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Miguel Angel Rodríguez

/ por Academia de Centroamérica

Estancamiento secular o cíclico

Septiembre 30, 2016 4:32 am

Estancamiento secular o cíclico

La discusión sobre el estancamiento secular de las economías desarrolladas ha sido intensa en los últimos años. Su causa la caracterizó la portada de The Economist del 19 de julio de 2014, que muestra una tortuga conducida por un exasperado jockey que fútilmente la fustiga.

Los datos nadie los discute. Después de la Gran Recesión el crecimiento de las economías desarrolladas ha sido muy lento comparado con las 8 décadas anteriores.

Lo que se discute es si se trata de un fenómeno transitorio de corto o mediano plazo, o si es un cambio en la capacidad de crecer de largo plazo.

Para quienes afirman la primera opción se trata de un problema de medición o de un retraso en que el cambio tecnológico reciente rinda sus frutos.

Simplemente las trasformaciones en los hábitos de vida y posibilidades de consumo creadas por las nuevas tecnologías (acceso a la información por internet, posibilidades de comunicación por los teléfonos celulares, capacidad de producción personal con la impresión en tres dimensiones, etc.) no se computan en las cuentas nacionales, y por lo tanto no se refleja en el PIB ni en los ingresos personales el aumento que las nuevas tecnologías ya ha deparado. Ello porque se prestan gratuitamente (i.e. el acceso a consultas gratis en buscadores como google), o bien porque su precio no refleja la mejor calidad del bien o servicio.

Esto ha sido confirmado, pero el efecto es de una magnitud mucho menor a la diferencia entre la producción de los Estados Unidos con las tasas de incremento de la productividad anteriores a 2004 y la producción real obtenida con el menor crecimiento de la productividad posterior a esa fecha.

Para otros el cambio técnico aún no ha trascendido. Es cuestión de esperar que se dé su efecto para bajar costos de producción, y aumente el crecimiento económico.

Quienes consideran que se trata de un fenómeno de largo plazo aducen cuatro causas que lo provocan. Primero, en el pasado la producción creció en parte por la incorporación al trabajo de una proporción creciente de mujeres y por el rápido crecimiento de los grupos de habitantes jóvenes. Ahora el cambio demográfico lleva a una población más envejecida, y la producción crece menos por la incorporación a la población económicamente activa. Una segunda razón es que se ha alcanzado un nivel educativo por la población graduada en educación secundaria y terciaria, que ya no tiende a crecer, lo que elimina ese otro factor de aumento de la producción. También la desigualdad es un factor que implica un menor crecimiento de demanda para consumo del 90% de la población, pues los ingresos que crecen más rápido son los del decil e incluso del 1% más rico que tienen mayor propensión de ahorro. Y en cuarto lugar la acumulación de deuda pública con relación al PIB hace que los gobiernos tengan menor posibilidad de incrementar su gasto para provocar mayor producción.

Impacto en Costa Rica

Un menor crecimiento a largo plazo de las economías más ricas, aunado a la caída en el crecimiento tan acelerado en el pasado de China, tiene sin duda un impacto negativo en una economía tan pequeña como la nuestra, y por consiguiente tan necesitada del comercio exterior. Además nuestras exportaciones tienen como muy principal destino a esos países ricos (tres cuartas partes en 2015).

A pesar de que en la mayor parte del período posterior a la segunda guerra mundial nuestro PIB per cápita ha convergido hacia el de los EEUU, esto ha sucedido por incremento de la población económicamente activa, por migración y por aumento del capital. Nuestra productividad total de los factores (PTF) si bien ha aumentado, lo ha hecho a un ritmo menor al experimentado por los EEUU.

En las economías más ricas la PTF si ha seguido creciendo aceleradamente en las empresas de punta, en lo que llamamos la frontera de producción, pero eso lo supera la caída en su crecimiento en las empresas menos avanzadas y en las más pequeñas.

¿Cuál es nuestra realidad de variación de la productividad?

Edgar Robles en sus trabajos publicados y en una presentación actualizada en la Escuela de Economía de la UCR nos muestra que el crecimiento de nuestra producción a partir de los sesentas se debe fundamentalmente al aumento de uso de trabajo y capital. En la década de los noventas se da el mayor crecimiento en la PTF. En ese período el aporte del crecimiento de la productividad al crecimiento del PIB, es igual a la suma de los aportes del aumento de trabajo y capital. Además, el aporte del crecimiento de la productividad al PIB es en este siglo el menor, salvo el de la crisis de los ochenta.

Alonso Alfaro y Alberto Vindas nos señalan que la diferencia en la productividad por trabajador con respecto a EEUU se ha agrandado a partir de 1960 en los sectores de servicios y agricultura, no en manufactura. El crecimiento de la proporción de producción en servicios hace que se agrave nuestra diferencia de productividad con EEUU.

Ricardo Monge confirma el incremento en nuestro rezago productivo en las últimas cuatro décadas, y señala durante este siglo un mayor rezago en el sector servicios, que es también el que muestra más diferencia en productividad entre las empresas pequeñas y las grandes.

CINDE, COMEX y PROCOMER demuestran que ya en este siglo la productividad por trabajador es mayor en manufacturas en Zona Franca que en el resto de la economía, y que esa productividad converge hacia la de EEUU. Además, que desde hace tres décadas su tasa de crecimiento es mayor en Zonas Francas.

Si se da un estancamiento secular podremos crecer aceleradamente con base en nuestros propios recursos, ya que no estamos en la frontera de producción y podemos aplicar mucha innovación ya conocida. Pero ello depende de que hagamos de la innovación, la productividad y la competitividad la base de nuestro modelo de crecimiento. Este es el camino para abatir la pobreza y mejorar las condiciones de consumo de las familias de clase media.

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