Más que una librería: cierre de Lehmann deja un vacío cultural e histórico
El cierre definitivo de la Librería Lehmann, una de las más emblemáticas de Costa Rica, marca el fin de una institución que durante más de un siglo formó parte de la vida cultural del país y dejó huella en generaciones de costarricenses.
El arquitecto, investigador y crítico Andrés Fernández, quien ha estudiado la historia de la empresa, recordó el legado de la familia Lehmann desde la llegada del primer librero de ese apellido a Costa Rica en 1880 con el objetivo de fundar el negocio. Inicialmente, la librería se ubicó sobre la Avenida Central, en el sitio donde hoy opera Librería Internacional.
Fernández destaca que el edificio de Lehmann figura entre los inmuebles históricos más importantes del país. Fue diseñado por Jaime Carranza, considerado el primer costarricense en formarse profesionalmente como arquitecto, y concebido específicamente para albergar el taller de impresión, litografía y encuadernación, además de las oficinas administrativas.
Más allá de su actividad comercial, la librería desempeñó un papel relevante en la vida política e ideológica de Costa Rica a finales del siglo XIX.
En medio de las tensiones entre la Iglesia católica y el Estado liberal, se convirtió en un importante canal de difusión del pensamiento católico mediante la distribución de publicaciones de la editorial alemana Herder.
Según Fernández, esto contribuyó a fortalecer la presencia de la Iglesia en una época en que otras librerías promovían corrientes liberales, socialistas y anarquistas.
Con el paso de las décadas, Lehmann se consolidó como una de las principales distribuidoras de editoriales internacionales, especialmente de obras en español. Su crecimiento se produjo en un contexto de fuerte competencia entre librerías que, en muchos casos, también funcionaban como editoriales.
"Lehmann en algún momento no estuvo sola; tuvo una competencia fuerte y de gran calidad, pero definitivamente era de las mejores", señaló Fernández, quien atribuye parte de su éxito a su ubicación estratégica en el centro de San José.
La librería también se convirtió en un referente para lectores, estudiantes e investigadores interesados en áreas como arte, religión, ciencia y educación.
Para Fernández, su cierre representa una pérdida significativa para la cultura josefina. Considera que miles de personas conservan recuerdos de infancia y adolescencia ligados a ese espacio, por lo que la noticia trasciende el ámbito comercial.
"Para mí es un día de luto. Ese lugar era donde uno siempre encontraba lo que iba a buscar y también lo que no iba a buscar", expresó.
La tarde del martes, la empresa anunció que cerrará definitivamente sus puertas tras 130 años de historia. El próximo 20 de junio será su último día de operación y, como parte del proceso de cierre, mantiene gran parte de su inventario con descuentos de hasta un 70 %.






