COVID-19: Pandemia agudiza violencia contra población adulta mayor

Katherine Castro [email protected] Septiembre 19, 2020  12:01 am

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  • Derechos humanos de esta población se han visto vulnerados

(CRHoy.com). – La población adulta mayor es uno de los sectores más vulnerables ante el COVID-19, no solo poe cuestiones de salud, sino también por el incremento en los actos de discriminación y violencia física y emocional, vinculados a la pandemia.

Cifras del Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS) y el Consejo Nacional de la Persona Adulta Mayor (Conapam) revelaban que al mes de marzo se contabilizaban cerca de 650 adultos mayores abandonados en las calles y hospitales, sin una solución definitiva.

Tras 6 meses de pandemia, los escenarios parecen complicarse cada vez más para esta población.

De acuerdo con Maribel León, gerontóloga e investigadora de la Universidad Nacional (UNA), la pandemia ha puesto en evidencia las desigualdades que se venían dando desde hace años en cuanto al trato que recibe la población adulta mayor.

Además del discurso sanitario relacionado, para León, se irrespetó la diversidad de esta población, asumiendo que toda era enferma o estaba por enfermarse, a pesar de que muchos de ellos están saludables y antes de la pandemia salían de sus casas para realizar distintas actividades.

Asimismo, agregó que la pandemia no debe ser una excusa para el maltrato, por lo tanto, el país debe hacer esfuerzos importantes para mitigar estas situaciones en contra de esta población.

La pandemia no puede ser una excusa para el maltrato y no podemos mantenernos en una situación donde se siguen visibilizando y perpetuando los mitos y estereotipos sobre las personas adultas mayores”, insistió.

Infantilización

Para León, la pandemia ha generado la “infantilización” de las personas mayores de 65 años en el seno de sus familias costarricenses, donde se ha asumido el control de sus decisiones.

Frases como “nosotros tenemos a mamá encerrada” o “mis hijos no me dejan salir”, se han vuelto comunes en las conversaciones, no obstante, para León son muestra fehaciente de la violación al derecho a la autonomía de las personas mayores y de violencia psicológica.

Asimismo, enfatizó que lo que se hizo fue desplazar a las personas adultas mayores porque muchos de los hijos tomaron el control de sus vidas y les dijeron “usted no sale”, “usted no hace”.

Dejaron por fuera la autonomía de estas personas, su derecho a tomar decisiones; entonces aquí hay un abuso psicológico palpable”, indicó.

Además, como consecuencia del confinamiento prácticamente obligatorio que se recomendó para esta población, a algunas personas mayores que antes salían a trabajar y eran independientes económicamente, se les afectó en el área patrimonial, lo cual les puso en riesgo ante otros tipos de violencia.

Otros tipos de violencia

De acuerdo con los registros de Conapam, los cuales únicamente contemplan información recopilada directamente por la institución  a junio del 2020, se habían registrado 537 denuncias y consultas sobre distintas formas de violencia hacia las personas adultas mayores de este tipo.

Estos datos no incluyen consultas y denuncias que ingresan a otras instituciones como el 9-1-1, Delegaciones de Fuerza Pública, Juzgados de Violencia y Centros de Salud. Además, se estima que existen gran cantidad situaciones de violencia que no son reportadas por las personas mayores, por temor a represalias.

Además persisten las manifestaciones de violencia física. Para la gerontóloga Maribel León, la pandemia complica su identificación, ya que debido a que la persona adulta mayor permanece la mayor parte de su tiempo en la casa, no es posible identificar evidencias físicas que muestren violencia.

“Inevitablemente la violencia física se daba y se sigue dando y nadie puede verlo porque la persona mayor no sale, ahora menos que nunca podemos ver si tienen evidencias físicas”, indicó.

Fanny Arce, gerontóloga y abogada con especialización en derechos humanos de esta población, aseguró qu elos adultos mayores también han enfrentado violencia social porque el confinamiento les impide asistir a centros diurnos u otras modalidades de atención, donde ejercían, entre otros, su derecho a la recreación, el cual está consignado en la Ley integral para la persona adulta mayor.

Además reconoció que, a propósito del COVID-19, se han violentado muchos derechos producto del aislamiento, otra forma de violencia que sufren las personas adultas mayores.

“En tiempos de la COVID-19, los derechos humanos se vulneraron… Las personas adultas mayores no son vulnerables en sí, son vulnerables cuando se encuentran en una situación especial como la agresión. Se han venido a violentar muchos derechos desde el distanciamiento social”, manifestó.

Desde el pasado mes de junio el país cuenta con la Ley 9.857 que penaliza el abandono de las personas adultas mayores, la cual establece que ante el abandono y la negligencia en detrimento de esta población, se dictarán penas que van entre un mes y 10 años de prisión, según sea el estado de afectación social, económica y sanitaria que sufra la persona abandonada.

Cambio del discurso

Por su parte, Noelia Alfaro, gerontóloga y coordinadora del programa Envejecimiento del Instituto de Estudios Sociales en Población (Idespo), señala que en esta situación se ha señalado a la población adulta mayor como la más vulnerable ante la enfermedad, lo cual los convierte en un foco de atención mediática, y esto tiene una influencia en la dinámica social. Principalmente porque erróneamente se asocia a la vejez con enfermedad, infantilización, dependencia e improductividad.

Alfaro fue enfática en que cuando se dice “debemos proteger a nuestros adultos mayores”, suena posesivo e implica que las personas mayores son de las familias y estas toman decisiones por ellas, con lo cual se irrespeta su autonomía.

La investigadora del Idespo comentó que esto sucede también en el ámbito internacional, por ejemplo en Argentina, donde se emitió un decreto que causó gran controversia pues busca que las personas mayores pidieran permiso para salir.

“Estamos interiorizando todo este bombardeo y estamos generando representaciones sociales negativas y estereotipadas sobre el envejecimiento y la vejez. ¿Qué ideas están interiorizando los niños, por ejemplo, con respecto al proceso de envejecimiento, la vejez y las personas adultas mayores?”, expresó.

Ante este panorama, insistió en la necesidad de generar una sensibilización y una concientización en todos los ámbitos de la sociedad, donde debería generarse un contenido sobre este tema, sobre todo en un país como Costa Rica, donde hay un acelerado proceso de envejecimiento poblacional.

En su criterio, no solo es preciso promover un cuidado minucioso del uso del lenguaje y desarrollar nuevas estrategias comunicativas más neutrales, sino también asegurarse de socializarlas, interiorizarlas y llevarlas a la práctica, con el objetivo de crear una sociedad para todas las edades, que implica nuevos discursos y repensar y resignificar la vejez.



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