El país que recibe Laura Fernández: Producción, exportaciones y créditos crecen a menor ritmo

Rodrigo Chaves, ministro de Hacienda, y Laura Fernández, presidenta de la República. (Casa Presidencial).

El país crece en sus principales indicadores económicos, pero a un ritmo que tiende a desacelerarse.

Esto ocurre en un contexto en el que las presiones inflacionarias aumentan, la deuda pública crece, los ingresos del Gobierno disminuyen y los conflictos internacionales generan incertidumbre sobre los efectos locales que puedan percibirse.

Así lo señala el más reciente informe, "El país que recibe la administración Fernández Delgado: balance económico y social", del Observatorio Económico y Social (OES) de la Escuela de Economía de la Universidad Nacional (UNA), presentado este martes por los investigadores Roxana Morales y Fernando Rodríguez.

La actividad económica —medida por el Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) del Banco Central de Costa Rica (BCCR)—, las exportaciones y la colocación de crédito al sector privado reflejan esa ruta de crecimiento desacelerado, si se compara la situación actual con la de hace un año.

Producción

La producción nacional creció un 3,41 % interanual entre abril de 2025 y abril de 2026, impulsada por las actividades financieras, la construcción, la administración pública y las profesiones científicas y técnicas. Sin embargo, ese crecimiento es 0,87 puntos porcentuales (p. p.) menor que el registrado hace un año.

Un dato relevante es su comportamiento según los sectores. El régimen especial (RE) —que incluye a las zonas francas y que venía mostrando un desempeño sobresaliente, con un incremento de hasta un 17,2 % en julio de 2025— apenas creció un 3,7 % este año.

Para el OES-UNA, la desaceleración en las exportaciones de dispositivos médicos y la salida de empresas trasnacionales explican este comportamiento.

Por su parte, el régimen definitivo (RD) –donde se encuentran las empresas de base local— subió de un 2,3% a un 3,3 % en abril de 2026. No obstante, no compensó la desaceleración observada en la actividad económica.

Imagen con fines ilustrativos. (CRH).

Exportaciones

Aunque las ventas totales de bienes al exterior aumentaron un 6,9 %, este porcentaje es inferior al 12,3 % registrado el año anterior.

Uno de los riesgos identificados por el estudio es la alta concentración del sector exportador costarricense en cinco productos. Los bienes del sector de equipo de precisión y médico, otros dispositivos de uso médico, la piña y el banano conforman el 49,9 % del flujo exportador nacional.

Crédito

En cuanto a la colocación de crédito al sector privado, su crecimiento también se moderó y alcanzó un 1,3 % a febrero de este año.

El OES-UNA determinó que, desde marzo de 2025, se observa una desaceleración gradual, en un contexto en el que las reducciones de la Tasa de Política Monetaria (TPM) —un indicador de referencia para las demás tasas, definido por el BCCR— no se han reflejado en el resto de las tasas de interés que cobran las entidades financieras por los préstamos aprobados.

En el último año, el BCCR rebajó la TPM en 0,75 p. p. Sin embargo, el promedio ponderado de las tasas activas —las que se cobran por los créditos— aumentó de 11,4 % a 12,1 %.

Para los investigadores del OES-UNA, estos datos reflejan una transmisión incompleta y asimétrica de la política monetaria hacia las tasas de interés activas.

Imagen con fines ilustrativos. (CRH).

Turismo y mercado laboral

Por el contrario, el turismo vive un auge. A seis años de la pandemia de la covid-19, el Observatorio señala que, a abril de 2026, la visitación mostró un aumento del 9,2 %, lo que representa 108.205 turistas más; es decir, una recuperación plena respecto a los niveles previos a la pandemia.

A pesar de ello, el comportamiento del sector enfrenta una paradoja, pues en el último año se han perdido 9.643 empleos, la mayoría en los ámbitos de alimentos y bebidas, alojamiento y actividades deportivas y recreativas.

Esas mismas distorsiones suelen reflejarse al analizar el comportamiento del mercado laboral en su conjunto.

La fuerza de trabajo —que comprende a las personas ocupadas y desempleadas que buscan empleo activamente— se redujo en 70.615 personas durante el último año y en 203.047 desde 2020.

Esa contracción afecta en mayor medida a las mujeres: en los últimos seis años, su participación se redujo en 141.534 plazas, frente a 61.513 entre los hombres.

La brecha de género se hace más notoria al analizar la composición de quienes están fuera de la fuerza de trabajo. El 68,6 % de las mujeres entre 25 y 59 años en esta categoría no participan en el mercado laboral debido a obligaciones familiares. Entre los hombres, el 7 % deja de trabajar por esa razón.

En términos generales, aunque el país tiene una tasa de desempleo baja (7,1 % al primer trimestre de 2026), esto no se debe a una mayor creación de empleo, sino a que menos personas participan en el mercado laboral.

Inflación, tipo de cambio y balance fiscal

El país acumula ya 37 meses consecutivos con una tasa de inflación fuera del rango meta establecido por el BCCR (entre 2 % y 4 %). A mayo de este año, el indicador se situó en -0,97 %.

En un análisis de tendencia, entre enero de 2022 y mayo de 2026, la inflación acumulada es de 4,89 %. Sin embargo, el análisis realizado por el OES-UNA determinó que esta situación afecta en mayor medida a los estratos de menores ingresos. Estos perciben un impacto inflacionario del 6,9 %, mientras que para los de ingresos altos es de apenas un 3,2 %.

Con respecto al tipo de cambio, entre junio de 2022 y mayo de 2026, el precio promedio mensual de compra y venta se redujo en un 34 %, hasta ubicarse en ₡454,4. Esta apreciación de la moneda local afecta a sectores como el exportador, el turístico y otras actividades que compiten con las importaciones.

Finalmente, el balance fiscal muestra un panorama complejo. Los ingresos tributarios pasaron de representar un 15,69 % del producto interno bruto (PIB) en 2021 a un 14,4 % en 2025, situación que se combina con una deuda pública equivalente al 60,4 % del PIB, por encima del umbral más restrictivo de la regla fiscal.

Para el OES-UNA, la sostenibilidad de las finanzas públicas representa uno de los mayores retos para las autoridades económicas actuales, "al limitar la capacidad del Estado para impulsar la inversión pública, atender demandas sociales y fortalecer el crecimiento económico de largo plazo".

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