Tica se enamoró del paracaidismo y dejó el país para cumplir su sueño
Participará en agosto en Mundial de Formaciones en Rumania
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Magaly Sandoval encontró en Facebook un anuncio que le cambió la vida y le ayudó a cumplir un sueño. Fue un aviso de saltos en paracaídas que se realizaban en Jacó.
Eso sucedió en el 2015 y oficialmente fue su primer salto. Hoy, casi 4 años después ya ha hecho alrededor de 450 saltos en paracaídas que resumen el sentimiento que tiene ella por este deporte.
Lo resumen en una palabra: pasión.
Sus ganas de hacer de esto más que un "hobbie" la llevaron a tomar decisiones trascendentales para su vida. Primero agarró todos sus ahorros y "gastó" todas sus vacaciones para viajar a Estados Unidos para participar en un programa y ahí conseguir la licencia de este deporte.
Ese fue el paso que necesitaba tomar para después dar el siguiente.
Magaly es ingeniera en Mecatrónica y trabajaba en Intel. Su deseo de convertir el paracaidismo en parte de su cotidianidad la llevó a buscar un puesto dentro de la misma empresa acorde a lo que hacía en Costa Rica. Lo encontró en Boston, ciudad a la que se marchó en setiembre de 2016.
"La pasión hay que perseguirla. Mi pasión era seguir saltando más y la comunidad de paracaidistas es muy diversa. Ha sido una experiencia que me ha abierto puertas de muchas formas", dijo esta costarricense en entrevista con CRHoy.com.
A sus 28 años, no se arrepiente de nada, porque hoy ya forma parte de un equipo y logró algo impensado para ella hace algunos años: participar en un Mundial de este deporte.
"En julio de 2017 empecé a practicar la disciplina que se llama Formaciones con Paracaídas, es la más rara de las disciplinas del paracaidismo. Conocí al que ahorita es mi novio, que es campeón mundial en esta disciplina y comencé a practicar con él. En noviembre de ese año me invitaron al equipo y en setiembre de 2018 hice mi primera competencia y quedamos en el podio", nos cuenta Magaly.
Esa competencia les permitió clasificar al Mundial de Formaciones que se realizará en Rumanía en agosto. Participará siendo parte de la selección estadounidense de paracaidismo.
Todo eso lo logró con esmero y trabajo. Su puesto en Intel le permitió equiparse con los mejores instrumentos que se necesitan para esta actividad. Su traje blanco con rosado y su paracaídas rosado con negro han surcado el cielo de Boston y Florida en cientos de ocasiones.
Cayendo a 200 kilómetros por ahora y tardando 15 minutos en cada salto haciendo formaciones con su equipo, Magaly disfruta del viento pegando en su cara y se dio cuenta que el miedo no lleva a ningún lado.
Todavía hoy siente nervios cuando está en el avión y antes del primer salto, pero eso no es impedimento para dar ese paso hacia el abismo y seguir cumpliendo sus sueños.
"El primer salto se me hace un colocho al estómago, pero cuando siento el viento me tranquilizo y se me olvida todo, eso me relaja", nos contó, para darnos a conocer una de las lecciones que le ha dado el paracaidismo.
"Como lección de vida me he dado cuenta que el miedo es un freno para ser feliz".
Esta costarricense es parte del 13% de mujeres en el mundo que practica paracaidismo, porcentaje que quiere aumentar y por eso, en su rol de profesora –también da clases de primer curso- ofrece saltos gratos a mujeres para que experimenten la gran sensación de este deporte.
Magaly cumple su sueño, lo hace en el aire aferrada a un paracaídas y a un equipo que confió en ella y que le permitió desarrollar su pasión.





