar miles de millones de colones de las arcas del Estado.

Han pasado muchos años de un uso no planificado de recursos; en un intento de recuperación de efectivo y reducción de lujos, las autoridades han intentado modificar las convenciones colectivas, reformas al empleo público y nuevos proyectos fiscales; pero no todos los intentos han sido exitosos.

A ello se le suma la exigencia de los "vecinos" de mostrar  austeridad. Entre vecinos y la familia de cuatro integrantes se promueven conceptos para sacar de la crisis fiscal a los ciudadanos, pues al final de cuentas, los padres y los dos hijos, seguirán en el vecindario y deben saldar las deudas pendientes. Se trata de:

Educación financiera, recorte de gastos, salud financiera, austeridad, menos lujos, de momento solo lo básico, mejor administración de fondos, sacrificios, estar informados, mejoras a corto- mediano y largo plazo y la solución integral para un problema integral.

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