Así avanza producción de medicamento contra el COVID-19 a partir de plasma
CCSS TODAVÍA NO ENVÍA LA SANGRE A LA UCR PARA QUE SEA ANALIZADA Y LUEGO PROCESADA

Ampollas de prueba fueron producidas por el ICP antes de iniciar con la producción oficial, con sangre de personas recuperadas (Cortesía UCR).
(CRHoy.com). -Un equipo conformado por 10 científicos de la Universidad de Costa Rica (UCR) y el Banco Nacional de Sangre analizará estrictamente la sangre donada por personas que ya se recuperaron de COVID-19 y que podría ser utilizada para producir el tratamiento contra dicha enfermedad.
La razón es que antes de usar el plasma para producir el fármaco los científicos deben estar completamente seguros de que no hay ningún patógeno en la sangre, como por ejemplo el virus de la inmunideficiencia humana (VIH) o la presencia de los virus que causan la Hepatitis B y C.
"La persona que necesite el medicamento debe tener la seguridad de que el producto no va a infectarle de otra enfermedad", dijo la doctora Dimelsa Suárez Chacón, subdirectora del Laboratorio Clínico y el Banco de sangre de la UCR (LCBS-UCR).
Suárez comentó sobre la ventaja de Costa Rica con este proceso, pues es el "único país" que cuenta con el equipo altamente automatizado para generar estas pruebas.
A este lunes 12 de mayo la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) no ha enviado ninguna muestra al laboratorio, pues es la Caja la responsable de recibir las donaciones de sangre.
Cuando la sangre llegue a los científicos, estos tardarán uno o dos días en tener los resultados.
El equipo técnico de la UCR permite procesar cerca de 275 muestras en ocho horas, una rapidez que la institución calificó como "clave" en medio de la emergencia actual que atraviesa el país.
Posteriormente, cuando la sangre pase las pruebas necesarias, esta será procesada para que finalmente se convierta en un tratamiento que se puede usar en personas que no han sanado de COVID-19.
A este tipo de tratamiento se le llama "plasma convaleciente" y consiste en extraer defensas contra el COVID-19 de las personas que ya sanaron, para usarlas en el cuerpo de quienes todavía pelean contra la enfermedad. Esto haría que el virus sea expulsado del cuerpo de la persona enferma y deje de generar molestias o impedir que se agrave la condición.