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Ciencia

¿Por qué es viable perforar la península de Osa? Así lo explica Marino Protti

"Es una zona tectónicamente privilegiada", indicó investigador

16 de Jun. 2019 | 12:02 am

(CRHoy.com). Para Marino Protti todo Costa Rica es un laboratorio para conocer, con lujo de detalles, el comportamiento sísmico del planeta.

Es una de las voces más autorizadas en el país para hablar sobre sismos y terremotos. Tal y como lo hizo tras proyectar un terremoto en la península de Nicoya (ocurrido en setiembre de 2012), Protti y el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori) tienen la mira puesta en la península de Osa.

Una particularidad existente en esa región del país lo llevó a buscar soporte científico para proponer una idea que, aunque algunos la consideren fuera de lugar, puede significar un importante paso en el monitoreo sísmico mundial: perforar hasta 8 kilómetros de territorio continental en esa península sureña.

Según el científico, es una zona tectónicamente privilegiada y es uno de los pocos sitios en el mundo en el que se podría perforar una zona de subducción (donde convergen varias placas tectónicas).

La intensa actividad sísmica en el Sur se debe a que las placas Cocos, Panamá y Nazca están en proceso de subducción.

Protti indicó que el plan no solo se trata de perforar la placa de Panamá y atravesar la zona de subducción y llegar a la placa Cocos, sino instrumentar el pozo y sus alrededores para comprender el proceso de acumulación de esfuerzos para conocer –principalmente- cuándo estaría lista la zona para un terremoto.

En entrevista con CRHoy.com, el investigador dejó claro en que apenas se trata de una mera propuesta que no tiene formalidad más allá de la promoción dada entre los mismos científicos. Es decir, se está compartiendo con el objetivo de –en un futuro cercano- conseguir inversores interesados.

Para realizar la perforación se necesitaría un taladro especializado en este tipo de acciones y una inversión cercana a los $30 millones (alrededor de 16 mil millones de colones). En Japón, en el mar frente a la costa de Nankai, se intentó realizar un procedimiento de este tipo, pero tras varios años no se logró el éxito debido a la profundidad donde se encontraban las zonas de subducción.

En la península de Osa ocurrieron grandes sismos (con magnitudes entre los 7.2 y los 7.4 grados) en 1853, 1904, 1941 y 1983. "Con un intervalo de recurrencia promedio de aproximadamente 40 años, ahora (2019) es el momento adecuado para perforar, instrumentar y registrar datos de importancia incomparable antes, durante y después del próximo terremoto  en esta región. Debido a la subducción de la litosfera joven, rejuvenecida y engrosada, la superficie es inusualmente poco profunda", detalla el informe científico publicado en el sitio especializado Temblor.net.

¿Por qué el Sur?

La intensa actividad sísmica en el Sur se debe a que las placas Cocos, Panamá y Nazca están en proceso de subducción.

Los registros históricos consignan que terremotos de magnitud superior a 7 grados se originaron 1853, 1900, 1941 y 1983. Así las cosas, para los próximos años se espera un sismo con magnitudes entre los 7.2 y los 7.4 grados.

Al igual que Nicoya, donde ocurrió el terremoto de 2012, la península de Osa tiene la particularidad de estar asentada sobre una falla. Una característica poco común en el mundo. Además, es una zona donde se acumula energía que debe ser liberada para el reinicio del ciclo sísmico. Este proceso tarda alrededor de 40 años.

"Costa Rica en general es todo un laboratorio. Pero, Osa la ventaja que tiene es que está al final de un ciclo sísmico, como lo estuvo Nicoya antes de 2012. Se puede aprender mucho antes del terremoto. Estamos instrumentando bien para capturar bien ese sismo y capturar bien el proceso", indicó Protti.

En el caso de Nicoya, la instrumentación ha permitido continuar captando datos e insumos –incluso- posterior al evento de hace casi 7 años.

"Es muy importante ver el proceso de cómo se reacopla la falla para acumular esfuerzos nuevamente. Eso queremos documentarlo en Osa en una condición muy especial, pues la falla es más superficial", expresó el investigador.

Actualmente, bajo la península de Osa, la cantidad de energía almacenada es correspondiente a casi 35 años de convergencia: desde 1983 que ocurrió el terremoto del Sábado Santo (de 7.2) no ha ocurrido una liberación importante de energía en esta región.

De momento, Ovsicori continuará con la instalación de equipo sísmico en la zona.