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IA: ¡Cuidado con la automatización!

Las proyecciones del impacto de la IA sobre la productividad laboral y el crecimiento económico mundiales son muy optimistas. Así, Goldman Sachs anticipa que la adopción de la IA podría estimular la productividad en 1,5 punto porcentual al año en los próximos 10 años y que podría contribuir en un aumento de 7% del PIB mundial de (7 mil billones de dólares)[1].

El estudio pronostica que la IA, vía la automatización, eliminaría alrededor de 300 millones de empleos actuales, pero estimularía también la acción compensadora de la creación de nuevos trabajos en sectores conexos (como sucedió, por ejemplo, con la producción en masa de vehículos que revolucionó los desplazamientos individuales, alimentando así el surgimiento de nuevas actividades de comercio, de entretenimiento y de servicios).

De esta forma, la IA permitiría un aumento de productividad sin afectar globalmente el nivel de empleo, logrando un potencial crecimiento de la producción económica mundial que beneficie al mayor número de personas posibles (según la fórmula: PIB= productividad  x total de empleos x duración del trabajo[2]).

Sin embargo, la experiencia con el desarrollo de las tecnologías de la información y de la comunicación, desde los años 70-80s, nos obliga a tomar estas proyecciones con prudencia. El boom de las TIC no habría  creado más nuevos empleos que los empleos tradicionales que habría eliminado[3].  A la fecha, no se dispone aún de datos científicos suficientes para asegurar que esto no será el caso con el desarrollo de la IA.

Opinaremos aquí que la IA tendría más oportunidades de aumentar la productividad y de preservar los empleos globales, es decir de contribuir a un crecimiento económico más equilibrado, si no se enfoca en automatizar los trabajos (reemplazar los trabajadores), sino sobre todo a aumentar la contribución de los individuos a la producción, mejorando la calidad del trabajo y las condiciones laborales de los trabajadores (complementar los trabajadores). Lo que no se logrará sin políticas económicas, tecnológicas y educativas claras en esta dirección. No pareciera que sea el caso actualmente.

¿Reemplazar o complementar el trabajador con la IA?

En los últimos años, la adopción de la IA ha dado la prioridad a la automatización[4], pero esta orientación no ha permitido una prosperidad compartida. Han sido esencialmente empresas grandes en los países industrializados, las que han podido realizar las inversiones de capital requeridas por las tecnologías de la automatización para generar altas ganancias de productividad en determinados sectores de actividades; estas empresas han incrementado sus beneficios, pero no los salarios ni los empleos.

En este contexto, suponiendo que "el objetivo sea de mejorar durablemente los resultados económicos para más gente[5] ",  Acemoglu y Johnson proponen un cambio de prioridad para la IA: en lugar de automatizar el trabajo (aumento de la productividad promedio por la sustitución del hombre por la máquina), buscar primero "complementar" los trabajadores permitiéndoles de trabajar más eficazmente, efectuar tareas de mejor calidad o de realizar nuevas tareas (incremento de la productividad marginal por la contribución suplementaria que cada trabajador agregado aporta a la producción o a la actividad de la empresa)[6].

Dirigida hacia "la complementariedad de la tecnología con el trabajo humano", la IA sería más accesible técnica y económicamente a más empresas y a más países (por ejemplo, al adquirir un sistema de IA que facilite el trabajo de precisión de mecánicos, en lugar de instalar una planta de robots industriales); y permitiría, al aumentar la productividad  mediante el valor agregado del trabajador, en principio, incrementar su salario.

Nos parece acertado este enfoque porque contribuye a minimizar, a nivel global, el impacto negativo de la automatización sobre el empleo. Además, porque asociando adopción de la IA vía la complementariedad, con la búsqueda de una mayor eficacia de los trabajadores, se obtiene, para estos, una mejor calidad de vida (más adelante veremos que este último punto no es sistemático en la realidad).

Una investigación  del MIT sobre los estudios del impacto de la IA sobre la automatización del trabajo[7], publicada en enero 2024, revela que una vasta mayoría de los trabajos inicialmente identificados como "automatizables", no podrían serlo actualmente desde un punto de visto económico. Un autor del estudio concluye que vis a vis de la automatización: "en muchos casos, los seres humanos son la forma más rentable y económicamente más atractiva de trabajar ahora mismo". Agregaremos, sin embargo, que lo serían aún más, si usaran adecuadamente la IA para complementarles en su trabajo.

¿Cuáles trabajos automatizar y cuáles trabajos complementar con la IA?

El FMI[8] identifica, a nivel mundial, los trabajos con fuerte potencial de exposición a la IA, distinguiendo dentro de estos últimos, los que podrían ser objetos de automatización y que no necesitan de intervención humana (por ejemplo, los telemarketers y los ¡economistas!) de los que podrían ser complementados por la IA y que, por razones técnicas o societales, necesitan de la intervención del humano en la decisión final o para tomar acciones (p.ej., los jueces y los abogados).

Gracias a los avances en análisis de textos, los jueces son altamente expuestos a la IA, pero "están también protegidos de ser desplazados porque la sociedad no está actualmente dispuesta a delegar los fallos judiciales a una IA no supervisada. Por consecuencia, la IA debería complementar a los jueces, incrementando su productividad en lugar de sustituirlos[9]".

Los resultados del estudio del FMI muestran que, actualmente, en el caso de los países emergentes, 40% de los trabajos serían fuertemente expuestos a la IA, de los cuales 24% podrían serlo vía la automatización (es decir eliminados) y 16% vía la complementariedad (en los países avanzados, 60% de los trabajos tendría fuerte exposición a la IA, de los cuales 33% vía la automatización y 27% vía la complementariedad). Estos resultados, sin embargo, no toman en cuenta el criterio de la factibilidad económica a la hora de determinar la exposición de los trabajos a la IA.

Probablemente, a medida que mejorarán las capacidades, la confiabilidad y la rentabilidad de los sistemas de IA, la cantidad de trabajos "automatizables", aumentará, pero siempre existirán trabajos exigiendo la experticia, el juicio y la intuición del hombre (en breve la inteligencia humana). Esto incluso con al advenimiento de la IA general que, se supone, tendría capacidades cognitivas superiores a las de los humanos. Como lo explican Bengio[10] e Hinton[11] (laureados del Premio Turing): dar total autonomía de decisión y poder de acción a tales sistemas, haría irremediablemente correr riesgos existenciales a la humanidad (ver nuestro articulo al respecto[12]); Bengio precisa que los sistemas de IA superinteligentes deberían mantenerse en un rol de "asistente genial", que complemente al humano, pero que no lo sustituya.

La IA no deber contribuir a la precariedad del trabajo

Complementar a los trabajadores con la IA de manera eficaz implica: la transformación del trabajo, la adaptación y la capacitación de las personas. Pero, para que el cambio tecnológico sea socialmente sostenible, se requiere igualmente que contribuya a mantener o mejorar la calidad del trabajo. Este aspecto es crítico, pero no ha sido la regla general hasta la fecha. Un amplio estudio del Institute for The Future of Work[13] concluye que "la calidad de vida está negativamente relacionada con la frecuencia de interacción con las nuevas tecnologías del trabajo como los wearables, la robótica, la IA y los software de machine learning."

En muchos casos la adopción de la IA ha sido sinónimo de: intensificación del trabajo, la deshumanización de las relaciones humanas, la mayor fragmentación del trabajo, el control gerencial de los trabajadores aumentado (exagerado) por los algoritmos de la IA, y la causa de impactos negativos sobre los salarios[14].

La IA puede contribuir al crecimiento económico de los países, conciliando metas de productividad y metas de empleo (en términos de cantidad y de calidad), si se enfoca en prioridad hacia la complementariedad entre el hombre y la máquina, y no, como es el caso en la actualidad, hacia la pura y simple automatización (y, por supuesto, creando nuevos empleos para compensar la pérdida de empleos que se genera vía la automatización del trabajo).

Como lo indican Acemoglu y Johnson, esto no se realizará solo. Este cambio de orientación demandará de políticas, tales que: reforma de modelos económicos, incentivos fiscales, participación de los trabajadores, financiamiento de la investigación y formación hacia la complementariedad de la IA con el humano[15].

Coincidimos con Benhamou[16], que indica en su estudio sobre el futuro de la IA en América Latina: "no hay determinismo en materia tecnológica, sus efectos dependerán del uso que haremos de ella, de nuestra relación a la tecnología y de los objetivos que nos definiremos colectivamente. Lo que advendrá dependerá principalmente de los poderes públicos y de la manera de como escogerán orientar el uso de la IA en el mundo del trabajo".

[1] Goldman Sachs, The Potentially Large Effects of AI on Economic Growth, Economics research, 26 March 2023, https://www.gspublishing.com/content/research/en/reports/2023/03/27/d64e052b-0f6e-45d7-967b-d7be35fabd16.html

[2] Asumiendo que la duración promedio del trabajo no esté variando.

[3] Acemoglu and Restrepo (2019), Goldman Sachs Global Investment Research

[4] Acemoglu, Johnson, Rehttps://www.imf.org/fr/Publications/fandd/issues/2023/12/Rebalancing-AI-Acemoglu-Johnson, Rééquilibrer l´intelligence artificielle, FMI, décembre 2023, https://www.imf.org/fr/Publications/fandd/issues/2023/12/Rebalancing-AI-Acemoglu-Johnson

[5] Ver 4

[6] Ver 4

[7] MIT's Computer Science and Artificial Intelligence Lab, 22 enero 2024, https://edition.cnn.com/2024/01/22/tech/ai-labor-market-mit-study/index.html

[8] Cazzaniga et al., IMF, Gen-AI: Artificial Intelligence and the Future of work, Jan 2024, https://www.imf.org/en/Publications/Staff-Discussion-Notes/Issues/2024/01/14/Gen-AI-Artificial-Intelligence-and-the-Future-of-Work-542379?cid=pr-com-SDNEA2024001

[9] Ver 8

[10] https://yoshuabengio.org/fr/2023/05/12/des-ia-comme-chercheurs-idealises-securitaires-et-utiles/

[11] Entrevista del MIT a Geoffrey Hinton, mayo, 2023, https://www.youtube.com/watch?v=sitHS6UDMJc&ab_channel=JosephRaczynski

[12]René-Pierre Bondu, https://www.crhoy.com/opinion/el-lector-opina/la-ia-un-nuevo-renacimiento-o-una-amenaza-para-la-humanidad-parte-4/

[13] The Pissarides Review, Briefing Paper, What impact does exposure to workplace technologies have on workers' quality of life?, march 2024,   https://assets-global.website-files.com/64d5f73a7fc5e8a240310c4d/65eef473a91a69c2d16d97b3_BRIEFING%20-%20Tech%20Exposure%20and%20Workers%20Wellbeing.pdf

[14] S. Benhamou, Les transformations du travail et de l'emploi à l'ère de l'Intelligence artificielle, Cepalc UN, 2022

https://repositorio.cepal.org/server/api/core/bitstreams/4ade81b1-beb0-45e4-8383-e389fc95c792/content

[15] Ver 4

[16] Ver 14

 

 

 

 

 

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