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Pariente de Carazo y Calderón estuvo cerca del crimen que estremeció al país en 1766

Al huir, el asesino dejó tirados el sombrero y la vihuela

Por Patricia León-Coto | 20 de Nov. 2016 | 9:39 am
El asesino tocaba la vihuela. Era serenatero y enamorado.

El asesino tocaba la vihuela. Era serenatero y enamorado.

Un tal Jacinto Ferreto asesinó a doña Antonia Jiménez el 10 de setiembre de 1766, sangriento suceso ocurrido a orillas del río La Lajuela, caso en el que fueron llamados a testificar varios vecinos, entre ellos un retatarabuelo de los ex presidentes Rodrigo Carazo y Rafael Ángel Calderón.

Jacinto Ferreto es uno de los personajes más efímeros con que uno se puede topar en los archivos de Costa Rica. Que era tocador de vihuela, serenatero y enamorado, es de lo poco que se sabe de él.

Figura trágica, solo aparece en documentos por asesinar a machetazos a doña Antonia y escapar, sin que se le encuentre nunca, ni antes ni después, en los registros civiles, militares ni eclesiásticos.

A orillas del río La Lajuela, barrio correspondiente a la jurisdicción de Heredia -posiblemente el actual río Ciruelas- vivían doña Antonia Jiménez y su marido Miguel Martínez, con su hija Juana María.

Martínez viaja a Panamá y Ferreto -que les alquilaba una habitación- aprovecha la ausencia para hablarle de amores a doña Antonia. Ella, indignada, lo rechaza tajantemente y Jacinto entonces saca un machete y la descuartiza.

Cuando las autoridades arriban al sitio solamente encuentran los restos ensangrentados de doña Antonia en un charral y en la habitación de Ferreto un "sombrero viejo y una vihuela muy maltratada" por el uso.

Quién era ese Jacinto, no lo sabemos. Probablemente era de la familia de los Ferretos heredianos, pero no se han podido encontrar su bautizo, defunción, ni está inscrito en listas de vecinos ni en censos de ningún tipo.

La última de las declaraciones del expediente que se guarda en el Archivo Nacional es de un año después, cuando un vecino asegura que vieron a Ferreto cruzando el río Grande, rumbo al norte.

El sombrero y la vihuela fueron a parar a Heredia como parte de las pruebas judiciales y a lo mejor el instrumento terminó en manos de otro músico enamorado y serenatero. A saber…

Sangre de ex presidentes

Una hermana de la asesinada doña Antonia fue doña Leonor Jiménez, casada con Santiago Rojas, de Alajuela, ambos antepasados de los expresidentes Rafael Ángel Calderón Fournier y Rodrigo Carazo Odio, de la pintora Margarita Bertheau y muchos otros ticos más, en cuenta el que cuenta.

Santiago es uno de los testigos llamados a declarar en el caso Ferreto, pero poco puede decir, aparte de su parentesco político cercano con la difunta.

Isidro Sánchez

El autor es un periodista aficionado a la genealogía.

De Santiago Rojas tenemos un retrato hablado, de los pocos que hay. En una lista de milicianos de 1749 que se guarda en el Archivo Nacional, se le describe como de "pelo castaño, ojos pardos, algo picado de viruelas, trigueño de cara, barbilampiño, buena estatura, delgado de cuerpo, 21 años, de la Compañía de Zamora, vive en Ciruelas".

Enterrado dos veces

Caso curioso el de este antepasado común de Carazo y Calderón. Resulta que fue enterrado dos veces.  Murió "en el camino" en alguna fecha anterior a 1775 y sus huesos fueron exhumados y vueltos a enterrar con ceremonia religiosa en Heredia el 3 de mayo de ese año.

El camino mencionado es posiblemente el que llevaba a Nicaragua, a donde viajaban los ticos a vender tabaco. Santiago era tabaquero registrado en la colonial Factoría de Tabacos, ubicada donde está ahora el Banco Central en San José.

Por su parte, la hija de la asesinada doña Antonia, Juana María Martínez Jiménez, casó al tiempo con Ramón Bermúdez Morales y tuvieron descendencia.

Rafael Obregón Loría investigó a fondo las familias alajuelenses.

Rafael Obregón Loría investigó a fondo las familias alajuelenses.

Descendientes de los Rojas y de los Bermúdez hay todavía en abundancia. Basta ver las genealogías de Alajuela publicadas por el Museo Juan Santamaría y editadas por don Rafael Obregón Loría: los siete tomos de la obra "Familias alajuelenses en los libros parroquiales".

 

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