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Jokic, el chico con sobrepeso que se convirtió en estrella del básquet

(AFP)- Al pie del mural que le encarna, Nikola Jokic observa su primera cancha y su escuela de Sombor: el gigante regordete que se agachaba en las fotos de clase para no tapar a sus compañeros se ha convertido en una superestrella del básquetbol.

"De niño, con el chupete en la boca, miraba a sus hermanos jugar, sin moverse, sin hacer el menor ruido, sentado en mis rodillas", recuerda para la AFP, frente a la escuela primaria Dositej Obradovic, su padre Branislav Jokic, de 61 años, ingeniero agrónomo jubilado.

Hijo de una serbia loca por el baloncesto, Nikola Jokic, de 24 años, nació en la periferia de esta tranquila ciudad de 40.000 habitantes cercana a la frontera húngara, en la inmensa llanura agrícola de Voivodina (norte del país). El más pequeño, llegó una década después que sus dos hermanos.

Pieza clave de los Denver Nuggets de la NBA, el pívot (2,13 m, 113 kg) será fundamental en el ambicioso equipo serbio que apunta al podio del Mundial de China, del 31 de agosto al 15 de septiembre.

Su contrato cercano a los 150 millones de dólares (135 millones de euros) en cinco años hace del pívot de los Nuggets el jugador serbio mejor pagado de la historia, muy por encima de los legendarios Vlade Divac y Predrag Stojakovic. Su popularidad iguala a la del ícono del deporte serbio, el N.1 del tenis mundial Novak Djokovic.

Al igual que su padre, los profesores de Jokic se percataron muy pronto de su fascinación por la pelota naranja. Y de su habilidad, pese a un físico algo pesado, rollizo. "Era el más grande, el más gordo y el mejor del equipo" de su escuela, resume su padre.

Un pívot asistente

"Amaba la bola más que a nada. Por contra, no le gustaban ni la gimnasia ni el atletismo... Siempre tuve que presionarlo para que lo hiciera", recuerda Robert Katona, su primer profesor de educación física.

A cargo del básquet, su colega Katarina Naumov, de 54 años, fue su primera entrenadora. "Desde el principio vimos que tenía manos hábiles y una lectura del juego excepcional", confía. "Y sobre todo una tendencia a buscar la asistencia, eso le gustaba más que marcar", tercia Robert Katona.

Sus actuales características, por tanto, vienen de lejos: además de promediar 10,8 rebotes por partido esta temporada con los Denver Nuggets, destacó en el pase (7,3 asistencias) y en el tiro (20,1 puntos), unas estadísticas fenomenales para un pívot (25,1 puntos y 8,4 asistencias en playoffs). "Un base en el cuerpo de un pívot", resume un periodista deportivo serbio durante un programa sobre Jokic.

El serbio figura entre los cinco jugadores de la NBA que ha superado las 1.000 asistencias antes de su 24º cumpleaños, un club donde se codea con gente de la talla de Kobe Bryant, LeBron James o Kevin Durant.

Su profesora de inglés, Gordana Ralevic, no escatima elogios hacia el ‘pequeño' Jokic: "Curiosamente donde más tenía que esforzarse era en educación física. En el resto todas sus notas eran excelentes". "En las fotos de clase Nikola estaba siempre agachado delante de sus compañeros porque ya en la época era grande", recuerda.

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