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Expertos señalan que estamos ante la “sexta extinción” que amenaza los océanos

(Archivo/CRH)

(Archivo/CRH)

La biodiversidad está disminuyendo rápidamente, y los océanos están a punto de seguir en esa línea si no se hace nada por detenerlo.

Se trata de la "sexta extinción en masa", que puede acercarse o superar la magnitud de las cinco grandes extinciones de los últimos 550 millones de años si las tasas de pérdidas actuales persisten, indica el profesor de Estudios Geológicos de la Universidad de Stanford, John Payne.

Payne asegura, en un estudio recientemente publicado en la revista Science, que los efectos de la pérdida masiva de diversidad son difíciles de escalar hacia a partir de experimentos de laboratorio o perturbaciones de los ecosistemas locales, pero que la pesca indiscriminada y la contaminación están haciendo de nuestros mares un lugar hostil. En el informe, los científicos señalan que los más afectados son los animales de gran tamaño: ballena, tiburón blanco…

"La humanidad está llevando la vida marina a una extinción sin precedentes según los análisis de fósiles disponibles. El nivel de la cacería y la pesca de las especies más grandes trastornará los ecosistemas del océano por millones de años".

En los cinco eventos previos de extinción masiva identificados por los especialistas, no se halló ningún patrón que hiciera pensar en una extinción de especies marinas o, a lo sumo, fueron las más pequeñas las que desaparecieron. Pero en el caso actual son las más grandes las que están en peligro ante esa tendencia de las personas de pescar especies más grandes como el atún de aleta azul o el tiburón blanco".

"Si este patrón continúa sin que se haga nada por cambiarlo, los océanos del mañana carecerán de las especies grandes que hoy hallamos en los mares. Muchas de esas especies juegan un papel fundamental en los ecosistemas por lo que su desaparición podría llevar a una serie de consecuencias ecológicas que podrían influir en la estructura y funcionamiento de futuros ecosistemas, algo que va más allá del simple hecho de perder unos de sus especímenes", asegura Payne.

Los efectos en cadena sobre los ecosistemas no se harán esperar, dijo Payne, quien mencionó como ejemplo la pérdida de grandes caracolas rapaces (Triton) de los arrecifes de coral, una de las razones detrás del crecimiento explosivo en el número de corona de espinas estrellas de mar, que se alimentan de coral.

Payne asegura que no solo los mares sufrirán, pues la extinción de ciertas especies resultará en un duro golpe para las economías mundiales así como para la alimentación de los humanos, que encuentran en los océanos una importante fuente de proteína.

Para llegar a estas conclusiones, Payne y su equipo analizaron una base de datos de 2,497 grupos de especies marinas vertebradas y moluscos de los últimos 500 años.

El coautor del estudio, el científico Noel Heim, señaló que "vemos esto una y otra vez. Los humanos ingresan en un nuevo ecosistema y son los animales más grandes los primeros a los que matan". Heim agregó que hasta hace poco los océanos estuvieron a salvo, pues la actividad de los seres humanos estuvo restringida a las costas o a la pesca relativamente superficial pero que ahora, con los avances de la tecnología, la pesca y caza había llegado hasta las profundidades de las aguas y a dimensiones industriales.

 

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