Cambio climático duplicó cifra de niños expuestos a calor peligroso

El cambio climático duplicó en Costa Rica la cantidad de niños de 0 a 9 años expuestos durante al menos cinco meses al año a condiciones peligrosas de calor y humedad.
La cifra pasó de 54.000 menores en un clima sin el calentamiento provocado por la actividad humana a 108.000 en las condiciones actuales. Estos últimos representan el 16% de los niños en ese rango de edad.
Los datos forman parte del estudio Age-specific exposure to human-induced increases in humid heat, elaborado por Science Advances. El análisis combinó información sobre la población con registros y modelos del clima para estimar la exposición al calor causada por la actividad humana.
El estrés térmico ocurre cuando el cuerpo recibe más calor del que puede liberar. No depende únicamente de la temperatura. También influyen la humedad, el viento, la radiación solar, la actividad física y la ropa.
La humedad agrava el riesgo porque reduce la eficacia del sudor para enfriar el cuerpo. Esto facilita una acumulación peligrosa de calor.
¿Cómo afecta el calor a los niños?
Los niños enfrentan riesgos particulares porque sus cuerpos todavía están en desarrollo. Los menores de 5 años tienen una capacidad más limitada para sudar y una mayor superficie corporal en relación con su peso. Estas características pueden dificultar que regulen su temperatura en ambientes muy calientes y húmedos.
También dependen de los adultos para hidratarse, protegerse del sol o alejarse del calor. Además, suelen pasar más tiempo al aire libre.
La exposición excesiva puede provocar un golpe de calor. También eleva el riesgo de insuficiencia renal y daño pulmonar. En los niños puede agravar el asma, las enfermedades respiratorias y los problemas renales.
El estudio señala posibles consecuencias que van más allá de la salud física. El calor puede perjudicar la capacidad de aprendizaje y afectar la salud mental.
Los efectos también pueden comenzar antes del nacimiento. La exposición a calor excesivo durante el embarazo se relaciona con un mayor riesgo de parto prematuro, bajo peso al nacer y muerte fetal.
Existen, además, consecuencias indirectas. Las altas temperaturas pueden agravar la inseguridad alimentaria y de agua, perjudicar la nutrición infantil y favorecer enfermedades diarreicas o transmitidas por vectores. Estos problemas pueden dejar efectos duraderos en el crecimiento y el desarrollo.
El porcentaje crecería con más calentamiento
El estudio también calculó qué ocurriría en Costa Rica si la temperatura media mundial alcanza 1,5 °C y 2 °C por encima de los niveles preindustriales.
En un mundo 1,5 °C más caliente, 380.000 niños de 0 a 9 años estarían expuestos al menos a un mes adicional de estrés térmico al año. La cifra equivaldría al 62% de ese grupo.
En ese mismo escenario, 107.000 menores, o el 17%, soportarían al menos cinco meses de estrés térmico durante el año.
Si el calentamiento llega a 2 °C, 298.000 niños tendrían al menos un mes adicional de exposición anual.
Asimismo, 104.000 menores vivirían al menos cinco meses al año bajo esas condiciones. El grupo equivaldría al 22% de los niños de esas edades, frente al 16% actual.
Niños están más expuestos a nivel mundial
La situación de Costa Rica forma parte de una desigualdad global entre generaciones. Según el estudio, entre 2,8 y 3 veces más niños de 0 a 9 años que adultos de 60 a 69 años están expuestos al menos a 20 días adicionales de estrés térmico al año por el cambio climático.
El análisis de los registros climáticos estimó que 583 millones de niños viven al menos 20 días adicionales de estas condiciones cada año. En el grupo de 60 a 69 años, la cifra es de 190 millones.
Los modelos climáticos arrojaron cifras mayores, pero conservaron el mismo patrón. Calcularon 687 millones de niños expuestos, frente a 240 millones de personas de 60 a 69 años.
Esta diferencia ocurre por dos razones. En el mundo hay más niños de 0 a 9 años que personas de 60 a 69 años. Además, una mayor cantidad de menores vive en regiones tropicales y de menor latitud, donde el aumento del calor y la humedad es más fuerte.
Los autores sostienen que limitar el calentamiento mundial reduciría los riesgos. También mencionan medidas de adaptación como alertas tempranas, educación sobre el calor en las escuelas, ajustes de horarios, campañas de hidratación, espacios públicos con sombra y centros de enfriamiento.
Para realizar sus cálculos, los investigadores contaron los días en los que un indicador que combina temperatura y humedad superó los 28 °C. Esa cifra no corresponde a la temperatura común del aire.
Se trata de un umbral de estrés térmico moderado en el que se recomienda reducir la actividad o establecer periodos de descanso para prevenir enfermedades.