¿Vecinos escandalosos? Así afecta el exceso de ruido su salud

La exposición constante a ruidos intensos puede provocar daños permanentes en la audición y desencadenar alteraciones en la presión arterial, el ritmo cardíaco, el sueño y la salud mental. Así lo advierte Roberto Salvatierra, médico investigador de la Universidad Hispanoamericana.
Uno de los principales problemas asociados al trabajo en ambientes ruidosos es la sordera neurosensorial inducida por ruido. Además, las personas pueden desarrollar tinitus o acúfenos, una condición en la que se perciben zumbidos constantes, campanillas o sonidos similares a cascadas, incluso cuando no existe una fuente externa. Estos síntomas pueden mantenerse aun después de terminar la exposición al ruido.
Salvatierra explicó que cuando la exposición supera los 85 decibeles, la pérdida auditiva puede volverse permanente. En algunos casos, como tras escuchar explosiones, se presenta una fatiga auditiva temporal que puede tener cierto grado de reversibilidad. Sin embargo, incluso cuando hay recuperación parcial, suele quedar algún daño en el oído.
El ruido no solo afecta la audición. También puede provocar sensación de presión en los oídos y generar alteraciones en la presión arterial y el ritmo cardíaco. En personas expuestas durante largos periodos, se puede producir un aumento del cortisol, la hormona relacionada con el estrés, lo que desencadena estrés fisiológico.
Ese aumento sostenido del estrés puede alterar el sistema nervioso, modificar las hormonas y debilitar el sistema inmunológico. "Todo eso termina afectando el sueño y la salud mental", señaló el especialista.
La exposición al ruido puede alterar las fases profundas del sueño, como la fase REM, que es cuando el cuerpo realmente descansa. Como consecuencia, la persona puede volverse irritable, ansiosa e incluso desarrollar síntomas depresivos. Si el sueño se fragmenta de manera constante, puede desencadenar cuadros de ansiedad severa y depresión.
Entre las poblaciones más vulnerables se encuentran los niños y los adultos mayores. Los menores presentan mayor sensibilidad auditiva, mientras que en los adultos mayores, que ya pueden tener problemas de audición, la exposición a altos niveles de ruido acelera el deterioro. También están en riesgo los trabajadores que lidian con altos niveles de bulla, quienes pueden desarrollar hipoacusia, es decir, pérdida de la audición.
El médico recomendó prestar atención a señales de alerta:
- Presencia constante de zumbidos que no provienen del entorno,
- Dificultad para escuchar conversaciones.
- Sensación de oídos tapados que no mejora.
Ante estos síntomas, aconseja acudir al médico.
Para prevenir los daños, Salvatierra sugiere el uso de protección auditiva como audífonos especiales, orejeras o tapones. También recomienda reducir el tiempo de exposición al ruido, establecer descansos en ambientes menos ruidosos y, en el caso de trabajadores expuestos, optar por jornadas más cortas o rotaciones a áreas con menor nivel de sonido para permitir que el oído descanse.
Asimismo, aconseja a quienes utilizan audífonos personales mantener el volumen bajo y realizarse audiometrías de forma constante para detectar cualquier alteración a tiempo.