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Ciencia

Instalan más equipos para estudiar eventual terremoto en Zona Sur

Expertos prevén terremoto de hasta 7.0 grados en Zona Sur

31 de Ene. 2017 | 6:59 am
Ovsicori proyecta una estación sísmica para estudiar eventual terremoto. Archivo CRH/EFE

Ovsicori proyecta una estación sísmica para estudiar eventual terremoto. Archivo CRH/EFE

El Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori) espera concluir la instalación de una red de monitoreo sísmico en la Zona Sur en los próximos meses.

Estas estaciones sísmicas, similares a las instaladas en la península de Nicoya y Guanacaste, permitirán medir el comportamiento de una zona donde los expertos estiman ocurrirá un terremoto de considerable magnitud en los próximos años.

Marino Protti, geólogo del Ovsicori, explicó que la red de monitoreo consta de 15 estaciones instaladas en diferentes puntos de la Zona Sur. Ante varios imprevistos ocurridos en los últimos años, la entidad espera completar el proceso próximamente.

"La semana pasada estuve por allá buscando 4 sitios más. Durante los primeros 4 meses de este año vamos a construir en varios de esos", relató Protti.

El experto explicó en 2013 que la Zona Sur podría sufrir un terremoto con magnitudes entre los 7.2 y los 7.4 grados.  "Son 3 placas las que interactúan, queremos tener una mejor idea del desplazamiento de las placas y las fallas locales. Después capturar el próximo terremoto de Osa, como dentro de cinco a 15 años", citó el sismólogo.

Al igual que Nicoya, donde ocurrió el terremoto de 2012, la Península de Osa tiene la particularidad de estar asentada sobre una falla, característica poco común en el mundo.

"Cerca de 15 estaciones en la Zona Sur. Están en zonas como la Fila Costeña, la Punta Burica, la región cercana a Golfito y Ciudad Cortés", expuso Protti.

Los datos de Ovsicori señalan que desde 1983 no ocurre un sismo de magnitud importante en la zona sur. La energía a lo largo de estas tres décadas se ha estado acumulando y se estima que pueda ser liberada en una década más. 

"Se requiere una red densa. Explorar las fallas y el estudio de la energía acumulada por debajo de la península de Osa, la cual será liberada con una magnitud similar a la del evento del Sábado Santo de 1983", apuntó el geólogo.

Colocar cada una de las estaciones tiene un costo cercano a los 10 millones de colones y se trata de sismógrafos de banda ancha que registran ondas sísmicas, que vibran o tienen frecuencias de 50 hertz hasta ondas de 200 segundos de periodo.

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