Análisis de equipos sísmicos

COVID-19: equipos de Ovsicori revelan impacto del aislamiento social en calles ticas

Pablo Rojas [email protected] Marzo 25, 2020  10:11 am

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  • Dispositivos registran reducción en movimientos por acciones de aislamiento
  • Autoridades sanitarias mantienen llamados a evitar salir para frenar propagación de coronavirus

(CRHoy.com). Los resultados del aislamiento social al que estamos sometidos los costarricenses por el COVID-19 no solo se reflejan en calles vacías. Gracias al avance de la ciencia y la tecnología, es posible también palparlo a través de los equipos de monitoreo sísmico que posee el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori).

¿Cómo es esto posible? Según un informe elaborado por Esteban Chaves, geólogo y especialista de esa institución, los instrumentos sismológicos modernos permiten registrar con detalle los temblores que se generan gracias a fallas geológicas, pero también las vibraciones aleatorias del suelo.

Estas vibraciones, conocidas como ruido sísmico ambiental o registro de fondo, surgen a partir de las llamadas fuentes antropogénicas: la gente que corre, camina, salta, deja caer objetos en el suelo, que sale a caminar, que anda en bicicleta o que usa el carro. Estos, según el análisis de Chaves, producen un campo de ondas sísmicas (frecuencias de oscilación) por encima de 1 Hercio (Hz), lo cual se traduce en un ciclo por segundo.

En una semana en condiciones normales (sin aislamiento social), de lunes a viernes, el ruido sísmico produce un desplazamiento vertical  máximo (de arriba a abajo) del suelo  de 0.030 micrómetros. Es algo imperceptible para el ojo humano, pero no para los equipos de monitoreo.

“Cuando la actividad antropogénica se reduce, como por ejemplo durante la última semana (debido al distanciamiento social necesario para poder combatir el COVID-19 y recomendado por el Ministerio de Salud Pública de Costa Rica), se reduce así también la deformación del suelo. Por ejemplo, en la figura  (ver imagen adjunta) se muestra el registro 3D (desplazamiento, tiempo y frecuencia) de la componente vertical de la estación sísmica del Ovsicori llamad HDC3, ubicada en el centro de Heredia, desde el día 2 de marzo y hasta las 23:59:59 horas del domingo 22 de marzo”, detalló el análisis hecho por Chaves.

¿Qué es lo que ocurre? Para entender el gráfico elaborado por el científico es necesario comprender que “en el espectro de frecuencias de la señal sísmica (representado por las bandas de colores) puede diferenciarse entre los periodos de mucha actividad durante el día y parte de la noche, correspondientes con las bandas de colores más claros o intensos, y los periodos de muy baja actividad antropogénica durante la madrugada, representados mediante las bandas intercaladas de color oscuro, las cuales son regiones con menor poder espectral o intensidad sísmica”.

Así las cosas, la línea continua de color blanco corresponde con el registro del desplazamiento vertical del suelo cada 3 horas, mientras que la línea punteada de color naranja muestra el mismo registro, pero analizado cada 48 horas.

“Claramente, es durante los fines de semana (sábado y domingo) cuando se registra una menor actividad antropogénica, con reducciones de hasta 0.01 micrómetros (10 nanómetros) en la deformación vertical del suelo. Debido al distanciamiento social en las últimas 2 semanas, la amplitud máxima en la deformación vertical del suelo disminuyó en 20 nanómetros, dándose un cambio significativo en el registro sísmico de fondo”, puntualizó Chaves, en el texto publicado este 23 de marzo.

A este martes se registraban 177 casos positivos de COVID-19 en Costa Rica, con 2 fallecimientos producto de esa enfermedad. Por ese motivo, las autoridades sanitarias y de gobierno llamaron a mantener y redoblar los esfuerzos de aislamiento social como medida clave para frenar la propagación del coronavirus.