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(VIDEOS) Testigo detalló cómo sacó bolsas con restos sin saber que se trataba de partes del cuerpo de Nadia

Por José Adelio Murillo | 20 de Feb. 2026 | 5:50 pm
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Andrés Ramírez, hijo del propietario del apartamento que alquilaba Nadia Peraza Espinoza y donde vivió junto al sospechoso de matarla, Jeremy Mauricio Buzano Paisano, relató cómo un olor insoportable lo hizo intervenir en la vivienda y extraer una bolsa con residuos, sin saber que se trataba de partes del cuerpo de la muchacha.

Todo ocurrió en febrero del 2024, alrededor de seis días después de que Buzano abandonó la residencia luego de ser expulsado por falta de pago. Los vecinos empezaron a notar un hedor muy fuerte que, con el paso de los días, se fue haciendo más intolerable.

Llegó un momento donde incluso la abuela de Ramírez le indicó que no podría comer a raíz de la pestilencia.

Fue ese episodio lo que provocó que Ramírez interviniera y entrara al apartamento, que ya había estado vacío por unos días, luego de que Jeremy se llevó sus pertenencias hacia otra ubicación, entre ellas la refrigeradora donde se encontró la mayoría del cadáver desmembrado de Nadia.

Ramírez entró y encontró una bolsa blanca en la habitación frente a un mueble tipo cómoda, la cual tenía algunos frascos dentro con gusanos y un líquido blanco que le brotaba. La misma estaba cerrada con un nudo, pero igual un fluido se filtraba.

El testigo, sin saber que estaba en presencia de los restos de un crimen, grabó un video para dejar evidencia y fue a recolectar implementos de limpieza.

Fue allí cuando echó esa bolsa blanca dentro de unas bolsas negras de basura, además del líquido y los gusanos. La cerró y limpió con cloro y desinfectante para deshacerse del olor.

Luego, sacó la bolsa hacia un sector a la orilla de la comunidad donde pasa el camión de la basura, pero al ser un lunes y el servicio pasar hasta el viernes, temió que el olor se extendiera y pudiera atraer animales.

Por eso fue él mismo quien decidió disponer de esa bolsa en el cafetal cercano al barrio, un lugar que sería menos accesible para animales o personas, siempre creyendo que se trataba de carne descompuesta. Todo esto ocurrió a mediados de abril, casi dos meses después de la desaparición.

Sin embargo, fue hasta el 17 de mayo, luego de que aparecieran la mayoría de los restos en una refrigeradora en otro lugar en San Pablo de Heredia, cuando se dieron cuenta de que la bolsa en realidad contenía tejidos humanos que luego se constataron eran de Nadia.

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De acuerdo con la investigación y la acusación, Ramírez Vargas, hijo del dueño del apartamento donde residía Nadia con Jeremy, sacó una bolsa del apartamento que creía contenía basura o desechos de comida y la llevó a un cafetal cercano a la vivienda.

Esta bolsa emanaba un mal olor. Él hizo un video corto de la bolsa y pudo ver la fecha en su celular. El testigo fue enfático en que no observó el contenido de la bolsa, sino que presumió que se trataba de basura y comida podrida debido al fuerte olor, por lo que decidió meterla dentro de otra bolsa para evitar que el olor siguiera saliendo.

Los investigadores, con la información y ayuda de Daniber, ubicaron la bolsa en el cafetal, a unos 15 metros del borde de la vía pública. La bolsa preservaba su integridad y no tenía daños visibles. Se dio aviso a la Unidad Canina para que el perro "Ámbar", especializado en búsqueda de restos humanos, verificara la bolsa. Posteriormente, se realizó la atención del sitio con personal legal y de patología forense.

Se ubicó una bolsa plástica de color negro que contenía dos envases plásticos con múltiples trozos de tejidos con restos óseos y parte de una mano con el dedo índice y pulgar. Este hallazgo fue rotulado como cuerpo 1.1 y se encontró dentro de un cafetal a 48 metros hacia el este del apartamento del sospechoso, frente a la fábrica de hielo.

La inspección de este sitio reveló que la bolsa plástica negra contenía dos bolsas plásticas. En una de ellas había diferentes prendas de vestir y una tenis blanca, impregnadas de tejidos blandos putrefactos.

En la otra bolsa se ubicaron recipientes plásticos con múltiples restos óseos y tejido blando. Todo esto fue remitido a la Sección de Patología Forense. También se recolectaron restos entomológicos, específicamente pupas, que serían enviadas a la sección de Biología Forense.

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