El escritor nicaragüense Sergio Ramírez: “Los autócratas no ven peligro en las novelas”
A los gobernantes autoritarios no les preocupa el impacto político que puedan tener las novelas, pero la literatura tiene el poder de moldear las conciencias, dijo este lunes el escritor nicaragüense y Premio Cervantes, Sergio Ramírez, en entrevista con la AFP.
El novelista, exiliado en España y despojado de su nacionalidad por criticar al gobierno nicaragüense, se encuentra en Panamá para presidir el festival literario Centroamérica Cuenta.
Ramírez, de 83 años, y autor de "Margarita, está linda la mar", "Castigo Divino" o "Tongolele no sabía bailar", desecha por otra parte las críticas de algunos nicaragüenses a su candidatura a la Real Academia Española (RAE) por haber sido vicepresidente de Daniel Ortega entre 1985 y 1990.
En "Tongolele no sabía bailar" se dice que el miedo también gobierna. ¿Qué papel juega la literatura en una Centroamérica donde resurgen los gobiernos autoritarios?
No creo que a los gobernantes autoritarios de Centroamérica les preocupe mucho una novela, salvo cuando se sienten aludidos y entonces mandan a perseguir un libro, más por venganza personal (…) que porque sientan que los va a desestabilizar. Una novela no es capaz de crear una conciencia colectiva.
Pero una novela puede ser un arma…
Yo no sería tan pretencioso de pensar que una novela puede cambiar la realidad de un país, pero puede cambiar un lector, y eso me parece que es muy importante, que un lector aprenda a ver la realidad en una luz distinta a través de una obra de ficción.
¿Condiciona la realidad centroamericana a sus escritores?
Por mucho que uno aprenda a escribir una historia de amor, siempre se va a topar con la realidad, no solo con la del poder político, sino también los otros poderes arbitrarios que hay en Centroamérica. El poder del crimen organizado, la corrupción, el narcotráfico, eso modifica la historia de la persona, cambia su relación con la sociedad, el miedo a estas organizaciones.
¿Se puede hablar de una literatura centroamericana como tal?
Es la misma literatura con distintos acentos de lenguaje, de estructura, de temas. La literatura centroamericana al fin y al cabo viene siendo de alguna manera política, no en el sentido ideológico, mucho menos partidario, sino que es la realidad anormal de las estructuras políticas de Centroamérica.
¿Qué significa para la literatura centroamericana que usted sea candidato al sillón de la Real Academia Española?
Es la culminación de una carrera literaria dedicada al idioma, a la lengua. El hecho de llegar a una corporación cultural tan importante como esta y haber nacido en Centroamérica, para las letras centroamericanas me parece que es un hecho importante.
También ha habido críticas….
Yo no les pongo mucha atención, vienen de un barrullo (alboroto) exclusivamente nicaragüense, de una facción muy minoritaria dentro de Nicaragua que quiere dar a esta candidatura un sesgo, un cargo político que no tiene. Lo que la academia valora es mi tradición, mis aspectos culturales, si contribuyo o no a la lengua.
¿Cuánto ha cambiado la literatura en la región desde que se fundó en 2013 Centroamérica Cuenta?
Es una región sin grandes editoriales, sin un mercado consumidor importante del libro. Entonces ser reconocido fuera de las fronteras ha sido uno de los refuerzos de este festival. Por lo menos hay unos diez nombres de escritoras y escritores que están siendo editados por editoriales internacionales en España, México, Argentina. El problema de la distribución de los libros sigue estando presente. Cada vez que se cierra una librería en Centroamérica, es un dolor muy grande. La precariedad es tal que tenemos en Centroamérica una librería, o una cadena de librerías por país.
¿Mantiene la esperanza de regresar a Nicaragua?
Es muy difícil decirlo, pero me parece que toda dictadura tiene su final y todo país tiene derecho a aspirar a la vida democrática. En Nicaragua se va a conseguir, pero no sé cuándo. Si fuera por mi esperanza, debería ser mañana mismo.
