Yara Jiménez, abogada sin experiencia política, es la nueva presidenta del Congreso
La diputada Yara Jiménez, del partido de Gobierno Pueblo Soberano, fue electa este viernes como presidenta del Congreso por el primer año de legislatura.
Jiménez es abogada de profesión, y resultó electa con los 31 votos de su bancada, que tiene mayoría simple en el Congreso. La otra papeleta fue presentada por el bloque de oposición, que postuló a la diputada Diana Murillo y obtuvo 26 votos.
Apoyo del Gobierno
Sin haber ocupado un cargo de elección popular ni contar con experiencia legislativa, Jiménez llega a la presidencia impulsada por su cercanía con el Poder Ejecutivo y su rol como secretaria del Consejo de Gobierno.
"Nunca la vi como una persona política cuando estuvimos en el Ministerio y me ha sorprendido montones ese salto". Así resume Olga Rodríguez Serrano, excompañera de Jiménez en el Ministerio de Hacienda, el perfil de la ahora presidenta legislativa.
Su ascenso ha sido directo y poco común en la política costarricense: de abogada en el Estado a funcionaria clave en Casa Presidencial y, en apenas cuatro años, a dirigir uno de los poderes de la República.
Una carrera técnica, lejos de la política
Jiménez nació el 14 de noviembre de 1973 en San Rafael Arriba de Desamparados. Es abogada y notaria, con una maestría en Derecho Público de la Universidad de Costa Rica y una especialización en Derecho Constitucional en la Universidad de Pisa, Italia.
Durante décadas, su trayectoria transcurrió dentro del aparato estatal, sin exposición política. Inició en el Banco Central de Costa Rica y posteriormente se desempeñó en el Ministerio de Hacienda, donde ocupó cargos en la Dirección General de Aduanas y en la Tesorería Nacional.
La exministra de Hacienda, Rocío Aguilar, quien la incorporó a su equipo como asesora legal, la definió como "una persona afable, respetuosa, seria, muy reservada y responsable".
No fue sino hasta 2022, con su nombramiento como secretaria del Consejo de Gobierno en la administración de Rodrigo Chaves, que su nombre comenzó a figurar en el ámbito político.
El salto al poder
Ese año marcó un giro en su carrera. Con la llegada de Chaves al Gobierno, Jiménez fue nombrada secretaria del Consejo de Gobierno, un cargo estratégico desde el cual participó en la coordinación del órgano y en decisiones sensibles del Ejecutivo.
Desde esa posición, tuvo un rol activo en procesos como nombramientos en juntas directivas de instituciones públicas.
Su ascenso no responde a una carrera política tradicional, sino a su cercanía con el poder y su rol dentro del Ejecutivo.
El peso de los cuestionamientos
Jiménez estuvo a cargo del proceso que culminó con la destitución de miembros de la Junta Directiva de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS). Según declaró la exdirectiva Maritza Jiménez, la decisión se tomó desde el Consejo de Gobierno y la funcionaria lideró el procedimiento.
"Eso fue una decisión del Consejo de Gobierno y quien tenía a cargo todo el proceso es la licenciada Yara Jiménez, que ahora fue electa diputada. Nosotras fuimos eliminadas, destituidas por ser resistencia en una Junta Directiva que estaba ignorando criterios técnicos", manifestó.
Asimismo, Jiménez afirmó en una comisión legislativa que no observó irregularidades en el nombramiento de la junta directiva del BNCR que luego fue declarada espuria y destituida tras un fallo de la Sala Constitucional (Sala IV).
"No, por supuesto que no. De momento desconocemos los motivos de la Sala Constitucional (para destituir a los directivos nombrados por el presidente Chaves) ", señaló Jiménez ante la comisión el 26 de enero.
Su nombre figura en investigaciones legislativas por su participación en el reclutamiento de personas sin cumplir requisitos de idoneidad para integrar la junta directiva temporal del banco.
Incluso, un informe legislativo recomendó que se le investigue por un eventual delito de tráfico de influencias.
También enfrentó cuestionamientos al confirmarse que su esposo es funcionario del Banco Nacional, lo cual ella negó que implicara irregularidades.
Un salto que sorprendió incluso a sus cercanos
Ese perfil técnico, construido durante años dentro del Estado, es precisamente lo que hace que su llegada a la política haya tomado por sorpresa incluso a personas cercanas.
Olga Rodríguez Serrano, quien coincidió con Jiménez en la Tesorería Nacional del Ministerio de Hacienda, recuerda su etapa lejos de la política.
"Yara es una mujer sencilla, cotidiana, muy familiar. Es dulce, pero también toma decisiones. Algo que le admiro es la valentía que ha tenido para dar ese salto del Ministerio de Hacienda a la parte política" afirmó.
En el plano profesional, la describe como una persona firme y estratégica.
"Es una mujer tenaz, fuerte, pero también muy oportuna en sus decisiones. No actúa a la carrera; analiza y luego actúa. Y cuando cree en algo, lucha por eso", agregó.
Desde su perspectiva, ese perfil podría trasladarse a su rol en el Congreso.
"Creo que puede ser una muy buena presidenta. Representa un aire fresco para la Asamblea Legislativa y una oportunidad para tender puentes entre el Ejecutivo y el Legislativo", indicó.
Un liderazgo técnico con capacidad de ejecución
Otra de las personas que trabajó con Jiménez en el Ministerio de Hacienda es Miguel Campos Zamora, quien la conoce desde 2009, cuando ambos coincidieron en el área legal de la Tesorería Nacional.
"Era una oficina pequeña. Yo venía ingresando al sector público y Yara ya tenía experiencia en el Estado. Ahí fue donde la conocí", recordó.
Campos destaca su capacidad para resolver problemas y tomar decisiones.
"Es una persona muy inteligente y eficiente. Ve un problema y de inmediato visualiza varias soluciones. Es muy ejecutiva", afirmó.
Incluso, relató que en ausencia de jefaturas formales, Jiménez asumía liderazgos de manera natural.
"Cuando el jefe estaba de vacaciones, por su experiencia ella asumía la coordinación. Es muy ordenada, escucha a los compañeros y es un líder innato", señaló.
Del Ejecutivo al Congreso
Según registros legislativos, el contacto de Jiménez con el Congreso ha sido limitado: ha asistido en tres ocasiones, el 3 y 7 de julio de 2025, así como el 26 de enero de 2026, todas para comparecer ante la Comisión de Ingreso y Gasto Público.
Pese a ello, Acosta considera que su perfil no representa una desventaja.
"El 95% de las personas que llegan no tienen experiencia legislativa. Decir si se tiene o no experiencia no necesariamente es un plus", señaló.
Retos en un escenario complejo
Acosta identificó tres grandes retos para Jiménez en su nueva función.
"El primero es resolverle a los costarricenses temas que llevan hasta 20 años sin respuesta. El segundo es poner orden en la Asamblea, donde hay cuestionamientos sobre el uso de recursos. Y el tercero es levantar el perfil de la institución, que es la peor valorada por los ciudadanos", afirmó.
Un ascenso que ahora se pone a prueba
Su llegada al Congreso no solo refleja un ascenso acelerado, sino también un reto inmediato.
Pasar de operar desde el Ejecutivo a dirigir un Poder de la República implica construir acuerdos, manejar tensiones políticas y liderar sin la estructura de mando que caracteriza al Gobierno.
Su gestión estará marcada por ese contraste: una figura que llega al cargo más alto del Legislativo sin trayectoria política previa, pero con un fuerte vínculo con el poder que ahora deberá equilibrar.