Relación entre Rodrigo Arias y Chaves pasó de “cenas y café” a silencio total
Lo que empezó con cafés, cenas y llamadas directas terminó en silencio total.
Así resume el presidente del Congreso, Rodrigo Arias Sánchez, su relación con el mandatario Rodrigo Chaves Robles durante los últimos cuatro años.
En entrevista con CR Hoy, de cara al cierre del periodo constitucional 2022-2026, Arias describió ese vínculo como una historia de dos etapas: una inicial de cercanía y diálogo, y otra marcada por choques, desconfianza y ruptura.
"Había una relación cordial, mucha comunicación personal. Yo pensé que se podía construir una serie de legislación importante", recordó.
Sin embargo, ese escenario cambió con el paso de los meses. Según el jerarca legislativo, comenzaron las presiones desde Casa Presidencial para acelerar proyectos y modificar dinámicas internas del Congreso, especialmente en comisiones.
Arias afirmó que el mandatario le solicitaba intervenir para mover diputados o influir en el avance de iniciativas, algo que —según insistió— no estaba dentro de sus facultades.
"Yo siempre le decía que eso era muy difícil, porque yo no tengo la facultad de ir a cambiar una comisión", explicó.
"Le estorbaba la legalidad"
El punto de quiebre, según Arias, fue más profundo que diferencias políticas. Asegura que empezó a percibir una incomodidad del presidente con los límites legales.
"Comencé a sentir que él tenía cierta actitud de que le estorbaba la legalidad… no es que no la acataba, pero se sentía mal con la legalidad", afirmó.
Como ejemplo, citó el caso del proyecto Ciudad Gobierno, donde —según relató— hubo intentos de avanzar sin cumplir plenamente con los procesos de contratación establecidos.
Arias sostuvo que su posición fue clara: respetar la normativa, incluso si eso frenaba la iniciativa.
"Yo tuve que decirle: no puedo, hay un artículo de la ley que hay que cumplir, no se puede saltar", señaló.
Del diálogo a la ruptura
El deterioro de la relación se aceleró tras nuevos roces políticos y episodios públicos. Arias mencionó un incidente durante una gira presidencial a Limón, donde —según dijo— hubo comentarios despectivos hacia diputados, lo que provocó molestia dentro de su bancada.
A partir de ahí, la comunicación prácticamente se cortó.
"Ya no había posibilidad de tener una conversación. La respuesta era: '¿para qué, si usted no me puede dar lo que yo quiero?'", relató.
El distanciamiento se profundizó aún más durante el proceso de reelección en la presidencia del Congreso, cuando el mandatario lanzó cuestionamientos públicos en su contra, incluyendo señalamientos que Arias calificó como falsos.
Confrontación como norma
Consultado sobre si la confrontación se volvió una forma de gobernar, Arias fue directo: "A partir de ahí, sí. Era casi imposible tener una relación".
El presidente legislativo también reconoció que, en medio de ese escenario, pudo haber cometido errores, especialmente en algunos nombramientos dentro del Directorio o en comisiones.
"Uno siempre comete errores, es parte de estar tomando decisiones todos los días", admitió.
No obstante, defendió que ninguna de esas decisiones alteró de forma determinante el rumbo del Congreso.
A pocos días de dejar su curul, Arias pinta un cierre marcado por la distancia con el Ejecutivo y una relación que pasó de la cercanía personal a una ruptura política total.
"Se comenzó a romper la confianza… yo no le podía hacer las cosas que él me pedía", resumió.


