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Reportaje Especial

Drogas la llevaron a dormir en lote baldío, pero ahora impulsa a menores a vencer adicciones

Joven encontró un propósito de vida y ahora ayuda a personas en condición vulnerable

20 de Mar. 2022 | 9:02 am

(CRHoy.com) A sus 15 años, Caroline Rodríguez llegó a dormir en un lote baldío ubicado en Poás de Alajuela. El consumo de drogas se había apoderado de una adolescente.

Ella nunca olvidará ese día. Tocó fondo. La marihuana, cocaína y drogas sintéticas marcaban el rumbo de una joven que ya no vivía con sus padres y había dejado los estudios.

Nunca imaginaría que 14 años después sería una emprendedora, entregada a su familia y que ahora impulsa a menores a vencer diferentes adicciones. No se visualizó con un proyecto de vida. Tampoco tenía propósito.

Caroline empezó a consumir alcohol y tabaco en el colegio. Fue una etapa experimental que se agravó: desde niña arrastraba una serie de vacíos y problemas que encontraron una vía de escape.

Luego llegó la marihuana, después la cocaína y las LSD. Las sustancias se convirtieron en el centro de todo.

Yo ya llevaba casi más de un año de no estar viviendo con ninguno de mis papás. Vivía con amistades, amigos, donde fuera y llegué hasta dormir en un lote baldío… pasaba semanas sin comer, por estar en consumo o en fiestas… cosas que te van envolviendo.

En total fueron cerca de 3 años de adicción. El consumo fue gradual y cada vez buscaba sustancias más fuertes.

Al principio, su familia no se dio cuenta: las notas del colegio siguieron bien, pero empezaron a aparecer las ausencias y estados de ánimo muy cambiantes. Caroline reprobó el octavo año.

Ella repitió ese curso lectivo en un colegio nocturno y describe el paso "como lo peor" que podía pasar. La situación se complicó. Todo empeoró.

Pese a ser una adolescente, Caroline siempre tuvo acceso a las drogas. Ella explicó que constantemente recibía invitaciones a las que asistía con sus amigos.

En el caso de las mujeres es todavía más fácil. Cuando una es mujer, normalmente siempre te invitan, te dicen ‘vamos', ‘venga o tome'. Las primeras veces todo es gratis, bonito, vacilón, pero ya después se entra en otro montón de juegos donde las personas llegan hasta a robar.

De igual manera, describió que tanto hombres como mujeres llegan inclusive a realizar trabajos sexuales o ingresan a la delincuencia y se denigra a las personas más vulnerables.

"En mi caso llegué a tomar el dinero de la casa y siempre topé con muchas amistades que tenían dinero y me invitaban. Éramos un grupo de tal vez 3 amigas", narró.

Rodríguez comenta que durante su tiempo de adicción hubo momentos de lucidez. A veces decía: "¿qué estoy haciendo?", pero seguía asistiendo a fiestas en donde consumía.


Una de esas fiestas fue el preámbulo de la noche que pasó en el lote baldío. Llevaba una elegante gabardina, tacones e iba bien arreglada. Horas más tarde, estaba a la intemperie. Sola.

La noche fue muy fría. Despertó y se fue a la casa de una amiga que vivía cerca. Había tocado fondo.

La vida cambió hasta que un día llegó una denuncia interpuesta por su padre ante el Patronato Nacional de la Infancia (Pani) y solo tenía 2 opciones: ir a un centro de rehabilitación voluntariamente, o de forma casi que obligatoria entrar a un programa, e ir a un albergue institucional.

Fue así como esta mujer aceptó ingresar a un centro llamado Renacer, ubicado en Linda Vista.

"A las drogas entré buscando refugio, para llenar mis vacíos y superar ciertas situaciones que al final lo que hicieron fue hundirme más. Ya estaba en un consumo problemático, había perdido todas mis habilidades, un montón de cosas, el estudio lo había dejado… y ya me sentía un poco cansada, deteriorada".

El proceso

En un principio, Caroline Rodríguez pensó que estaría internada por un periodo de 3 meses. En la entrevista de inicio se dio cuenta de que eran 15 meses y debía cumplir un reglamento. Al principio, pensó en oponerse, pero en el fondo sabía que lo necesitaba.

En Renacer se atienden a menores de edad y se les brinda atención en áreas como la psicología, el trabajo social, terapia ocupacional, área médica, atención espiritual y física.

Rodríguez explicó que el primer mes fue difícil, pero afirma que fue construyendo una relación con Dios que se convirtió en algo clave para llegar posteriormente a crear una vida con propósito.

"Dios me dio las fuerzas para mantenerme. Es mi todo. Me devolvió la esperanza, la dignidad y me dio un propósito que he podido experimentar actualmente", comentó.

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Rodríguez ahora vive agradecida. Tras finalizar el proceso en Renacer, en el año 2008, le dieron una beca de una carrera técnica como asistente administrativa. Encontró trabajo y regresó a vivir con una tía.

Su vida cambió por completo. Luego conoció a su esposo y ahora es madre de una niña que actualmente tiene 9 años.

Y de repente empezó a hacer algo que nunca imaginó: realiza misiones cristianas en cárceles, trabaja con madres adolescentes y ayuda con las jóvenes de Renacer a vencer las adicciones.

Siento mucho agradecimiento hacia Dios y al centro y todas las personas que estuvieron ahí para apoyarme, para ayudarme, para guiarme… Jamás hubiera creído que hubiese podido ejecutar un proyecto para la vida o que hubiese estado viviendo ese propósito que me decían.

 

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