Asociación inscrita ante Registro Nacional

Un club social para el cannabis medicinal da sus primeros pasos

Pablo Rojas p[email protected] Marzo 28, 2018  12:00 am

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  • Costa Rica Alchemy procura facilitar consumo con fin medicinal
  • "Somos la primera de pacientes y consumidores de cannabis en Latinoamérica"

En agosto del año pasado, 10 amigos acordaron dar el paso y establecer la primera asociación de consumidores y pacientes de cannabis en Latinoamérica.

Costa Rica Alchemy, como acordaron llamarla, está inscrita desde enero anterior ante el Registro Nacional. De esta forma, se convirtió así en la primera en su tipo.

¿Cuál es el fin? Según cita el documento de inscripción, cuya copia posee este medio, la asociación procura “estudiar el cáñamo (variedades del cannabis) y sus posibles aplicaciones científicas, culturales y terapéuticas. Así como evitar el peligro inherente para los usuarios ante un mercado ilícito”.

Actualmente, existen 37 personas registrada con un interés claro en la utilización del cannabis para fines medicinales. No obstante, en la asociación sostienen que unos 300 aguardan para formalizar su ingreso.

“La asociación viene a crear jurisprudencia nueva y un precedente histórico. Somos la primera de pacientes y consumidores de cannabis en Latinoamérica. Ni si quiera los países que ya han hecho la legalización tienen este tipo de estructuras”, asegura Javier Bermúdez Cedeño, presidente de Costa Rica Alchemy.

La asociación interpuso el 19 de marzo una acción de inconstitucionalidad, acogida para estudio, con la cual pretenden una reforma a la ley general de salud, la ley sobre psicotrópicos y porque se avale lo estipulado en la Convención Única de Estupefacientes (donde se prohíbe el uso hortícola del cannabis y la industria del cáñamo).

La idea es que quienes requieran el cannabis con un fin medicinal se acerquen a la asociación y consuman ahí. De hecho, ya se puso en marcha una campaña denominada ‘gotas de vida’ para conseguir recursos y colaborar con pacientes.

“Queremos garantizar a pacientes y consumidores un lugar seguro donde consumir y recibir su medicina. No se está haciendo una venta, sino una transacción por los productos que se vayan a tener. Solo los miembros de la asociación podrían adquirirlos.

“Empezaremos el registro de los productos en el Ministerio de Salud, lo que nos permitirá venderlos de forma libre a los mayores de 18 años una vez que se saque el permiso sanitario. La asociación viene a operar como un club social en Barcelona o Madrid; como los coffee shops en Ámsterdam (Holanda) o los dispensarios en Denver (Colorado)”, añadió Bermúdez.

Con la constitución de este grupo y los posibles cambios en la ley a través de la acción ante la Sala IV, los promotores sostienen que no se requerirá de un proyecto de ley para desarrollar la industria medicinal del cannabis.

Tampoco,  se necesitarían permisos del Poder Ejecutivo para ser autocultivador y hortícola.

“Creemos que lo legalizamos de la forma más correcta. Ya lo que quieran hacer desde la parte empresarial (negocios o licencias), que los diputados aprueben algún proyecto de ley. Por lo menos, garantizamos que los derechos constitucionales están protegidos para todos los ciudadanos y pacientes”, concluyó el presidente de Costa Rica Alchemy.

Oposición a ideas

En junio del año pasado, el Instituto Costarricense sobre Drogas (ICD) consideró que “la sociedad costarricense no está preparada para el uso de marihuana con fines medicinales”. Así lo apuntó, en esa oportunidad, Guillermo Araya Camacho, director de la entidad.

El uso medicinal del cannabis no es algo nuevo, pero saltó a la esfera pública con mayor notoriedad hace 3 años. El diputado oficialista Marvin Atencio presentó un proyecto de ley para crear toda una estructura orientada a dicho fin, sin embargo no encontró el suficiente músculo en los corrillos legislativos.

Incluso, el ICD sostiene que no es necesario un proyecto de ley que avale el uso medicinal de compuestos hechos a base de cannabis, pues el Artículo 2 de la Ley de Psicotrópicos –aprobada en 2002- permite ampliar esos extremos.

Lo que sí se requiere, según dijo Araya en ese momento, es un reglamento que delimite la forma en que se permitiría ese consumo. No solo cannabis, sino de otras drogas prohibidas. La instrumentalización le compete al Ministerio de Salud y su Junta Vigilancia sobre Drogas.

“Nuestra norma deja abierta esa posibilidad y lo que hace falta es la instrumentalización de un reglamento. Con esto y con la debida información, minimizando riesgos en seguridad ciudadana, se podría incorporar esta parte“, expresó el funcionario.



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